miércoles, 29 de febrero de 2012

Federico Jiménez Losantos: Interior dice no a ilegalizar a Bildu y Amaiur

lunes, 27 de febrero de 2012

El robo mas grande de la historia de Cataluña

Gallardón: "No hay unas víctimas y otras víctimas, hay inocentes y culpables"

domingo, 26 de febrero de 2012

Ángeles Pedraza: El PP tiene que instar la ilegalización de Bildu

jueves, 23 de febrero de 2012

Mayor Oreja: "La pregunta es si Otegi va a ser candidato o será inhabilitado"

miércoles, 22 de febrero de 2012

Pep Guardiola: "Mi país, Cataluña"


martes, 21 de febrero de 2012

Toñi Santiago: "Dejo en sus manos que no se crucen con otra criatura"

lunes, 20 de febrero de 2012

Descuelgan la bandera española del ayuntamiento catalán de Sant Pol


San Pol de Mar, municipio en la provincia de Barcelona, situado en el litoral, entre Calella y Canet de Mar, en Cataluña. La alcaldesa se niega a colgar la bandera de España del consistorio y alega que la actuación del pasado sábado -en el que se ondeó una bandera independentista- se hizo porque "había un mastil en el que no había nada".

Federico Jiménez Losantos entrevista a Rosa Díez para comentar la ilegalización de Amaiur

domingo, 19 de febrero de 2012

Chirigota de Cádiz: Pasodoble a Cataluña "Se acabó el cuento"



Respeta Andalucía,
cobarde, cobarde,
que puede ser que algún día
Andalucía te salve.
Lo diré pa que se entienda
en un andaluz mu claro,
a la mierda con los catalanes que insultan,
esos que ya por sistema
van contra los andaluces
y si no se les responde
creerán que nos asustan.
Y a la mierda Duran Lleida
cuando nombre Andalucía
y a la mierda Cataluña
si protege a ese cabrón,
que ofende tras el respaldo
de un cargo en el parlamento,
pero aquí se acabó el cuento,
te lo digo yo.
Ya está bien de luchar, catalán,
mira que te lo dice un andaluz.
No hagas que me ponga en cruz
y me acuerde de tu mare.
Respeta Andalucía, cobarde, cobarde,
que mi región es la sangre y el sudor
que antes que nacieras tú
levantaron Cataluña.
Y el andaluz,
si se emborracha en un bar,
luego lo sabe mear
y ahora muérdete las uñas.
El catalán, por decir,
si es al fin un idioma oficial,.
no es pa desmerecer
porque el andaluz cantando,
ya lo dije aquí otra vez,
hay que mamarlo y mamarlo.

sábado, 18 de febrero de 2012

Carlos Sobera: No se debe negociar con ETA

viernes, 17 de febrero de 2012

Campaña de C's: El nacionalismo es crisis

Federico Jiménez Losantos: "La ETA por su naturaleza totalitaria nunca va a pactar"

jueves, 16 de febrero de 2012

César Vidal: Duelo de los nacionalistas en el Parlamento de Cataluña

jueves, 9 de febrero de 2012

Landaburu, a ETA: "Me habéis destrozado las manos, pero no me habéis cortado la lengua"

martes, 7 de febrero de 2012

Chirigota de Cádiz: Ahora que la ETA cayó


Ahora que la ETA cayó
Ahora que la ETA cayó
y el terror bajo sus braguetas
ahora que tan quieta quedó
quieren ya la sopa y la teta
ahora dicen sí, y mandan pa Madrid
siete tontos con siete maletas
marionetas son que desde su sillón
pa la ETA hacen de alcahuetas
ni tus trescientas mil papeletas
ni tu cambio de nombre y chaqueta
ni tu silueta abierta pa quedarte en na
callan el eco de tus metralletas
esa ETA de escopeta y de vendetta
no respeta ni lo hara
ETA de la treta y el cagueta
con la cabeza tapa
ETA que puñetas vas a hablar
ETA que se corta la coleta
y ahora viene en son de paz
pues empieza ya
vete puerta por puerta
igual que un mormón
ahora con esos hijos
y en medio del salón
te pones de rodillas
y les pides perdón
pues empieza ya
que le pongan la cara
por fin al matón
y cuando te arrepientas con el corazón
pa la prisión, pa la prisión, pa la prisión

