lunes, 30 de abril de 2012

El nacionalismo no es una ideología respetable


El nacionalismo no es una ideología respetable. Para empezar no es una ideo-logía, ya que no está fundamentada en ideas, si no en emociones, sería más apropiado llamarlo emocionología. Por eso cuando intentamos entablar una conversación con un nacionalista nos damos cuenta de que no llegamos a ninguna parte. Lo normal es que nos empachen con su verborrea victimista y que no acepten ni una sola crítica a sus absurdas premisas. Su comportamiento es más propio de un seguidor de una secta que se siente en la necesidad de justificar las tonterías expresadas por su líder.

En el artículo de hoy explicaré lo que es el nacionalismo, pero me siento obligado a aclarar un concepto que creo que no quedó claro en mi último artículo. Explicaba que la nación es una comunidad imaginada, en la que un conjunto de individuos se sienten vinculados en una comunidad que no es real, ya que los miembros no se conocen entre sí. Una conclusión de esa definición fue que en Cataluña conviven esencialmente dos naciones, lo que ha provocado diversas reacciones en las redes sociales. Por ejemplo mi amigo en Facebook Rostany Sabater me hizo el siguiente comentario:
No sé si no acabo de comprender el planteamiento que expones o si simplemente no lo comparto. Tu conclusión o la que se deriva de la aplicación de la definición del Sr. Anderson es que en territorio catalán conviven dos naciones. Dos, diferenciadas entre sí (¿opuestas?). Pero ... no logro aplicármelo a mi. ¿A qué nación pertenezco entonces? Soy catalán, perfectamente bilingüe y poseo un muy fuerte sentimiento de pertenencia a Cataluña, por medio del culto de nuestras tradiciones y un fuerte sentimiento de pertenencia a la nación catalana. Y es precisamente ese profundo e innato sentimiento como catalán lo único que hace sentirme perteneciente a la nación española. Entonces, ¿donde quedo en esta teoría? 
Efectivamente los conceptos de nación no son excluyentes. Una misma persona puede pertenecer a varias naciones a la vez. Un caso típico es el de los hijos de emigrantes, por ejemplo mis sobrinos son hijos de mi hermana (española) y mi cuñado (americano) y se sienten por igual americanos y españoles. Son miembros de ambas naciones. ¿Por qué nos parece contradictoria la idea de pertenecer a la nación española y a la catalana a la vez? Para contestar a esta pregunta es necesario explicar primero la diferencia entre miembros de una nación y nacionalistas.

No todos los miembros de una nación son nacionalistas. Un claro ejemplo lo tenemos en Rostany, que es miembro de la nación catalana, pero no es nacionalista catalán.

El nacionalismo pone a la nación como el único referente identitario, es decir un nacionalista no puede ser miembro de dos naciones, pero cualquier persona que no sea nacionalista puede pertenecer a varias comunidades imaginadas.

Los principios básicos sobre los que se fundamenta el nacionalismo son:

  • El principio de soberanía nacional
  • El principio de nacionalidad. 

El principio de soberanía nacional mantiene que la única base legítima para el Estado es la nación. O sea que no debería haber Estados sin nación. Nación y Estado: ¿Qué es primero el huevo o la gallina? Un nacionalista dirá que primero existe una nación y luego en base a esa nación se crea el Estado. Yo no estoy de acuerdo. Los EEUU en sus inicios fue un Estado sin nación, ya que al principio todos los norteamericanos se sentían ingleses y no existía un marcado sentimiento de pertenencia entre los ingleses que habitaban norteamérica, sin embargo al pasar los años e ir conformando un ente conjunto, se fue creando la comunidad imaginada que es hoy en día la nación americana.

El principio de nacionalidad mantiene que cada nación debe formar su propio Estado y que las fronteras deben coincidir con las “fronteras de la nación”. Como comenté en el mencionado artículo es absurdo hablar de las fronteras de una nación, ya que lo que define a las naciones no son los territorios si no las personas y sus respectivos sentimientos de pertenencia.

Volviendo a la pregunta anterior ¿por qué nos parece contradictoria la idea de pertenecer a la nación española y a la catalana a la vez?. Porque los nacionalistas catalanes tienen una mentalidad excluyente. En su nacionalismo, piensan que no se puede pertenecer a dos naciones a la vez, además quieren romper el Estado español y segregar las zonas de España que consideran que son las "fronteras de su nación", lo que ellos llaman los “Països catalans”. Ven en España a un enemigo colonizador que no les deja llevar a cabo sus aspiraciónes territoriales. Por eso odian a España.

Es importante resaltar que ese odio es inicialmente unilateral. Los nacionalistas catalanes se convierten en seres antipáticos y repulsivos para el resto de españoles ya que no comparten la visión de conjunto y se sienten ofendidos ante sus desplantes. Por su parte los miembros de la nación española confunden a los miembros de la nación catalana con los nacionalistas y en muchos casos insultan y desprecian a los catalanes creando un círculo vicioso de odio. Por eso parece difícil pertenecer a las dos naciones a la vez, sin embargo la mayoría de los catalanes pertenecen a ambas.

Pepe Giménez

El nacionalismo intocable




Tras las últimas elecciones generales y la obtención de mayoría absoluta del Partido Popular la lógica indicaba que se iba a abrir en España una etapa de contención de las tesis nacionalistas, no sólo por el discurso electoral del propio Partido Popular sino también porque la crisis económica y las exigencias de limitación del gasto público permitían suponer que no habría mucho dinero adicional para pagar las exigencias del nacionalismo. Entre gran parte de los ciudadanos se había asentado la idea que el partido socialista había pactado con el nacionalismo y se había subido al carro de su lógica de gasto y rechazo a todo lo que es común a todos los españoles. Del mismo modo, esos ciudadanos, ya fueran de uno u otro color, pensaban en su gran mayoría que el Partido Popular iba a moderar, contener e incluso reformar las concesiones al nacionalismo. Pero después de cuatro meses del nuevo gobierno la percepción es bastante diferente. 

