martes, 5 de febrero de 2013

ACOMPLEJADOS


El Nacionalismo arrasa con todo, nos hace perder nuestra identidad, nuestra lengua nuestras tradiciones, nuestra historia y en algunos casos hasta nuestra dignidad.

Sí, así es; nos hace perder nuestra identidad cuando nos obliga, de hecho, a cambiar nuestro nombre para no ser ninguneados por la administración o por nuestros compañeros, ¡son tantos los ejemplos de Joans, Peres e incluso, Gueraus, que antes eran, Juanes, Pedros y Gerardos en sus propias casas!

Nos hace perder nuestra legua cuando nos prohíbe educar a nuestros hijos, rotular nuestros negocios o dirigirnos a la administración en nuestra lengua materna.

Arrasa nuestras catalanas tradiciones cuando prohíbe las corridas de toros y nos impone los, inéditos en Barcelona, cagatiós; cuando se inventa los Mossos d’Esquadra y echa a la Guardia Civil, cuando catalaniza a mi querido RCD Espanyol, etc.

Tergiversa nuestra historia y la manipula, cuando presenta la Guerra Civil Española como una guerra entre catalanes y españoles o cuando confunde la guerra española de sucesión con una guerra de secesión.

Pero lo peor de todo es como puede incluso llegar a hacernos perder nuestra dignidad; lo veo continuamente en el parque: son parejitas modestas castellanoparlantes ambos, que para, supuestamente dar un mejor futuro a sus retoños, se dirigen a ellos exclusivamente en catalán (por llamar de alguna manera a eso que hablan con un tremendo acento de Burgos).

Da Pena, les ves hacer un tremendo esfuerzo por hablar con sus hijos (ya adecuadamente bautizados como, Jan, Pol, Arnau, Joel, etc) en una lengua que no es la suya, que no dominan, y que les hace ponerse en evidencia, solo porque eso es más políticamente correcto.

Que pena me da este complejo tremendo de ser identificado como un charnego, cuando lo bonito, precisamente, está en la variedad y la riqueza cultural, pero claro eso no comulga mucho con el pensamiento único nacionalista.

Alfonso Pinós y Copons

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