lunes, 6 de febrero de 2012

César Vidal sobre Irene Rigau y su nacionalismo

La campaña de exterminio del español en la escuela catalana

El 6 de diciembre de 1978 se aprueba la Constitución. La nueva norma establece que todos los españoles tienen el deber de conocer el español y el derecho a usarlo. Asimismo reconoce al catalán la categoría de lengua co-oficial. En ese momento en Cataluña la educación pública era exclusivamente en español. Hoy la única lengua vehicular es el catalán. ¿Cómo hemos llegado a esta situación?.

En 1979 se redacta el Estatuto de Autonomía donde por primera vez se refiere al catalán como la lengua propia de Cataluña, dando a entender que el español es la lengua impropia o extanjera. Además, era un concepto absurdo, ya que las regiones no hablan. No tiene sentido hablar de la lengua propia de Cataluña, porque ni los ríos, ni los montes, ni las piedras tienen la capacidad de comunicarse, y por lo tanto las regiones no pueden tener una lengua propia. Pero en aquel entonces y con la euforia de la democracia, nadie parecía darse cuenta de la intencionalidad de los legisladores.  A partir de aquel momento, las fuerzas políticas nacionalistas empezaron a trabajar en el proyecto de ley de normalización del uso del catalán, con la clara intención de expulsar al español de la vida pública catalana. Todo parecía ir sobre ruedas para estos aprendices en ingeniería social. Pero en 1981 sucedió lo que nadie esperaba.

Un grupo de intelectuales provinientes de la izquierda, redactaron el Manifiesto de los 2,300. Los firmantes, encabezados por Amando de Miguel y Federico Jiménez Losantos, denunciaban “el manifiesto propósito de convertir el catalán en la única lengua oficial de Cataluña”. Llama la atención la profética visión de aquellos intelectuales, sobre todo en lo que se refiere a la educación: “De llevarse adelante el proyecto de implantar progresivamente la enseñanza sólo en catalán, los hijos de los emigrantes se verán gravemente discriminados y en desigualdad de oportunidades con relación a los catalanoparlantes. Esto supondrá, además, y como siempre se ha dicho, un «trauma» cuya consecuencia más inmediata es la pérdida de la fluidez verbal y una menor capacidad de abstracción y comprensión”. La violenta reacción de los medios políticos catalanistas, así como de casi toda la prensa, la radio y la televisión no se hizo esperar tildando a los firmantes de fascistas y mentirosos. Jordi Pujol no estaba dispuesto a consentir que un grupo de eruditos le fastidiasen su proyecto de ingeniería social.

En 1983, se aprueba la Ley de normalización lingüística. Otra vez nos encontramos con el enrevesado uso del lenguaje al llamar ”normalización” a lo que en realidad es una imposición, dando a entender que el uso del español en Cataluña es algo anormal. La ley estaba redactada con un rancio estilo patriótico. Si se sustituyen las palabras  lengua  por raza y catalana por aria, dicha norma podría haber aparecido en la Alemania de los años treinta. “La lengua catalana, elemento fundamental de la formación de Catalunya. ha sido siempre su lengua propia. como instrumento natural de comunicación y como expresión y símbolo de una unidad cultural con profundo arraigamiento histórico”, afirma la ley en su primera frase. En lo que atañe a la educación, la ley afirma que  “el catalán, como lengua propia de Catalunya, lo es también de la enseñanza en todos los niveles educativos”. Además se especificaba que la Generalidad tomaría las medidas convenientes para que “los alumnos no sean separados en centros distintos por razones de lengua”. O sea que daba igual que el 99% de los padres prefiriesen el español como lengua vehicular, la estrategia consistía en decir que querían evitar la segregación, cuando en realidad lo que se buscaba era la erradicación del español. A partir de este momento la imposición del catalán en los colegios públicos se hizo oficial y nadie se atrevió a mover un músculo para oponerse, ya que el linchamiento al que se  sometió a los firmantes del “Manifiesto de los 2,300” había servido para mostrar a periodistas e intelectuales que la oposición al régimen nacionalista se pagaba con el ostracismo. Curiosamente un año después de semejante atropello, el periódico ABC eligió a Jordi Pujol español del año.