El cambio de discurso y la actuación del gobierno con respecto al nacionalismo catalán se hace bastante difícil de entender. Parecería que todo es más fácil si se explicara a sus electores el por qué de estos cambios pero lo más sorprendente es que no se explica nada.  Muchos analistas dicen que la política de comunicación no funciona, pero la realidad es que hasta el momento la percepción general es de perplejidad.  

El apoyo sin contrapartidas a los presupuestos de la Generalitat de Cataluña, que incluyen recortes en todo excepto en los temas relacionados con la construcción nacional de Cataluña, el indulto de políticos de CiU condenados por corrupción, la omisión de la obligación de cumplimiento de las sentencias judiciales sobre la lengua o la desesperada negociación para la obtención del innecesario voto favorable de CiU a los presupuestos del estado nos ha sorprendido a muchos y nos hemos empezado a preguntar por qué esta sumisión a los nacionalistas catalanes cuando es evidente que aritméticamente no es necesario su apoyo. Hasta ahora siempre se habían justificado todas las concesiones por la falta de mayorías suficientes que debían ser complementadas con los votos nacionalistas, pero esta justificación ha perdido su lógica con la actual composición del parlamento español y catalán. En una interpretación rebuscada, hasta se podría argumentar que a los grandes partidos les interesa el actual sistema electoral, no porque les garantice sus mayorías sino por lo contrario, porque les garantiza una minoría suficiente que les permite justificar su política de concesiones al nacionalismo que no es posible justificar cuando las mayorías son absolutas. 

Estas actitudes son desmotivadoras porque parece que nos llevan a una conclusión: toda la clase política española, con minoritarias excepciones, está en lo mismo: el mantenimiento de la política de concesiones y vasallaje al nacionalismo que empezó con la constitución de 1978 y que ha permitido la instalación en el poder de una clase de políticos que viven gracias a un sistema que les garantiza retribuciones, cargos y formar parte de la clase dirigente y que en la situación actual solo se puede mantener si se recorta en todo menos en estructura estatal. 

Los que somos de comunidades con fuerte implantación del nacionalismo sabemos que los nacionalistas no son mayoritarios, es una minoría muy importante, pero aparentan más que lo que son, eso sí, en estos 35 años el nacionalismo ha sabido ir tejiendo toda su red clientelar que le ha permitido establecerse en el poder de forma ininterrumpida desde que se aprobó la Constitución de 1978. Esta red tiene dos brazos, uno interior, en la comunidad autónoma y otro exterior, en el resto de España 

En Cataluña, el nacionalismo ha sabido ganar dos batallas: primero la batalla entre los políticos. Cualquier político, intelectual, comunicador o persona que quiera tener proyección pública necesita la aprobación del nacionalismo. Es así como muchos políticos que ganan notoriedad gracias a los votos de gente no nacionalista finalmente se deben amoldar al traje del nacionalismo si lo quieren vestir en los eventos de la sociedad catalana. Normalmente todo funciona de la siguiente manera: se orquesta una campaña contra el político no nacionalista desde todos los resortes del poder y los medios de comunicación, en donde la consigna es tildar de franquista y fascista al político “díscolo”, se le rechaza en toda la vida social el tiempo que sea necesario hasta que agotado desiste. Entonces se le abren algunas puertas que le permiten estar presente en los círculos de poder y, agradecido, se convierte a la "normalidad democrática". Es una especie de síndrome de Estocolmo político. Esto mismo funciona en todos los niveles de la sociedad, desde el funcionario, hasta el empresario. 

En segundo lugar el proyecto de construcción nacional. El nacionalismo ha conseguido que sus instrumentos sean artificialmente esenciales para vivir en Cataluña. Todos los días construye nuevos instrumentos para que los ciudadanos no puedan salir de la lógica nacionalista a no ser que hagan un esfuerzo muy superior al que es exigible a un ciudadano normal. El más importante de estos instrumentos es la lengua, pero no es el único. La lengua, instrumento de comunicación, la han convertido torticeramente en un instrumento de incomunicación. La lengua, que debería servir para que todos los catalanes pudieran expresar y comunicar  de la manera más natural sus aportaciones a la sociedad, se ha convertido en un medio para evitar que la mitad de la población pueda comunicar esas aportaciones de manera natural, obligando a que sólo sea a través del filtro de la lengua de la que se han apoderado los nacionalistas. 

La lengua se ha convertido en un instrumento del clientelismo. Los ciudadanos deben invertir obligatoriamente en lengua: profesores, funcionarios, empresas públicas, empresas que trabajan con la administración, comunicadores; todos ellos han hecho una inversión en tiempo, dinero y formación simplemente para poder vivir en Cataluña. A su vez eso se ha convertido en una ventaja comparativa respecto a quien no la conoce suficientemente, por lo tanto, todos ellos tienen interés en que lo siga siendo, les da ventaja competitiva en una sociedad en la que esa es la única vía para ganarse la vida.

Pero los instrumentos que el nacionalismo utiliza para dominar a sus sociedades son muchos y hay mucha gente que los explica día a día, lo que tiene menos difusión y cada vez me parece más interesante es como el nacionalismo también ha conseguido dominar  la vida política fuera de Cataluña. Los políticos del resto de España actúan con miedo y excesiva cautela con los nacionalistas. Por supuesto que hay una parte de amenaza y de miedo a que España se quiebre, es una espada de Damocles sobre todos los políticos, nadie quiere ser el responsable de un posible conflicto. A todo esto muchas veces se le añade un complejo de inferioridad de mucho político progresista y bastante “paleto” que paradójicamente cree que el nacionalismo aldeano y reduccionista es cosmopolita y europeo. Creen que así son más progres ya que identifican a España con atraso y pasado. La propaganda nacionalista funciona muy bien entre ellos. 

