lunes, 21 de enero de 2013

Privilegios históricos; desigualdades geográficas



Hace ya algún tiempo que escribo en este blog y del artículo que recuerdo haber recibido una opinión más agresiva fue una vez en que se me ocurrió apoyar la supresión del régimen fiscal especial de las comunidades vasca y navarra y aplicar el régimen general en toda España. Me llamó la atención el tono realmente fuerte de la crítica así que creo que es un tema que interesa.

El cupo vasco y navarro es un sistema fiscal que otorga un privilegio fiscal a esas dos comunidades. Por el sistema de cupo, cada año las haciendas vasca y navarra entregan una cantidad de dinero al estado por los servicios que este presta en las dos comunidades. El resto de comunidades autónomas españolas están sometidas al régimen general, no tienen hacienda propia y por lo tanto la base de su financiación son las transferencias del estado que tienen en cuenta la solidaridad entre las comunidades autónomas españolas. Dejando aparte los cálculos de balanzas fiscales y del cupo vasco y navarro, que varían mucho dependiendo de quien los haga, pienso que el tema es si deben seguir existiendo privilegios en España.

El régimen foral vasco y navarro se fundamenta en los llamados “derechos históricos”. Se supone que históricamente han funcionado así y la historia les otorgaría ese derecho. Pero esos derechos son los mismos que hubieran tenido las cortes de Castilla o de León, o las de Aragón si también se hubieran respetado y en cambio, por obsoletos se abolieron. ¿No es hora ya de abolir también esos residuos del sistema medieval que aún quedan en España?

Pero lo sorprendente es que aquellos que se llaman de izquierdas, que lucharon tiempo atrás por la abolición de todos los privilegios y que propugnan la igualdad, son también los máximos defensores de este sistema que ampara la desigualdad e incluso en vez de luchar contra él lo han ido ampliando.

En Andalucía, también basándolo en una supuesta “deuda histórica” se ha implantado hace años un sistema de subsidios: el PER que privilegia con subsidios a agricultores en función de la comunidad autónoma en donde han nacido de modo que un agricultor de Albacete, con los mismos problemas que uno de Córdoba, no tiene derecho al subsidio por una razón tan poco lógica e igualitaria como la de no haber nacido en el sitio correcto. En Asturias y León se subsidia a trabajadores de la minería ante la falta de rentabilidad de las minas de carbón ya que históricamente el carbón ha sido la única fuente de ingresos de esas comarcas, otra vez privilegiando a esos trabajadores sobre los de otros sectores que también “históricamente” han sido la fuente de ingresos de tantas otras comarcas en otras regiones de España.

¿Por qué se apoyan desde la política estos sistemas?  Los políticos sienten admiración por las fórmulas que les permiten ser a ellos los que deciden y distribuyen el dinero de nuestros impuestos, en lugar de luchar contra esos privilegios tratan de ampliarlos y extenderlos porque eso les permite tener el poder de decidir a quien privilegian y a quien no. En esa línea está el pacto fiscal propuesto por los nacionalistas y socialistas catalanes y al que se ha adherido esta semana pasada el PP catalán.

Por eso pienso que tenemos que empezar a romper ya esa espiral y reclamar que se suprima todo aquello que suponga un privilegio o discriminación en función del lugar de residencia o nacimiento, además de ser injusto, fomenta el nacionalismo, regionalismo y localismo, ya que permite obtener una ganancia por el simple hecho de residir en un determinado lugar. En España todos deberíamos pagar los mismos impuestos en función de nuestra renta y tener derecho a recibir las mismas prestaciones en función de criterios objetivos aplicados al individuo y no en función de nuestra comunidad autónoma de residencia. El camino no es dar privilegios a quienes los reclamen para así  garantizarnos unos meses de tranquilidad, el camino es suprimir los ya existentes.
 
Guillermo Brunet

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