Quince años más tarde se promulga la ley de Política Lingüística, cuya única misión es la de profundizar en la campaña de exterminio del español de la vida pública catalana.  En cuanto a la enseñanza, se añaden a las coletillas anteriores las palabras “normalmente” y “vehicular” para ganar terreno en el proceso impositivo: “El catalán debe utilizarse normalmente como lengua vehicular y de aprendizaje en la enseñanza no universitaria”. También se establecía que los niños “tienen derecho a recibir la primera enseñanza en su lengua habitual, ya sea ésta el catalán o el castellano”, aunque se añadía a continuación que la garante de ese derecho era la Generalidad. Eso es equivalente a decir que las gallinas tienen derecho a la vida y se nombra a la zorra como garante de ese derecho. No ha habido ni un solo caso en el que un niño haya recibido la enseñanza primaria en español. La manera como se ha aplicado esta norma es la siguiente: Si un padre exije a la escuela que su hijo sea educado en español, la maestra se dirigirá al chaval en castellano y al resto de la clase en catalán. Obviamente, los padres no han querido ejercer este derecho porque representa una clara discriminación.

En 2006 el tripartito catalán redactó un nuevo Estatuto de Autonomía que representaba un paso más en la aniquilación del español en las instituciones y la vida pública catalanas. En la cuestión educativa, ahora se exigía tambíen el catalán en la educación universitaria: “El catalán debe utilizarse normalmente como lengua vehicular y de aprendizaje en la enseñanza universitaria y en la no universitaria”. Para entonces el español ya había desaparecido de las aulas  públicas, pero se trataba de elevar la imposición a la categoría de ley orgánica, es decir una ley muy difícil de modificar porque se necesita una mayoría en el congreso del 60%.

La política de exterminio del español ha sido sinuosa y basada en el miedo y el engaño. Por otra parte ha sido tremendamente eficaz, aunque una sentencia en firme del Tribunal Supremo exije a la Generalidad que garantice el bilingüismo en la educación pública, pero esa historia la dejamos para la semana que viene.

Entrevista a J. Barraycoa, autor "Historias ocultadas nacionalismo"

Carmen Ladrón de Guevara y Santiago González

Santiago González, periodista del diario El Mundo, conversa con Carmen
Ladrón de Guevara, vicepresidenta de Dignidad y Justicia.

Presentación del Libro "Desde Santurce a Bizancio"

domingo, 5 de febrero de 2012

España les (jo)-roba

Guillermo Brunet


El eslogan propagandístico del nacionalismo catalán para esta temporada es “España nos roba”. Todos saben que no es verdad  pero es un eslogan que tiene fuerza entre quienes odian a España y entre quienes creen que se deben mostrar antiespañoles para ser aceptados en Cataluña.

Cataluña es parte de España por lo que es imposible que España se robe a sí misma. Todo lo que se produce en Cataluña se produce en España, y por lo tanto está siendo utilizando por quien lo produce. Podemos discutir si la distribución de los recursos entre las personas que componen la nación es la apropiada, pero en cualquier caso los impuestos se pagan para que exista una redistribución de los mismos, si no se cumple esta función de redistribución y nos ponemos de acuerdo en que cada uno debe recibir exactamente lo que paga, entonces ¿Qué sentido tiene pagar impuestos? Sería más lógico no pagarlos y que cada uno decida como gastarlo en vez de dárselo a los políticos. Lo que el nacionalismo catalán persigue es el dinero de nuestros impuestos, no para utilizarlo en los hospitales o en los servicios públicos, si fuera así habría recortado en otras cosas para dedicarlo a eso, si no para la construcción de la nación catalana.