Pero la mayoría de los políticos que tienen poder ahora  son políticos experimentados y bien formados, que han viajado y que conocen como funciona el nacionalismo y aún así se prestan a hacer seguidismo. Estos son los políticos que quieren mantener la situación pactada y heredada de la transición. Quieren mantener el equilibrio de poderes porque es así como se sienten seguros, saben como actuar y les garantiza su futuro personal y su área de confort. Saben que en gran parte también ellos están ahí gracias a ese pacto. Tienen mucho que perder y no están dispuestos a que nadie amenace su propia seguridad. Es por ello que aunque conocen que la mayoría de los ciudadanos sabemos que si de verdad queremos mejorar España hay que reformar el estado y enfrentarse a la amenaza nacionalista, su respuesta es “ni se plantea ni se discute”, porque no tienen la más mínima posibilidad de convencer con argumentos si se abriera el más mínimo debate sobre el estado de las autonomías. Hacen suya la estrategia de Jordi Pujol: no toca.


Guillermo Brunet

Reforma del Estado de las Autonomías en España

domingo, 29 de abril de 2012

César Vidal: Un plan que "traiciona" a las víctimas

Pasodoble a ETA, comparsa "Los duendes coloraos"

Pasodoble sobre el desprecio de los nacionalistas catalanes a Andalucía: Ciudadano Zero



En el periódico de ayer
Me vi sorprendido al leer
En páginas interiores
En la sección de anuncios varios
Una petición publicaron
Sin firma, ni fecha, ni nombre,
"Se precisa un patrón para la tierra mia"
De esta forma empezaba
Y así proseguía
Se busca alguien nacido
De la España pero abajo
Que hablando use mi acento
Y no lo haga acomplejao
Que crea en el pueblo andaluz
Que ame a esta tierra como la amas tu
Que impulse a nuestra juventud
Que sepa cual es nuestra cruz
Se precisa un paisano que si un catalán
En un meeting nos tacha de vagos
Que le calle la boca y le haga recordar
A su pueblo quien lo a levantao
Y si un tal Cayetano nos viene a humillar
Que lo esbloque y lo mande a paseo
Con su madre y el tonto ese nuevo
Que le duela como a mi me duele
Ver en Barbate los barcos en el muelle
Y que acabe con la pantomima
De andaluz de charanga y pamplina
Se precisa un paisano valiente
Al timón de mi tierra
Otro Caparros que alce nuestra bandera
Si alguien sabe de él por Dios que me lo diga
Que me busque de Almería a Cádiz
Soy Andalucia.

sábado, 28 de abril de 2012

Entrevista a Daniel Portero, presidente de la asociación 'Dignidad y Justicia'

Entrevista a Ángeles Pedraza hablando del plan de reinserción

César Vidal sobre el plan de reinserción del PP

viernes, 27 de abril de 2012

Alta traición: PP asume la política antiterrorista

Federico Jiménez Losantos: La rendición del PP ante ETA

Una emisora catalana celebra la pérdida del Real Madrid frente al Bayern

Según Europol, ETA sigue reclutando terroristas

El Gobierno asume la 'vía Nanclares' para facilitar el acercamiento de presos etarras

Entrevista a Francisco José Alcaraz sobre la vía Nanclares

Irene Rigau se enfrenta a Wert

jueves, 26 de abril de 2012

Interior anuncia un plan para reinsertar a presos terroristas

Iñigo Urkullu, presidente del PNV, compara al ejército español con ETA

miércoles, 25 de abril de 2012

La mentira de los nacionalismos

Respuesta de Francisco Caja: "Auto de fe"



Escribía Bartolomé de las Casas, Obispo de Chiapa, en el año 1542: «Desorden y gran pecado mortal es echar a un niño en el pozo por bautizarlo y salvarle el ánima, supuesto que por echarlo ha de morir, y que no hay agua fuera ni con qué sacarla, por la dicha regla: Quia non sunt facienda mala ut eveniant bona.[Porque no deben hacerse males para que sucedan bienes].» Aplíquense el cuento los defienden la ”inmersión” lingüística. Es antidemocrático privarle a un niño su libertad lingüística, el derecho a recibir una enseñanza bilingüe que la Constitución y los Tribunales le reconocen para hacerlo un “verdadero catalán”. El nacionalismo es una pseudo-religión y la “inmersión” selectiva de los castellanohablantes (los catalanohablantes no son inmersionados sino que reciben la enseñanza la enseñanza en lengua materna) una forma de conversión de los que tienen la “tacha” de ser castellanohablantes: hay que expulsar de su interior el demonio español que habla castellano.

Sí, en efecto, los nacionalistas han convertido las escuelas en Cataluña en correccionales lingüísticos. Y si les parece demasiado fuerte esta calificación, ahí va esta otra: la inmersión lingüística ha convertido las escuelas en Cataluña en el lugar de una permanente tortura spritualis, en un auto de fe permanente en el que los escolares deben hacer declaración pública de su sometimiento a la ley de la lengua, a la lengua verdadera. La confesionalidad lingüística del poder político es tan contraria a la libertad lingüística como la confesionalidad religiosa a la libertad religiosa.

Sostener esto públicamente, es decir, la necesidad de que en una democracia la Constitución, la ley y las resoluciones de los Tribunales se acaten, te convierte en un disidente, en un enemigo de Cataluña. En el colmo de fervor patriótico los integristas de la lengua han acusado a Convivencia Cívica Catalana de “incitación al odio” por reivindicar el bilingüismo en las escuelas; un diario virtual, por supuesto subvencionado por el gobierno catalán me llama el “Radovan Karadjic de Espanya”, y aquellos integristas al tiempo que solicitan al Fiscal especial de delitos de odio que intervenga por un delito de "incitació a l'odi contra el poble de Catalunya i la seva única llengua pròpia" por el acto de pasado sábado en el teatro Goya en defensa del bilingüismo en las escuelas, acusan a los Tribunales de patrocinar el «el genocidi lingüístic i cultural de Catalunya com acabem de veure darrerament amb la suspensió del reglament d'usos lingüístics de l'Ajuntament de Barcelona».

