jueves, 28 de agosto de 2014

Escocia / Cataluña. 18 de septiembre / 9 de noviembre.

Muchos nacionalistas-independentistas, en su mayoría catalanes y vascos, consideran necesario remontarse al año 1707, fecha en la que se creó Gran Bretaña tras la firma del Acta de Unión entre Escocia e Inglaterra, para justificar y argumentar la necesidad del referéndum sobre la independencia de Escocia que vendrá a celebrarse el próximo 18 de septiembre, expresado en forma de programa detallado y concreto publicado oficialmente en enero de 2012 por el Gobierno de Edimburgo.

Alegarán una fundamentación histórica o incluso jurídica con el fin único de convencer a la masa indocumentada (orgullosa de serlo por y para siempre porque eso les invita a que otros piensen por ellos y a seguir gustosamente la consigna del dictador nacionalista de turno) de la existencia de “vínculos” con el delirante pacto entre CIU, ERC, ICV-EVIA y CUP firmado el 12 de diciembre de 2013 por el que en otoño de 2014 se celebrará un referéndum sobre la independencia de Cataluña.

De igual forma, no dudan en “utilizar” la fecha de 1714 como el origen de la pérdida de la independencia de Cataluña, cuando Felipe V abolió las instituciones Catalanas después de la caída de Barcelona frente a las tropas borbónicas. Episodio de la Guerra de la Sucesión Española considerada por los historiadores como una Guerra Internacional que desembocó en España en Guerra Civil.

Podría caer en la trampa infantil de querer demostrar, y para ello desmontar, todos y cada uno de los argumentos que usan los nacionalistas catalanes, entresacados de forma torticera de la historia de España con el fin de hacer ver a los lectores que su historia no deja de ser una “historieta contada por historietadores” que defienden su presente y futuro de comodidad bajo el paraguas protector de la dictadura nacionalista catalana. Pero lejos de aburrir al avispado lector con detalles de suma importancia que han sido tratados en múltiples estudios y artículos periodísticos, por historiadores, filósofos, antropólogos, politólogos, sociólogos, juristas de renombre con acreditados y rigurosos estudios en esta materia, expondré el caricaturesco e inaceptable trueque de “chanchullos ocultos” usados por los que dirigen este “Estado desfasado”, que lejos de importarles el futuro de nuestro Estado-Nación, y de defender su territorio y sus ciudadanos, les importa la estrategia política para seguir en las instituciones manejando las finanzas recaudadas a golpe impositivo al conjunto de ciudadanos.

Resulta curioso observar la escasa altura intelectual de nuestros gobernantes, reflejo de la escasa altura intelectual de sus votantes, en el despacho ordinario de funciones con las que se les presupone deberían gobernar nuestra nación y nuestras comunidades autónomas. En lugar de cumplir con sus obligaciones en la defensa del bien común y conseguir que España sea una potencia en el seno de la Unión Europea, capaz de competir en el mercado internacional, dedican todo su tiempo a la defensa de sus “negocietes” sostenibles tan sólo por el simple hecho y condición de ser el órgano bifronte de la administración.

De sobra es conocido que los sentimientos de patriotismo no están arraigados en España porque siempre han sido moneda de cambio usada para manipular a la turba y conseguir con ello cambiar a gusto del gobernante de turno el devenir de nuestra historia, condenándonos a todos a la peor pobreza a la que se pueda someter a un pueblo: la pobreza intelectual. Para no perder esos usos y costumbres de sociedades atrasadas y subdesarrolladas ha llegado el turno de Don Artur Mas y Don Mariano Rajoy encabezando un gran elenco de filibusteros para demostrarnos la fidelidad a estas prácticas tan españolas.

Ambos juegan a la estrategia política de “cumplir con su palabra” de “hacer o dejar de hacer” para mantener encendido el instinto básico y animal de su correspondiente parroquia. Por un lado Don Artur Mas dice públicamente que mantendrá la convocatoria de referéndum de independencia, aunque a día de hoy pone en duda celebrarla si el Tribunal Constitucional no la avala. Con ello quiere mantener su promesa de cumplir con el  pacto firmado con todos los partidos nacionalistas el 12 de diciembre de 2013, y por otro lado la promesa realizada a Don Mariano Rajoy de no realizarla con el fin de que a cambio no se hagan públicos sus “negociotes” como ha sucedido con el ex Presidente Catalán Don Jordi Pujol y asociados. Por su parte Don Mariano Rajoy quiere mantener contento a su cada vez más reducido electorado haciendo ver que el órdago nacionalista no será llevado a efecto porque es contrario a ley y él es firme en la defensa del Estado como Presidente del Gobierno de España y al mismo tiempo recibe a cambio el favor de Don Artur Mas de mantener silencio en cuanto a sus “negocietes”, conversaciones y manipulaciones.

Todo es perfecto. Es un juego estratégico de nacionalistas y malos gobernantes unidos por la única necesidad de mantener controlado el aparato del Estado y susinstituciones. Tener atada y bien atada a la turba infantilizada que lejos de querer ser libre prefiere abrazar al nacionalismo y a los malos gobernantes a pesar de verse cada vez más empobrecida. Pero este es el defecto de los españoles: la inmadurez y la falta de responsabilidad que anida en sus genes debido al triunfo de la contrarreforma en España.

Lamento decepcionar a todos aquellos nacionalistas que dicen no sentirse españoles, porque no hay nada más español que la falta de coraje para defender la grandeza de nuestra nación, los principios de libertad e igualdad y el conjunto de derechos individuales que nos hagan ser ciudadanos libres,  iguales y competitivos.

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