viernes, 5 de septiembre de 2014

Diada de Cataluña. Siempre lunes.

Si algo nos caracteriza a todos los españoles es nuestra falta de memoria histórica. Me atrevería a definirlo como el argumento que utilizamos a menudo para justificar la falta de compromiso con nuestros deberes como ciudadanos de un país con más de dos mil años de historia. Pero a pesar de ello, si hiciéramos una pequeña encuesta callejera que nos sirviera de muestra para tantear qué saben nuestros compatriotas de la Diada de Cataluña, la gran mayoría sería capaz de contestar qué es la Diada, qué significa y cómo y por qué la utilizan los nacionalistas. Esto es debido a que año tras año se repiten los mismos hechos, las mismas noticias, las mismas declaraciones de nacionalistas, las mismas réplicas o contrarréplicas de los unionistas....

Pero son muchos los que piensan que este año es distinto a los anteriores. Acontecimientos como la posible consulta ilegal que quiere celebrar Don Artur Mas fechada para el 9 de noviembre, la falta de firmeza por parte del Gobierno de España, presidido por el popular Don Mariano Rajoy, los guiños a Don Artur Mas del actual secretario general del principal partido de la oposición, el socialista Don Pedro Sánchez, la soberbia de los colectivistas del último invento político liderados por el chavista con coleta Don Pablo Iglesias y la falta de compromiso con cobardía del conjunto de los españoles, hacen pensar que este año la Diada y posteriores acontecimientos pueden suponer un punto de inflexión en nuestra historia reciente. Si a esto le unimos titulares de prensa tales como: "El líder de ERC, Junqueras, advierte a Artur Mas con que cumplirá los acuerdos", "El Gobierno catalán desprecia a Merkel y se aferra al plan de ERC", "El Consejero de la Presidencia, Francesc Homs, dice que es el momento de ejecutar los acuerdos que se han tomado", "La ANC (Asamblea Nacional Catalana) presiona a los comerciantes para que cierren en la Diada", "Mas radicaliza la Diada", "Los Mossos advierte que no cumplirán con una orden ilegal", "Artur Mas insiste que convocará la consulta aunque el Gobierno la recurra", todo parecer apuntar a que este año los políticos no sólo se juegan una apariencia ante su tribu, sino que están en una auténtica huida hacia adelante, siendo conocedores de que están ante un sálvese quien pueda.

Otros, por el contrario, piensan que es más de lo mismo y que el órdago nacionalista acabará diluido cual azucarillo porque el ministro Montoro ya se ha encargado de amenazar, al más casposo estilo mafioso, al decir que "sabe cosas" y que no le temblará el pulso en "sacar los informes" a paseo. (Esto me recuerda a lo que en sede parlamentaria dijo Don Alfredo Pérez Rubalcaba a un diputado del Partido Popular, ¿recuerdan?)

Por mi parte no veo diferencia alguna entre lo que ocurrirá este año y lo que ha venido sucediendo en los precedentes. Quizá la única diferencia sea que tanto los unos como los otros están completamente desbocados y ya no disimulan sus amenazas, hacen alarde de sus armas y lucen sus más bajos instintos con tal de que nadie les remueva de su sillón dictatorial. Porque todos forman un uno en la locura desbordada de la dictadura bananera en la que han convertido a España.

Y mientras tanto, hace escasamente dos días, nos desayunábamos con la noticia de que casi un 50% de la población no defendería a España en el supuesto de un ataque externo. Sin ninguna duda esto es muy preocupante porque lo que realmente evidencia es que por culpa de los nacionalistas de inteligencia inane, conjuntamente con los cobardes de todos los partidos y todos los estamentos sociales, se ha conseguido que no se piense que la falta de compromiso en la defensa de España significa falta de compromiso con nuestra libertad y nuestros derechos individuales y esto sólo acarrea una consecuencia: servilismo al poder nacionalista y a la represión.

Sin haberlo elegido, nos han convertido en piezas de un "juego de tramposos", con reparto calculado de papeles y sufragado por todos los españoles. Un juego sin fin en el que siempre es lunes, con todo el trabajo por hacer...

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