No son estos simplemente delirios de cuatro energúmenos. Estas palabras muestran de manera ejemplar la estructura mental de lo que se ha llamado el “victimismo” de los nacionalistas. De manera magistral la mostró el inmortal Miguel Gila en una de sus viñetas: «No le des más puñaladas hombre», le espeta un transeúnte a un individuo que apuñala con ensañamiento a un pobre hombre indefenso en plena calle, y el agresor le responde. «Pues que deje de llamarme asesino”. Como siempre la víctima es convertida en verdugo.

Francisco Caja
Presidente de Convivencia Cívica Catalana.

martes, 24 de abril de 2012

Cristóbal Montoro: "En las CCAA está la clave del ajuste del déficit"

Artur Mas amenaza con elecciones anticipadas si España interviene la autonomía

lunes, 23 de abril de 2012

Francisco Caja: "Las escuelas catalanas son correccionales lingüísticos"

domingo, 22 de abril de 2012

Gonzalo Sichar sobre su libro "El antinacionalismo acomplejado".

Luis del Pino entrevista a Gonzalo Sichar, doctor en Antropología y licenciado en Economicas, para hablar de su nuevo libro "El antinacionalismo acomplejado"

Por una escuela bilingüe, acto en el Teatro Goya

sábado, 21 de abril de 2012

César Vidal: La privatización de televisiones autonómicas

jueves, 19 de abril de 2012

El etarra 'Mobutu' acude a la Audiencia Nacional con una camiseta de Argentina

El Ayuntamiento de Barcelona margina a los que hablan español

martes, 17 de abril de 2012

Nuevo desplante al castellano en la justicia catalana

lunes, 16 de abril de 2012

Carta de un catalán que despierta de la pesadilla nacionalista


Esta carta fue publicada de forma anónima en internet:

Soy un barcelonés de 30 años que, como mi generación, creció con el Club Super 3, el Tomàtic, la Bola de Drac, la Arare , Sopa de Cabra, Els Pets, Els Caçafantasmes, "Regreso al Futuro"...
Veíamos la predicción del tiempo en la TV 3, con los dibujos de soles y nubes sobre un mapa de los Países Catalanes.

En la escuela nos explicaban la historia de las cuatro barras, pintadas por el emperador franco con la sangre de Wilfredo el Velloso sobre un escudo o tela de color amarillo-dorado: así nació nuestra bandera ( la Senyera ).
Los domingos por la mañana bailábamos sardanas en la plaza de la Iglesia , y daba gozo ver en un mismo círculo a los abuelos y los nietos, cogidos de la mano. En Navidad hacíamos cagar al "Tió", y poníamos un "Caganer" con barretina en el Nacimiento.
Así, disfrutábamos de una auténtica Navidad catalana como Dios manda.

En la primavera cogíamos las Xirucas ( Chirucas , marca de calzado ], y nos íbamos a nuestros Pirineos a disfrutar de nuestras montañas y sierras, en nuestra tierra.

Celebrábamos la "Diada", con ánimo de no olvidarnos de la derrota de nuestro pueblo contra Felipe V y los españoles.

Somos un pueblo trabajador, con carácter, distinto del resto. Tenemos la Caixa , el RACC, los Mozos de Escuadra y los Ferrocarriles Catalanes. ¿Qué más queremos? Pues queremos, queremos, queremos...
Pero la verdad no se puede ocultar siempre. Te vas de Erasmus a Londres, y descubres que existe vida fuera de nuestro pequeño planeta catalán.
Que también hay trabajadores con carácter en otros territorios. Que la Caixa no es tan importante, si se compara con el Comercial Bank of China. Que solamente una ciudad como Shanghái tiene 20 millones de personas (tres veces toda Cataluña).

Descubres la verdad: que lo de las cuatro barras de Wifredo el Velloso sólo era una leyenda, un mito, sin fundamento histórico. Ni Wifredo fue contemporáneo del emperador, ni se usaba la heráldica en ese siglo. Además, hasta la unión con Aragón, el emblema de los condes de Barcelona fue la cruz de San Jorge (una cruz de gules sobre campo de plata).

Descubres que la sardana la inventaron en el año 1817. Fue un tal Pep Ventura, que tampoco se llamaba Pep sino José, nacido en Alcalá la Real, provincia de Jaén, e hijo de un comandante del Ejército español.
Se la inventaron, porque no podía ser que la jota de Lérida o del Campo de Tarragona fuese el baile nacional. Y tampoco podía serlo el baile denominado "El Españolito". Por eso se inventaron la sardana a comienzos del siglo XIX: para crear una identidad nacional inexistente hasta entonces. La sardana, otro mito.
Descubres que en 1714 no hubo ninguna guerra catalana-española, que Cataluña no participó en ninguna derrota bélica. Fue una guerra entre dos candidatos a la Corona de España, vacante desde la muerte de Carlos II sin descendencia: entre un candidato de la dinastía de los Borbones (de Francia) y otro de la deAustria (de tierras germánicas).

En todos los territorios de la Corona de España hubo austracistas y borbónicos: por ejemplo, Madrid, Alcalá y Toledo lucharon en el mismo bando que Barcelona. No fue, como intentan venderlo, una guerra de secesión, sino de sucesión: ningún bando aspiró nunca a romper la unidad dinástica entre Castilla y Aragón, ni la separación de Cataluña. La Diada , otro mito.

Descubres que el "Caganet" del belén es una "tradición" que no se generaliza hasta el siglo XIX, como la sardana. Y que el "Tió" es otra milonga identitarias y absurda. La Navidad catalana, otro mito.

