viernes, 15 de marzo de 2013

La transformación del Opus Dei de franquista a nacionalista


Me pregunto cuánto tardará en disculparse la Iglesia católica por apoyar sistemáticamente la ideología excluyente y reaccionaria del nacionalismo catalán, que discrimina sin pudor a la comunidad castellanohablante ¿Pero de dónde sale este servilismo de la Iglesia a las clases políticas nacionalistas? Es sorprendente cómo la institución más emblemática del franquismo se convierte al nacionalismo. Para entender este fenómeno veremos cómo se transformó el Opus Dei, la niña bonita de Franco.

La Iglesia catalana apoyó sin ambages a la dictadura franquista, las monjas y sacerdotes no tuvieron otra opción. La persecución religiosa en Cataluña fue horrible. Un ejemplo de la persecución religiosa durante los años de la guerra lo tenemos en Josemaría Escrivá de Balaguer, que se vio obligado a ocultar su condición de sacerdote mientras estuvo en Madrid y Barcelona y llegó a atravesar los Pirineos andando para poder pasar a la zona nacional donde los curas estaban a salvo. El fundador del Opus Dei fue un claro defensor del franquismo.

En 1957 Franco decide modernizar España y sacarla del aislacionismo en el que estaba sumida y para ello nombra a los primeros ministros del Opus Dei, Alberto Ullastres y Mariano Navarro Rubio. Josemaría Escrivá de Balaguer exhultante llegó a afirmar “¡Nos han hecho ministros!”. En total Franco tuvo a ocho ministros del Opus Dei, un número exagerado, pero en su defensa hay que reconcer que fueron excepcionales. Ellos son los responsables del milagro económico de España.

Se les llamaba tecnócratas porque tenían una formación excelente y verdaderas ganas de cambiar la sociedad. Y así lo hicieron. La revolución económica fue brutal. La primera temporada de la serie Cuéntame es un buen relato de dicho cambio. Es muy similar a lo que está ocurriendo ahora en China, donde a pesar de vivir en una dictadura, han tomado la decisión de abrirse al mundo elevando el nivel de vida de sus habitantes.

Con el advenimiento de la democracia se demonizó todo lo que había tenido una relación con el franquismo, sobre todo en Cataluña donde el nacionalismo utilizó su maquinaria victimista. El Opus Dei pasó de ser una organización admirada y respetada a ser una organización denostada en los medios de comunicación sistemáticamente. Era imperativo deshacerse de la vinculación con el franquismo ¿Pero cómo ocultar una relación tan evidente?

El Opus Dei tiene algo que para el nacionalismo es esencial: Coelgios y universidades. En la era pujolista se incentivó a esas entidades educativas a aparcar a los antiguos dirigentes franquistas y promocionar a catalibanes a puestos directivos para fomentar la educación en catalán y la marginación del castellano. Hoy en día los colegios de la Obra son fábricas de fanáticos nacionalistas. Por ejemplo los colegios de Gerona o Igualada son vergonzosamente nacionalistas donde en vez de educar, deforman a los niños en las premisas del nacionalismo.

Es asombroso el éxito con el que el Opus Dei ha pasado de ser la institución más representativa del franquismo a serlo del nacionalismo catalán. Pero más sorprendente todavía es que han conseguido pingües beneficios en el camino, ya que gracias a la sumisión al nacionalismo de sus entidades educativas, los colegios del Opus Dei han pasado a ser colegios subvencionados. Se supone que las subvenciones se tienen que dar a colegios en los que los padres no tengan medios suficientes. Los colegios de la Obra son colegios de gente rica, o sea que las clases bajas están pagando a través de sus impuestos la educación de los hijos de familias pudientes.

Hay personas que consideran que las subvenciones que reciben estos colegios son ilegales. Uno de los requisitos para recibir subvenciones es que los colegios no discriminen por ningún motivo. Por eso, nunca se puede dar una subvención a un colegio sólo de chicos o de chicas porque eso representa una discriminación de género. Los colegios del Opus Dei no son mixtos y a pesar de eso reciben esas subvenciones, pero ya sabemos cómo funciona el nacionalismo, sólo se aplica la ley que conviene.

El Opus Dei ha llegado a las mayores bajezas con tal de conseguir los favores que le brinda el nacionalismo. En 2006 el director del IESE, Jordi Canals, apoyó públicamente el Estatut de Cataluña que recortaba seriamente las libertades de los castellanohablantes al establecer que el catalán es la única lengua vehicular en la enseñanza. Sorprendentemente, Jordi Cananls todavía no ha dimitido como director del IESE a pesar de que el Estatut ha sido considerado inconstitucional. En EEUU una metedura de pata semejante se paga con la dimisión, sobre todo cuando representa un agravio discriminatorio a una comunidad.

Otro ejemplo lo tenemos en el ministro del Opus Dei Jorge Fernández Díaz, quien alabó el sistema de marginación a la lengua española en las escuelas catalanas en las últimas elecciones generales. Un ministro que a diferencia de los ministros de Franco, es un papanatas cuyo único mérito es el de haber sido el felpudo de Rajoy. Servil a su amo ha llegado a lo máximo que puede llegar un patán. Un pobre necio mucho más preocupado por prohibir el matrimonio entre personas del mismo sexo, que en prohibir a terroristas copar las instituciones democráticas. Un idiota que cosechó los peores resultados obtenidos jamás en Cataluña cuando fue el presidente del PP catalán.

En mi opinión el Opus Dei debería seriamente rectificar su acercamiento al nacionalismo y el PP debería echar al sumiso ministro y colocar en su lugar a una persona con carácter. El ministro del interior nunca debe ser una persona de perfil bajo.

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