domingo, 29 de septiembre de 2013

Vergonzosa complicidad de RTVE en la difusión de las mentiras del nacionalismo al hablar de la corona catalano-aragonesa

Parece que Televisión Española está empeñada en difundir las mentiras del nacionalismo catalán. Digo esto porque recientemente la periodista Sandra Sangermán decía lo siguiente en el Telediario:
La torre Bellesguard se levanta sobre las ruinas del palacio de Martín el Humano, último rey de la corona catalano-aragonesa
Me parece gravísimo que la televisión pública española propague las mentiras del nacionalismo. Es especialmente grave que lo haga la TVE, porque su única razón de existir es la de fomentar la cultura, de otra manera no tiene sentido que esta entidad esté perdiendo dinero del erario público, especialmente en estos momentos de crisis.

Pero lo que lo hace todavía más grave es que no es la primera vez que esto sucede. A principios de 2011, sucedió lo mismo. Por aquel entonces un ciudadano de Zaragoza, Miguel Cortés, se armó de valor y expresó su queja ante TVE lo que frozó al editor del telediario, Esteve Crespo, a pedir disculpas.

LLueve sobre mojado. La televisión pública española que tanto dinero cuesta al contribuyente no puede bajo ningún concepto difundir mentiras fácilmente comprobables sin pagar por ello un precio, por eso te pido que difundas este artículo en las redes sociales para forzar a Televisión Española a rectificar y a garantizar que no se vuelve a repetir este error.

A continuación podrás ver dos vídeos. En el primero vemos la vergonzosa crónica de Sandra Sangermán. En el segundo vemos la valiente intervención de Miguel Cortés, el maño que logró que RTVE rectificase.



lunes, 16 de septiembre de 2013

Los verdaderos enemigos de España son los pasotas


Como la mayoría de los catalanes que nos sentimos españoles sigo estupefacto ante lo sucedido el pasado 11 de septiembre en Cataluña. Cientos de miles de separatistas salieron a la calle a unirse en una cadena que llegaba de Francia a Castellón para simbolizar que los residentes en Cataluña quieren masivamente la independencia de España. Obviamente, eso no es cierto como tampoco son ciertas las cifras que han dado los organismos oficiales de la Generalidad o de TV3, que viene a ser lo mismo.

No es cierto que la mayoría de catalanes quiera la independencia porque sistemáticamente votan en contra de ella. Además, los que conocemos a Cataluña desde sus entrañas sabemos que el nacionalismo tiene los mismos métodos de actuación que cualquier secta y que tiene una capacidad de convocatoria enorme porque sus seguidores se apuntan a todo.

Analicemos primero el carácter sectario del nacionalismo especialmente sus métodos. Por ejemplo, un método muy utilizado es el de la repetición de consignas sin razonarlas. En el artículo La manipulación semántica nacionalista explicaba cómo en sus inicios los nacionalistas repetían la consigna de que no se debía llamar a la lengua de Cervantes español, sino castellano porque todas las lenguas de España son españolas. Otro ejemplo clásico de repetición de consignas es cuando nos dicen que no se puede educar en castellano a los niños porque eso rompe la cohesión social. En realidad hay muchos más ejemplos de frases que se repiten hasta el hartazgo sin dar un sólo argumento, de tal manera que la mera repetición de esas sentencias las convierte en verdades incontestables.

Los separatistas están unidos con el cemento de su propio sectarismo. Una unión sólida que les da fuerzas y les ha hecho conseguir lo que no hace mucho tiempo parecía imposible. Y si los que queremos una España unida no despertamos pronto, la pesadilla se hará realidad. En mi opinión nuestros verdaderos enemigos no son los independentistas, si no la mayoría de españoles que se plantean esta situación con pasotismo y dicen esa famosa frase de pues si quieren irse que se vayan y nos dejen en paz. Cada vez que escucho esa frase me pongo enfermo. Me saca de quicio.

Las personas que dicen amar a España y que prefieren una España sin catalanes, ni son buenos españoles, ni son buenas personas. No son buenos españoles aunque lleven banderitas por todas partes porque España sin Cataluña no es España, y además no se dan cuenta de que la ruptura de España provocaría su propia desintegración. Desde la manifestación masiva del 11 de septiembre se están exaltando los sentimientos independentistas en Vascongadas, Galicia e incluso las Islas Canarias.

Esos chulitos que dicen eso de que se vayan de una vez tampoco son buenas personas, porque no se dan cuenta de lo difícil que es sentirse español en Cataluña. Las manifestaciones masivas tienen como finalidad amedrentar al enemigo. Y por desgracia nuestra gente está totalmente desalentada. Los que quieren ser españoles en Cataluña se sienten solos y despreciados, tienen miedo de lucir sus banderas españolas en sus balcones, porque el nacionalismo es por definición violento y rencoroso. Esos bravucones que prefieren una España sin catalanes son lo peor de España porque prefieren la opción cómoda y fácil de mirar a otro lado y de no luchar por esos compatriotas que lo están pasando mal al ver cómo se convierten en extranjeros en su propia tierra.

Si conoces a alguno de esos, por favor envíale un enlace a este artículo para que se entere de una vez por todas de que su actitud es despreciable. Y si alguien te ha enviado un enlace a este artículo por ese motivo déjame que te recuerde las palabras que Jesucristo le dirigió a aquel personaje tibio: “que porque no eres ni frío ni caliente estoy por vomitarte de mi boca”.

Los que dicen amar a España pero prefieren que Cataluña se independice son los verdaderos enemigos de España, ya que si en la España no catalana hubiese una actitud solidaria, se acabaría el problema en menos de un año.

sábado, 14 de septiembre de 2013

La Cataluña que necesita sentir a España.