CARTA DE UN CATALÁN: Te das cuenta que [los nacionalistas] nos han tomado el pelo. No nos han educado, sino adoctrinado. Que nos han alimentado, sin darnos cuenta, de una "ideología total" que se encuentra por encima de todo y de todos. Lo abarca todo: permite pisar el derecho de las personas, modelar la Historia a su gusto, y determinar qué está bien o mal.
Te das cuenta que [los nacionalistas] nos han adoctrinado a través de mitos, leyendas, mentiras. Que han construido o falseado una realidad, con tal de fundamentar su ideología. Intentaré poco a poco ir comentando esos mitos. Pido ayuda y la colaboración de todos, para tratar de encontrar otras mentiras. Así, [los catalanes] podremos liberarnos de esos mitos, y ser libres de verdad.
Está claro que eso de viajar, es para algunos, una estupenda vacuna contra la estupidez y el aldeanismo.

domingo, 15 de abril de 2012

Una Cataluña bilingüe, una escuela bilingüe

Es necesario que España revise el estado autonómico



Por Guillermo Brunet

Esta última semana se han levantado muchos comentarios y opiniones sobre la propuesta de Esperanza Aguirre, Presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, para devolver algunas competencias que ahora ejercen las comunidades autónomas al estado central. Esta propuesta no es la primera vez que se hace, muchos periodistas y algunos políticos ya la han ido introduciendo en el debate político con más bien poco éxito en los grandes medios, la novedad es que esta vez ha sido planteada por una política de peso dentro del partido del gobierno y el “orden establecido” se ha visto obligado a salir al paso para evitar que la propuesta tuviera eco en la opinión pública. En otros artículos ya he expresado varias veces la necesidad de devolver algunas competencias al gobierno central. Creo que muchos ciudadanos también piensan igual. Quizás donde puede haber discrepancias y mayor controversia es en decidir qué competencias deberían verse afectadas.

Desde mi punto de vista dos son las razones que justifican esta devolución. Primero una razón política, las comunidades autónomas no deberían ejercer ninguna competencia que la constitución otorga en exclusiva al estado central. Parece de sentido común que no hay que duplicar competencias, además de ahorrar se reducirían los conflictos y mejoraría la transparencia, ya que todos los ciudadanos tendríamos claro qué administración es la encargada de cada una de las competencias y sabríamos a quien responsabilizar por el ejercicio de las mismas. Entre estas competencias estarían las de la representación exterior o las de justicia. Igualmente, en el ejercicio de la competencia exclusiva que tiene el estado para garantizar la igualdad entre todos los ciudadanos de España, debería asumir la legislación básica en algunas materias como la sanidad, la educación o normas de función pública, para evitar las diferencias en los derechos de los ciudadanos por vivir en un sitio u otro de España.
La segunda razón es económica. Muchas de las competencias ahora en manos de las comunidades autónomas serían mucho menos costosas si en vez de gestionarse por 17 organismos lo fueran por uno solo. Entre estas competencias estarían las de sanidad y educación. ¿O es qué, al igual que pasa con los medicamentos, no sería más barato contratar suministros para hospitales y colegios si el volumen fuera mayor?

En cualquier caso, opiniones sobre qué competencias podrían devolverse al estado hay muchas y está claro que debería ser materia de discusión y negociación. Pero lo que más llama la atención es la respuesta de los medios oficiales a la propuesta: evitarla y sustraer el debate a la ciudadanía. Al día siguiente por ejemplo La Vanguardia o los diarios del grupo Prisa se levantaba con el siguiente titular: “Aguirre se queda sola”. Me pregunto quién decide si se queda sola o no. Entiendo que se referían a sola entre los políticos, pero la sociedad española es más que sus políticos, muchos ciudadanos, periodistas, profesores de universidad e incluso políticos opinan lo mismo, o no, pero estarían de acuerdo en abrir el debate. Otra de las reacciones que representa este intento por tratar de sustraer el debate es la vertida por el propio Presidente del Gobierno: “ni se plantea, ni se discute” dijo en el Senado. Entiendo al Presidente del Gobierno, los nacionalistas ejercen una presión constante y agobiante y ahora lo más importante es salir de la crisis económica de España y es más cómodo no abrir más temas, pero lo lógico es que se plantee y se discuta, al igual que se está haciendo, por ejemplo, con el llamado pacto fiscal con la Generalitat de Cataluña. Los políticos deberían entender que la democracia no son solo las elecciones una vez cada cuatro años, si no que la confianza de los ciudadanos se debe ir renovando cada día, y que los debates no los decide el político, si no los ciudadanos. Los políticos deben responder a las necesidades e inquietudes de los ciudadanos y no al revés, y yo creo que esta es una inquietud que muchos ciudadanos tienen y que por lo tanto debería, por lo menos, plantearse y discutirse.

Finalmente, en el planteamiento de Esperanza Aguirre había otra idea, quizás la más importante de todas si se analiza desde un punto de vista político: El sistema autonómico se creó en 1978 para dar cabida a las minorías nacionalistas, nadie más lo pedía. Se trataba que los nacionalistas se sintiesen cómodos e integrados en España, pero después de 35 años no solo no están cómodos si no que, según dicen, se sienten más alejados de España que nunca. Es evidente que el estado autonómico no ha cumplido este objetivo, que fue el fundamental para la instauración del mismo. Si todo el estado autonómico se fundamenta en un objetivo fallido ¿No es como mínimo lógico pedir su revisión?

Segunda carta abierta de Álvaro de Marichalar a Pilar Rahola


Ésta es la segunda carta abierta de Álvaro de Marichalar a Pilar Rahola. Antes de leer esta carta es recomendable leer lo siguiente:

y aquí va la segunda carta abierta de Álvaro de Marichalar a Pilar Rahola:


Estimada Señora Rahola,

Aunque me da toda la pereza imaginable, me veo forzado a tener que dirigirme a Usted. Otra vez.
Acabo de comprobar que ha vuelto Usted a mentir. Ahora en otro medio de comunicación, 8tv. Ha falsificado la realidad una vez más. La veo obcecada; con cierta obsesión quizá… De nada le han servido los consejos que le daba el otro día en mi carta de réplica en La Vanguardia titulada "Mira't a tu i no diràs mal de ningú". Probablemente está nerviosa por habérsela tenido que leer y porque también la han leído otras 75.000 personas en La Vanguardia digital, y muchas de ellas han expresado en sus comentarios que no están tan de acuerdo con Usted como seguramente esperaba...

