martes, 9 de abril de 2013

El acoso independentista en las redes sociales


El ciberacoso se manifiesta de múltiples maneras en la red. El motivo de la conversación online , sea cuál sea la temática , es sólo el pretexto que el famoso troll utiliza para hacerse notar y, de paso, pretender intimidar a los demás usuarios contrarios a sus opiniones.

En los foros y redes sociales donde se discute sobre política, los trolls nacionalistas no se comportan de una manera muy diferente a la que suelen comportarse los trolls que irrumpen en conversaciones sobre fútbol, tribus urbanas o televisión. Es cierto, también, que el ciberacoso no se reduce a trolls anónimos, también hay usuarios con nombre y foto real que también adoptan estas actitudes.

El acoso nacionalista tiene en internet otro gran escaparate. Es muy común ver cómo en las redes sociales se usa la excusa de la discrepancia política para acabar en el insulto, el desprecio y el acoso permanente. El troll, el que usa pseudónimo y foto falsa, con más o menos habilidad, suele recurrir al insulto directamente. Intentar razonar con un troll es alimentar su ego y darle el protagonismo que busca, ignorarlo es justamente lo contrario.

Sean trolls o no, utilicen nombres falsos o no; hay una serie de rasgos que suelen caracterizar al usuario que falta al respeto a los demás con la excusa del independentismo. ¿Ser independentista equivale a ser faltón y agresivo en la red? No, pero sí es verdad que muchos usan su condición de independentistas para emplear su mala educación con los que no lo son, y además se sienten plenamente legitimados y animados por otros ciberacosadores similares.

Cuando detectan a álguien que discrepa de su pensamiento, su primera reacción suele ser de asombro o descrédito. Acostumbrados a moverse en un círculo de amigos, trabajo o familia donde nadie les lleva la contraria y más o menos todos defienden lo mismo con unanimidad, enfrentarse al que opina lo contrario, aunque sea virtualmente, los llena de cierto grado de sorpresa y, a veces, excitación. Encontrar a alguien que defienda justamente lo contrario los enerva, es para ellos un gran hallazgo, su gran oportunidad de espetar a esa persona no independentista todas sus fobias, aunque esa persona no la conozcan de nada ni sea culpable de nada.

Por ejemplo, un servidor no es independentista, pero no tengo nada que ver ni soy responsable de lo que hagan José Mourinho, Tomás Roncero, Intereconomía o todos esos iconos que el independentista detesta, iconos que probablemente relacionen conmigo en su despampanante ejercicio de lógica asociativa. ¿Y si, en realidad Mourinho e Intereconomía sí fuesen mis referentes?¿Qué problema habría? Seguimos con el mismo síntoma de intolerancia. Los referentes mediáticos del ciberacosador independentista seguro que también me resultan muy desagradables y no es razón para caer también en la tentación del ataque personal y pretender acorralarlo virtualmente.

Después de su sorpresa inicial, nuestro ciberacosador intenta investigar sobre dónde vives, tus gustos o tus preferencias para después usar esa información en tu contra, especulando con tópicos que le ayuden a deformar tu imagen mediante la difamación gratuíta. Ya sabe que no eres independentista como él, ése ya es un input suficientemente negativo y lo acabará reforzando con cualquier otro dato, en el caso de que esté a su alcance, y si no, se lo acabará inventando a partir de sus especulaciones. Continúa la perversa asociación de ideas: no eres independentista como yo, entonces seguro que eres del Real Madrid y la Roja, te gusta tal cantante hortera o tienes tales gustos o costumbres extravagantes y eres un perfecto inculto, garrulo e incívico. No te esfuerces por justificarte y convencerlo de que no es así, el independentista llegará a esa conclusión sobre tí y la mantendrá pese a todo, aunque no te conozca de nada. Sólo él lee, sólo él es virtuoso, solidario, preocupado por el medio ambiente, entendido en arte, sólo él tiene carreras, sólo él es bueno haciendo bici o running y sólo él y su selecto círculo saben idiomas y son cultos, los demás, por no ser independentistas, ya somos, simplemente, escoria sórdida e inadaptada. El independentista en internet también te reprochará que no hablas catalán y si lo hablas, seguro que te encuentra alguna falta de ortografía o te echa en cara que no tienes suficiente habilidad con los pronombres.

Es probable que, a destiempo , y sin venir a cuento el ciberacosador te cuelgue un enlace o alguna noticia publicada en algún medio que él considera de la caverna y te pida explicaciones y a tí, sinceramente, ni te interese o sea una cuestión que esté fuera de tu alcance. También te colgará enlaces favorables a sus intereses: como encuestas favorables al SÍ a la independencia o noticias sobre masivas movilizaciones; enlaces acompañados de coletillas o comentarios desafiantes.

Si eres simpatizante del PP, Ciutadans o UPyD, es probable que te pida explicaciones sobre lo que han dicho o hecho Mariano Rajoy, Albert Rivera o Rosa Díez, actitud totalmente absurda si eres un simple ciudadano de a pie que nada tiene que ver con los órganos de dirección de esos partidos.

El ciberacosador independentista te ha descubierto, te ha acosado partiendo de sus ideas preconcebidas sin conocerte de nada y, a partir de ahí, ya te desautoriza para opinar sobre cualquier otra cosa. Da igual que estéis de acuerdo en gustos musicales, cinematográficos o gastronómicos, ya te ha encasillado como un ser que no está a su altura y todo lo que digas queda invalidado por tu condición de “facha” o “español”.

De la sorpresa inicial al acoso más sutil, de sus prejuicios, su asociación de ideas, donde infiere del no ser independentista lo peor, al descaro y, posteriormente, el insulto. El modus operandi del troll independentista contra el que no es de su cuerda es bastante común. Su perfil es variado, puede ser adolescente o de avanzada edad, profesor universitario o padre/madre de familia con una reputación externa aparentemente ejemplar. De nosotros depende si nos interesa entrar en su juego o no y detectarlo a tiempo.

José Luis Osorio

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