 
El día de la Diada, en una entrevista a Xavier García Albiol, el alcalde de Badalona decía que para la defensa de España es el momento de apelar a los sentimientos y no sólo quedarse en un discurso teórico basado en la defensa de la legalidad. García Albiol ponía como ejemplo las celebraciones masivas que se daban en Cataluña cuando la selección española cosechaba algún éxito. El ejemplo lo justificaba por su vinculación al deporte pero si nos ponemos a pensar es casi el único caso posible en que se pueden expresar sentimientos de españolidad en Cataluña, ya que España y sus instituciones ya no son visibles en ningún otro ámbito de la vida de la región.

Me parece muy interesante la idea de que en el lenguaje político de quienes no somos nacionalistas debemos también apelar a los sentimientos y no solo centrarnos en argumentos meramente técnico-legalistas. Sus palabras me hicieron pensar porque yo siempre he sido partidario de utilizar argumentos muy racionales y basados en la lógica y la experiencia, ya que entre otras cosas, siempre he sido de la opinión que la realidad, la lógica y la historia están de nuestra parte (Un debate trampa: nacionalismo catalán contra nacionalismo español). Pero tras la cadena humana secesionista de la última diada me he dado cuenta que tener la ley, la lógica y la historia de nuestra parte sólo es una condición necesaria, que nos puede dar argumentos para ganar debates serios, ya sea en el parlamento, en los medios de comunicación o con nuestros familiares y amigos, pero no es una condición suficiente para ganar la batalla al nacionalismo.

El psiquiatra y escritor gaditano Carlos Castilla del Pino decía que “Los sentimientos son los instrumentos de que dispone el sujeto para estar interesado en los objetos que le rodean. Sin los sentimientos seríamos prácticamente muebles” y esa es una táctica más que ha estado usando el nacionalismo durante 30 años, nos ha desposeído de la posibilidad de expresar nuestros sentimientos por la nación española y nos ha convertido en “prácticamente muebles”, en lo que el resto de España llama la mayoría silenciosa y que no es nada más que una mayoría silenciada (Mayorías silenciosas, héroes silenciados)


El sentimiento español de los catalanes 

Cuando alguien a quien quieres no te corresponde con sus sentimientos se le deja de querer, y eso es lo que puede pasar en Cataluña. Muchos catalanes que con mayor o menor intensidad se sienten españoles, ante la falta de cariño del resto de España y la indiferencia de las instituciones de la nación empiezan a sentir desafección. En todas las encuestas que se hacen en Cataluña sobre los sentimientos de los catalanes en relación a Cataluña y España siempre hay una mayoría muy alta que en mayor o menor medida se sienten españoles, bien es verdad que la mayoría se declara más catalán que español, pero en cualquier caso también se sienten en alguna medida españoles. Si el único sentimiento que permitimos que aflore y que sea correspondido es el de sentirse sólo catalán, los nacionalistas lograrán que se apague nuestro otro sentimiento: el de ser español.

Por supuesto a ello también han contribuido todas las instituciones de la nación, no solo las instituciones catalanas. Se nos ha despojado de todo aquello que nos une al resto de españoles: de la policía nacional, del ejército, de la educación, de la cultura común, de nuestra historia común, de todos los símbolos que pueden ser comunes, como la bandera, las palabras y los nombres (España ya no es España, es solo “el estado”) y hasta del mapa del tiempo.

Siempre he estado más próximo a la configuración del estado y de la nación en su visión más liberal: la inspirada por la revolución francesa, la constitución americana y la constitución de Cádiz de 1812. Pero si siempre he defendido que debemos mirar a las realidades y no a los sueños, entonces debo admitir que la creación de las naciones modernas bebe no sólo de las fuentes liberales que inspiraron la nación francesa, la nación americana o la nación española en 1812, fundamentadas en el respeto a los derechos individuales de los ciudadanos, sus intereses económicos y personales y su voluntad de unidad de destino, sino también de la concepción de la nación romántica que inspiraron también a otras naciones como la alemana y la italiana y que tiene como base la tradición y los sentimientos.

En este contexto pienso, como Xavier García Albiol expuso la pasada noche del 11 de septiembre, que ha llegado la hora de añadir a nuestra razón histórica, legal, constitucional y económica el valor de los sentimientos: apelar a España, a lo que nos une, a nuestros valores, a nuestros logros como nación, apelar a nuestras aportaciones a la historia, a la cultura europea y mundial, a nuestros éxitos deportivos, a estar orgullosos de los logros de nuestros compatriotas de otras regiones y a compartirlos con ellos. A que podamos ver y usar cotidianamente, como en Francia, Estados unidos o Suecia nuestros símbolos sin miedo, a poder estudiar nuestra historia y la lengua que nos une sin sesgos ni prohibiciones. A que las instituciones de España vengan a Cataluña a hablarnos de España como nación, a hablarnos de los proyectos y nuevos retos nacionales y no sólo a balbucear palabras sobre encajes regionales y privilegios medievales a las castas locales. En definitiva, que los catalanes también tengamos libertad para poder vivir y expresarnos como españoles y esa es la responsabilidad de las instituciones de España.
 

Guillermo Brunet

 

lunes, 9 de septiembre de 2013

Dyango cantando "Suspiros de España"



Recientemente el cantante Dyango se ha mostrado partidario de la independencia de Cataluña. Supongo que le hubiese gustado borrar de nuestra memoria esta versión de la preciosa canción "Suspiros de España", pero para eso estamos nosotros, para recordar verdades incómodas :-)

La verdad sobre Rafael de Casanova contada por su familia