Compruebo que el pasado día 2 de abril en el programa “8 al dia” de 8tv, Usted se dirigía directamente a mí (sin estar yo presente; tuteándome y con un inquietante tono amenazador) afirmando que “me aprovecho” de mi apellido porque "después de mis regatas salgo en las televisiones y me dejo entrevistar". También ponía en duda que hace años los medios deportivos me llamaran “El otro Induráin” o “El Induráin del mar”. Ante estas ridículas garambainas, sólo puedo comentarle que le adjunto algún recorte de prensa de 1992 donde podrá ver esas expresiones, y que si la TV japonesa; TV3; la BBC; TVE o la CNN me vienen entrevistando desde 1990, es por haber conseguido navegar en pie y en solitario desde China a Japón, desde Barcelona a Odessa, o desde Italia a EE.UU. a bordo de una embarcación de tres metros de eslora con la que he logrado once récords del mundo de navegación. Ya me dirá Usted lo que tienen que ver aquí los apellidos... Por cierto, en la popa de esa pequeña embarcación de nombre “NUMANCIA” ondean la Senyera, la bandera de Navarra y la Ikurriña; junto a la bandera de España. Juntas.

Pero vamos a lo más importante. Desde el referido programa, Usted también me adviertía: “Sr. Marichalar, els insults als catalans no són gratuïts” Y luego, en un tono difícil de describir, me lanzaba alguna pequeña amenaza que cerraba con un insultillo bastante fatuo ("vostè, adossat") que hace referencia al título del brillante artículo que escribió contra mi persona el pasado día 25 en La Vanguardia.

En este punto, sólo puedo decirle que cree el ladrón que todos son de su condición. Me suena a “último cartucho”; como que se ha quedado Usted sin cartas vaya. Yo no insulto a los catalanes. Lo que he hecho es debatir aquí en Moscú con unos políticos catalanes que se gastan en Rusia lo que no se gastan en los hospitales de Mataró. Es decir, que deciden dilapidar nuestro dinero en Moscú en lugar de gastarlo en arreglar la Sanidad catalana. Eso no es insultar, es constatar una realidad y expresarla en libertad.

Un comentario del pasado día 4 en la página Web de 8tv dice textualmente: “Marichalar no va insultar als catalans però tu Pilar si que l’has insultat a ell”. Sí. Usted sí insulta. Está comprobado. No tiene argumentos ni por lo que parece, las ideas claras. Por eso sólo le queda insultar. Y no me refiero a que me llame "Alvarito" displicentemente y entre risitas necias desde su privilegiado pedestal en un programa de TV; me refiero a sus "perlas" soeces y ordinarias como ésta: "suda inteligencia por los sobacos" ...Qué expresión más difícil, grosera y patán Dios mío... Què xaró!, Deu meu...

Yo no insulto por principio y además porque tengo argumentos suficientes para rebatir sus manipulaciones y falacias. No necesito insultar a nadie. Nunca. Probablemente a lo que Usted aspira; lo que Usted sueña, es que yo insulte alguna vez a los catalanes. ¡Lo sueña tanto que lo afirma! ...Poco le importa que sea una peregrina invención suya. El revés y frustración para Usted y sus pretensiones, es que insultar a los catalanes es algo que resulta imposible para mí. Nunca lo haría, ya que insultar a los catalanes sería insultarme a mi mismo. No hay, hubo ni habrá jamás motivo alguno para insultar a los catalanes.

Lo que representa un insulto para los catalanes es su actitud. Su obsesión. Sus falacias y comportamiento insensato e imprudente. Lo que es un insulto para los catalanes es pagar con el dinero de los contribuyentes (es decir, con nuestro dinero) un pabellón exclusivo de Cataluña en la feria de Turismo de Moscú, sin aprovechar y rechazando una marca que pertenece a los catalanes y que además conocen a la perfección todos los rusos: la marca España. Lo que es un insulto para los catalanes es usar nuestro dinero en Rusia para "crear identidad" en vez de usarlo para promocionar el turismo ruso en Cataluña desde la infinitamente mayor efectividad que supondría hacerlo junto al resto de España, dentro del pabellón de España (como hacía el otro día aquí en Moscú el Hostal de La Gavina de S’Agaró y otros hoteleros catalanes, por cierto...).
Es un insulto para Cataluña que los rusos se rían de Cataluña al ver su pabellón solitario e independiente cerca del de Alemania, Italia, Francia o España. ¡Qué vergüenza y pena me dio escuchar los comentarios que hacían los rusos sobre el tema!

Es insultar a los catalanes pagar con nuestro dinero los billetes de avión y estancia en Rusia (no precisamente en la pensión del peine moscovita…) del consejero y su gran séquito de “políticos” con la que está cayendo, es decir, encontrándonos en quiebra. Lo que es un insulto para los catalanes son todas y cada una de las “embajadas” que mantiene el gobierno autonómico catalán (también CON NUESTRO DINERO), aún sabiendo que no se justifican entre otras muchas cosas porque dicho gobierno no tiene competencia legal alguna en política exterior.

Es un insulto para los catalanes las condiciones en las que está la sanidad o la enseñanza en Cataluña. Es un insulto también para los catalanes que la bandera de España (es decir la bandera de los propios catalanes, navarros, castellanos, canarios o vascos) no ondee en varios edificios públicos incumpliendo la ley y despreciando el sentido común, la historia, y la realidad de la sociedad catalana. Es insultante para los catalanes que el alcalde de Barcelona diga que no multará a los que cambien la E por CAT en las matrículas; burlándose de la ley. Lo que es un insulto para los catalanes es que ciertos miembros de la "casta" política se dediquen a intentar enfrentar a los españoles con sus compatriotas catalanes, y a los catalanes con sus compatriotas del resto de España. Y además, lo hacen con nuestro dinero ¡por supuesto!

