miércoles, 1 de mayo de 2013

¿Pero quién no habla bien de España?


 
El Presidente del Gobierno Mariano Rajoy pidió a los empresarios el pasado 29 de abril en su intervención ante la asamblea del Instituto de Empresa Familiar que “hablen bien de España” para atraer inversiones del exterior.

Diplocat, la entidad pública de la Generalidad de Cataluña que hace labores diplomáticas usando el dinero público para usurpar y de paso duplicar competencias exclusivas de la administración central, publicó un documento en inglés en el que se traslada al mundo una imagen de España caótica, injusta, intolerante y recentralizadora.

España antidemocrática e intolerante

Según el documento de Diplocat , durante mucho tiempo, muchos catalanes se habrían sentido cómodos siendo una región de España con la esperanza de tener un estatus similar al de un Länder alemán, pero eso nunca ha ocurrido y ahora España rechaza el multiculturalismo.

Dejando de lado la falsedad de la idea de partida del documento, ya que Cataluña tiene un nivel de autonomía muy superior al de cualquier Länder alemán y su participación en los impuestos es mucho más alta, se transmite la idea negativa y totalmente falsa de que España rechaza el multiculturalismo, concepto con connotaciones muy positivas en inglés y que se refiere a diferencias culturales entre países pero no entre regiones, por lo que transmite una idea de una España racista y de rechazo a las personas que vienen de otras culturas.

El documento prosigue afirmando que la opinión pública catalana no reconoce a España como un país tolerante e integrador por lo que pide un referéndum para decidir su futuro. Diplocat argumenta que la negociación es imposible ya que ninguno de los dos partidos políticos principales va a dar pasos decisivos para salvar el estado de las autonomías y finaliza diciendo que España obliga a Cataluña a mantenerse dentro de la unidad del estado contra la voluntad de su gente. ¿Ayuda esto a la inquietud de nuestro presidente para ganar imagen y obtener inversión exterior?

¿Quién habla mal de España?

Es ya percibido por la gran mayoría de los españoles que las instituciones hace tiempo que han decidido evitar su responsabilidad y trasladársela a los ciudadanos. Así el ajuste en España lo han hecho los ciudadanos y básicamente el sector privado, pero en cambio no ha habido ningún ajuste en la estructura política del estado sino todo lo contrario. La gente ha dejado de consumir, las empresas han reducido costes y reducido sus plantillas aumentando el paro a casi el 30% y se han subido los impuestos. Los ajustes del sector público también se han trasladado a los ciudadanos, se ha parado la inversión y se ha reducido el gasto sanitario. Se nos ha pedido a los ciudadanos que hagamos el ajuste que el gobierno no se atreve a hacer con la estructura de cargos políticos.

Del mismo modo se traslada la responsabilidad de la mala imagen de España en el exterior a los ciudadanos y un ejemplo muy evidente es el “proceso secesionista en Cataluña”. La Generalidad también es estado español, y desde esas instituciones se habla mal de España, se la llama intolerante y antidemocrática y todo ello pagado con dinero público, recaudado con el incremento de nuestros impuestos. Esas mismas instituciones catalanas incumplen las sentencias judiciales que cuando les favorecen nos obligan a cumplir a los ciudadanos o llaman al boicot a una multinacional alemana por no etiquetar en catalán. La Generalidad se salta los límites del déficit e incumple todos sus compromisos y paradógicamente consigue más dinero del estado que a su vez sustrae a las comunidades que cumplen.

Y un día que habla el Presidente del Gobierno pide a los empresarios y por extensión a los ciudadanos, que son quienes han soportado el peso del ajuste y de la crisis, que hablen bien de España, para luego castigarles con que con sus impuestos paguen a la Generalidad de Cataluña que no esconde su animadversión a España, habla a través de sus servicio diplomático mal de España y cuyo presidente hace giras por el mundo con un discurso negativo de los españoles. Y esa deslealtad no recibe ninguna reprimenda del Presidente del gobierno, sino todo lo contrario, silencio y más dinero.


¿Es rentable hablar bien de España?

Por supuesto yo creo que sale rentable hablar bien de nuestro país, pero entre los políticos se promociona lo contrario. No se entiende que se premie a quienes incumplen y se quejan de España y se repruebe públicamente a quienes cumplen con sus obligaciones y asumen sus responsabilidades.

Guillermo Brunet
 

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