domingo, 27 de enero de 2013

Respirar en catalán o respirar en libertad



 

Ayer una madrileña me descubrió que existía una manera de conducir propia de Madrid y yo no lo sabía. Le comentaba lo mucho que me fastidia que en la cola se cuelen los coches justo antes de la incorporación a la M30. Ella me dijo: -claro es que tú eres de fuera y no conoces la manera de conducir de Madrid. Y pensé: “o sea, conducir mal”. No entiendo que existan formas de conducir según la región en la que vives, sólo hay dos maneras de conducir: o bien, o mal. También eran madrileños los que estaban haciendo la cola y muchos más que los que se colaban, y ellos estaban haciendo lo correcto o ¿Es qué solo eran madrileños la minoría que se colaba? Las minorías que se quieren saltar las normas usan su país, región o nación para poder seguir saltándoselas y se hacen nacionalistas. ¿Por qué siempre se utiliza el lugar de procedencia, ya sea el pueblo, la ciudad, la región o la nación, para justificar lo incorrecto o lo que se hace mal? En España parece que pertenecer  a un colectivo te autoriza a saltarte las normas y más si ese colectivo es nacionalista.
Esto fue una novedad, no sabía que existiera una manera “madrileña” de conducir, pero lo que sí sabía, porque así lo repiten nacionalistas y no nacionalistas todos los días, es que existe una manera catalana diferente a la del resto de España de hacer las cosas; existe una manera catalana de hacer política, existe una manera catalana de pensar y de sentir, existe una manera catalana de hacer negocios, y hace poco supe gracias al portavoz de la “Generalitat” de Cataluña, Sr. Homs, que hasta los catalanes respiramos diferente.
Si analizamos un poco nos damos cuenta que la manera catalana de hacer las cosas no significa nada más que hacer las cosas mal o de manera incorrecta y salir impunes. Como en el caso de la conductora madrileña, al final solo hay dos maneras de hacer las cosas: o bien (hacer la cola) o mal (colarse), pues lo mismo pasa con la política, solo existen dos maneras de hacer política, o hacer lo correcto, o hacer las cosas de manera incorrecta, y en el caso de la política catalana, los nacionalistas llaman a incumplir las sentencias de los tribunales, a proclamar referéndums ilegales o a llevarse el dinero a Suiza y Liechtenstein, la manera catalana de hacer política. Justo a lo que cualquiera llamaría hacer las cosas mal.
Pero ¿Por qué se proclaman maneras regionales de hacer las cosas? Simplemente para obtener impunidad, para actuar de forma ilegal y no sufrir las consecuencias. La mayoría de los ciudadanos de Cataluña no tenemos la suerte que tienen quienes deciden cuando se respira en catalán o no. Si un ciudadano se lleva el dinero a Suiza le hacen pagar los impuestos correspondientes o le meten en la cárcel si no puede justificar como lo ha ganado, es porque no tienen la suerte de respirar en catalán, pero cuando un ciudadano es muy nacionalista y ha sido tocado por el aliento respirado en catalán por el mesías Artur Mas, simplemente es que tiene una manera diferente de hacer las cosas a la del resto, ese ciudadano en vez de robar, contribuye a la construcción nacional de Cataluña.
Esa manera diferente de hacer las cosas en Cataluña: el 4%, las cuentas en Andorra, Liechtenstein y Suiza, la amenaza de secesión, las proclamas anticonstitucionales de las instituciones, los incumplimientos de las sentencias de los tribunales, las financiaciones ilegales de los partidos, los indultos a los políticos corruptos, las subvenciones a los afines, en cualquier país del mundo solo tiene un nombre: hacer las cosas mal y en los casos más graves delinquir. Ya basta de corromper el nombre de Cataluña para justificar todo lo incorrecto y justificar la impunidad.

Pero también es necesario que el gobierno de España deje de asumir que se debe permitir que los nacionalistas actúen contra la ley, simplemente porque tienen una manera propia de hacer las cosas diferente al resto de los españoles y que por lo tanto hay que respetar. A quienes nos deben respetar es a los ciudadanos que hacemos las cosas como se deben hacer, a quienes pagamos nuestros impuestos y cumplimos las leyes, a quienes defendemos nuestros derechos, a quienes respetamos a los demás y en definitiva a quienes guardamos la cola. Quizás somos nosotros los que realmente tenemos una manera muy diferente a la de nuestros políticos de hacer las cosas y por eso no respiramos ni en catalán, ni en andaluz, ni en madrileño, simplemente queremos que se hagan las cosas bien y respirar como ciudadanos libres e iguales.
Por Guillermo Brunet
  


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