Y lo que es otro insulto también para el buen nombre de Cataluña, es que una catalana tan inteligente y guapa como Usted insulte, mienta y difame tanto y de manera tan simplona, gratuita y necia.

El otro día en su brillante artículo en La Vanguardia decía Usted sobre mi persona: “…riñe a los catalanes por nuestro ingente y perverso despilfarro, una pensaría que estamos ante un monje franciscano. Y en esas estamos, sufriendo un déficit fiscal letal, y va este Lawrence de Arabia en versión pija y nos lee la cartilla. Sin duda él mismo es un modelo paradigmático de lo que significa ser austero”

Señora mía, no manipule la realidad con ese descaro. Yo no riño a los catalanes. Riño indignado a los irresponsables y nuevo ricos “políticos” que despilfarran nuestro dinero (sean catalanes, canarios, madrileños o baleares). Hay que tenerla de cemento armado para decir lo que dice, Pilar. Comprenderá Usted que si yo soy austero o dejo de serlo (algo por otra parte de lo que Usted no tiene ni idea), es cosa mía. Asunto particular. 100% privado. Ya que se trata de mi dinero. Yo gasto o ahorro mi dinero, como debo, quiero o puedo. Porque es mío. Es dinero que me gano todos los días, sin contar con nada ni nadie más que mi propio trabajo. Ustedes, los de la “casta" juegan con “pólvora del Rey”, es decir, con nuestro dinero. Hay una diferencia abismal mujer… Pero parece que a Usted ese pequeño detalle no le importa demasiado y se atreve a hablar de “déficit fiscal letal”. Letal… Efectivamente, la acción de ciertos políticos resulta del todo letal. Son los que despilfarran; derrochan; dilapidan y mal utilizan nuestro dinero los que causan su “déficit fiscal letal”. Resulta una vergüenza comprobar cómo se aprovechan (eso sí está contrastado) de su posición los de “la casta”. Muebles de diseño horteras de nuevo rico cursi; coches oficiales hasta para los rectores de universidad…; tarjetas de crédito a granel; secretarias; “asesores”; sueldos; prebendas de todo tipo; manejos; tráfico de influencias… Escándalos constantes y sin fin. Sabiéndose intocables. Arreglándoselas para no devolver un duro las pocas veces que les pillan: en esos casos no hay “color político” ni pertenencia a partido que valga; ahí todos son amiguetes y se ayudan en lo que haga falta. Hoy por ti…
Y con nuestro dinero. Todo siempre con nuestro dinero.

Ojala se parecieran en un 1% a un monje franciscano… Los franciscanos les dan a los de la “casta”, mil vueltas. En todo. Siempre. Y mientras, no hay para hospitales; enseñanza; investigación o ayudas a los más necesitados. Se lo han pulido en sus “embajadas”; en "identidad" y demás pabellones en las ferias de turismo de medio mundo. Todo esto es lo que provoca el caos económico, político, social y moral que está arruinando a Cataluña y al resto de España. Todas esas ínfulas, complejos, manipulaciones y “política” del tres al cuarto nos están arruinando a las personas particulares que les hemos puesto ahí dándoles nuestra confianza y mandato, mientras pagamos sus sueldos. La respuesta de la "casta" es frustrar las ilusiones, el esfuerzo y el trabajo de todas las generaciones de españoles (los catalanes los primeros); de todas las personas de todas las tierras de España que han hecho posible cinco siglos de Historia común.

Pero para confundir y despistar, Usted tiene "el valor" de juzgar a una persona particular y sentenciarla como "modelo paradigmático de lo que significa ser austero"
¡Es prodigioso! Lo dicho, "cemento armao".

De todas formas, la vuelvo a perdonar mujer de Dios. Y aprovecho para pedirla que se enmiende, rectifique y pida perdón; no a mí que no aspiro a tanto, pero sí a las personas de bien a las que ha intentado manipular; también en el programa “8 al dia”, a través de sus embustes contra mi persona.

Corríjase por favor. Le hará bien.

Reciba un cordial saludo,

Álvaro de Marichalar Sáenz de Tejada Bruguera
Moscú. Rusia

sábado, 14 de abril de 2012

Gorka Maneiro pregunta sobre cambio de nombres de centros escolares

¿Dónde está mi dinero, Presidente Artur Mas?

Los presos de ETA quieren forzar una negociación

Salva Ballesta se siente muy español

jueves, 12 de abril de 2012

La gran mentira catalana

Nacionalistas solo hay unos



Moncho Sarriera

Los nacionalistas catalanes tratan de dar una imagen moderada al equiparar sus ambiciones nacionalistas con un pretendido nacionalismo español. La estrategia está bien pensada, poniendo en el mismo plano su ideología nacionalista con la de los que no lo son haciendo ver que sí lo son pero de signo contrario: “Si hay dos nacionalismos, uno catalán y otro español ya no somos tan radicales sino solo una fuerza opositora a otro nacionalismo”.

La realidad, nuevamente, echa por tierra sus planteamientos, pues ninguno de los grandes partidos nacionales es nacionalista ni actúa como tal.

Es nacionalismo celebrar una etapa prologo de la Volta a Cataluña en la italiana población de L’Alguer solo por el hecho de que alli el catalán sea una de las lenguas habladas, ¿Se imagina alguien a alguno de los gobiernos españoles celebrando la etapa prologo de la vuelta a España en Buenos Aires?

Es nacionalismo prohibir el uso vehicular del castellano en las escuelas después de pasarse 40 años reclamando que el catalán fuera también enseñado en los colegios.

Es nacionalismo multar a los comerciantes que no rotulen en catalán.

Es nacionalismo, incluir las previsiones meteorológicas de Perpignan, la aragonesa Franja de Ponent en los telediarios de TV3. ¿Alguien ha visto un telediario que incluya el tiempo en Filipinas, Jerusalén o Guinea Ecuatorial?

Es nacionalismo interesarse solo por las consejerías de cultura cuando no se puede acceder al gobierno de un ayuntamiento.

Es nacionalismo prohibir la Fiesta Nacional con el pretexto de la protección de los animales y blindar los correbous en el Estatut de Cataluña.

Es nacionalismo marginar a los autores catalanes en lengua castellana no dejándoles participar en el festival de Frankfurt como representantes de la literatura catalana.

Es nacionalismo reclamar competencias sabiendo que no por ello van ser mejor gestionadas.

Es nacionalismo interpretar o inventar la historia como a uno le conviene.

Es nacionalismo sembrar cizaña entre los catalanes para crear rencillas con nuestros hermanos del resto de España.

En fin, no nos dejemos engañar, nacionalismo solo hay uno; el de los independentistas que tratan de imponer sus fábulas a costa de lo que sea, y los no nacionalistas, no solo no estamos en el mismo plano, sino precisamente en el opuesto, el de la fraternidad, la igualdad, la verdad y el derecho de las personas.

miércoles, 11 de abril de 2012

La deuda de las Comunidades Autónomas

Esperanza Aguirre: el estado autonómico no ha servido para lo que se creó integrar a los nacionalistas

La insostenibilidad del Estado Autonómico

César Vidal sobre la visita del obispo Uriarte al etarra Diez Usabiaga en la cárcel

martes, 10 de abril de 2012

Toni Cantó sobre la propuesta nacionalista de selecciones deportivas

Es absurdo afirmar que Cataluña es una nación



Dice Vargas Llosa que el nacionalismo es “un animal proliferante y escurridizo, de muchas cabezas, que adopta comportamientos diversos y adversarios entre sí”. No es fácil definir el nacionalismo, ya que los conceptos de patria, nación, historia, lengua, raza, religión y tradición se conjugan de maneras muy diversas según sea el momento y la zona del mundo en la que se intentamos definirlo. Por ejemplo, para los alemanes de la década de 1930 la definición de nación está intrínsecamente ligada a la raza, mientras que para los palestinos e israelitas del siglo XXI su nacionalismo está unido a sus respectivas religiones.

Esa dificultad para definir el nacionalismo ha hecho que el ex presidente Zapatero al ser preguntado por el uso del término “nación” referido a Cataluña en el Estatuto autonómico, afirmase aquello de que la nación es un “concepto discutido y discutible”. Claramente la calificación de nación es discutible y eso es lo que vamos a hacer a lo largo de este artículo, pero en mi opinión no se ha discutido lo suficiente, simplemente se han aceptado las premisas de los nacionalistas centrífugos como ciertas sin ponerlas en duda. Por ello es obligado empezar definiendo el concepto de nación de tal manera que dicha definición nos sirva de forma inequívoca para estudiar todos los nacionalismos.

Si buscamos en las enciclopedias y en internet encontraremos una amplia gama de definiciones de nación, pero en su mayoría están cargadas de ambigüedad y es difícil usarlas para hacer un profundo análisis sobre el nacionalismo que nos sirva para explicar el fenómeno en todos los rincones de la tierra. La primera persona que se enfrentó a este problema fue Benedict Anderson en su libro “Comunidades imaginadas” en 1983. Hoy en día en las universidades americanas se utiliza la definición incluída en este libro. El autor define la nación como una comunidad imaginada. Es una comunidad imaginada, porque aunque los miembros de la comunidad no se conocen entre sí, se sienten unidos y miembros de una misma comunidad que los nuclea (su nacionalidad), y es imaginada en tanto que los miembros jamás conocerán a todos los integrantes de la nación.

Anderson argumenta que en la mente de los ciudadanos vive la imagen de la comunión que los une con sus compatriotas, a pesar de que nunca verán ni conocerán a la mayoría de ellos. La definición de compatriota suele depender de la raza, lengua, religión o situación geográfica. Por ejemplo podemos sentirnos miembros de la nación española y sentir una gran emoción cuando la selección de fútbol gana el mundial, ya que nos sentimos unidos todos los españoles aunque no nos conozcamos entre nosotros. Otro ejemplo, un nacionalista catalán puede sentirse muy emocionado el 11 de septiembre durante la ofrenda floral a Rafael Casanova, al considerarse unido a él y a todos los catalanes nacionalistas, aunque no los conozca a todos.

Basándonos en la definición de Benedict Anderson, vemos que la historia no es relevante a la hora de definir una nación. Los nacionalistas catalanes argumentan que ha existido una consciencia de resistencia a la "ocupación" desde el final de la Guerra de Sucesión en 1714, con la rendición de Barcelona a las tropas de Felipe V, y que la Generalidad habría sido "restaurada" en 1931 por Francesc Macià, doscientos diecisiete años después de su abolición. En realidad es irrelevante, por eso el filósofo del derecho Francisco J. Contreras afirma que “las identidades nacionales no vienen dadas por la realidad histórico-social, sino que son construidas por la ideología nacionalista y por los Estados”. Lo que define a una nación es el sentimiento de pertenencia, ni su historia, ni su lengua, ni su raza. La nación mexicana es multirracial, la siuza es multilingüística, la estadounidense tiene muy pocos años de historia.

Pero lo esencial es si pueden convivir dos naciones en un mismo territorio. Si el concepto de nación depende del sentimiento de pertenencia de sus ciudadanos, puede haber muchas naciones en un mismo espacio. Vemos que no son excluyentes los conceptos de nación española y nación catalana. Por eso es absurdo afirmar que Cataluña es una nación. Cataluña es un territorio en el que conviven muchas comunidades imaginadas. Las dos comunidades imaginadas mayoritarias son la española y la catalana. O sea que hay básicamente dos naciones conviviendo en el territorio catalán.

viernes, 6 de abril de 2012

No pueden ni ver a España, ni siquiera en el mapa

jueves, 5 de abril de 2012

Chirigota de Salon de Belleza el Tijerita: Los catalanes

miércoles, 4 de abril de 2012

¿Hace trampas Artur Mas con las cuentas?