Si analizamos el eslogan nos damos cuenta que el hecho de robar nuestro dinero no es lo que más le importa a los partidos nacionalistas catalanes. Todos nos acordamos del famoso 3%, denunciado por el propio Presidente de la Generalitat Pascual Maragall en sede parlamentaria. El hecho de que muchos políticos catalanes se llevaran el 3% (como mínimo) de los impuestos que pagamos todos no suscitó ninguna campaña del nacionalismo. Al fiscal anticorrupción tampoco le importó mucho, todo sea de paso. En cualquier caso el nacionalismo catalán no consideró que ese robo fuera merecedor de ninguna campaña, no lo denunció ni lo persiguió. Robar un 3 % a los ciudadanos parecía que no era importante si lo hacían sus propios políticos, ya que se hacía por Cataluña, aunque fuera en contra de los catalanes

Con este eslogan el nacionalismo sólo pretende asociar el verbo “robar” a España, con independencia de que el hecho en sí sea cierto o no. Lo que al nacionalismo realmente le importa del eslogan no es el verbo, lo que le fastidia es España. Da igual que se les entreguen más competencias, que se les permita imponer como única lengua el catalán, que se les dé más dinero o que se les perdone el 3%, lo que no pueden soportar y les molesta soberanamente es España y todo lo que tenga que ver con España. Es normal, está en su naturaleza, para ellos las personas se deben supeditar a la nación catalana, así que da lo mismo lo que hagamos, nunca estarán saciados porque su razón de ser es construir la nación catalana y la idea de España es incompatible con su ideario. Su problema es que España no es simplemente otra nación, una nación ajena y enemiga; España es la nación en la que está integrada Cataluña y por la que la mayoría de catalanes siguen manteniendo afecto a pesar de todas las campañas para eliminarlo.

Mientras España exista la independencia es imposible, porque es incompatible España sin Cataluña y porque la mayoría de los catalanes piensan en mayor o menor medida que son españoles. Para los nacionalistas, el objetivo final de independencia es más factible en un escenario en el que España desapareciera y se desintegrara en sus regiones. Es por eso que la sola idea de España y todo lo que tenga que ver con ella no les gusta, y da igual que sean los impuestos, la lengua, las selecciones deportivas o los bailes regionales; España les molesta, les incomoda, les fastidia. Dicho de forma desenfadada: España no les roba, España les (jo)-roba.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Pacto fiscal y derechos históricos

Guillermo Brunet

Parece que la reivindicación estrella del nacionalismo catalán esta temporada es el pacto fiscal. Cada legislatura se abre con una nueva reivindicación siempre tendente a mantener viva la llama del nacionalismo y calentar a sus bases para que sigan ocupando todos los espacios públicos y privados posibles. Normalmente estas reivindicaciones son apoyadas por movimientos populares llamados “sociedad civil” y que se mantienen y engordan por medio de subvenciones oficiales con el dinero de todos. Estos movimientos además buscan un eslogan llamativo, destinado a los nacionalistas y a los que quieren sentirse integrados, y que es falso. En Cataluña, la pasada legislatura fue dominada por el nuevo estatuto de autonomía y su inconstitucionalidad, con este tema se entretuvo la sociedad catalana durante varios años. Esta legislatura la reivindicación del nacionalismo es el pacto fiscal, y el eslogan: “España nos roba”.

Hay que reconocer la efectividad de los nacionalistas para imponer el orden del día de la discusión política. Desde hace 35 años el tema principal de toda campaña electoral en Cataluña no ha sido la sanidad, el modelo educativo, los gastos sociales o la seguridad ciudadana. Estos temas parece que nunca han interesado de forma prioritaria a la sociedad catalana. Ni siquiera el partido socialista, en el poder bastantes años, consideró estos temas prioritarios. Lo importante ha sido el nuevo estatuto, o si unos papeles deben estar en Salamanca o en Cataluña, el traspaso de ésta o aquélla competencia o si este impuesto debe recaudarse por el gobierno autónomo o el nacional. Nunca se ha logrado imponer en el debate político la valoración de si un gobierno ha gestionado bien o no los servicios públicos, siempre se ha impuesto en ese debate si ha sido buena la gestión del proceso hacia la construcción nacional de Cataluña.

Lo que el pacto fiscal busca es muy simple: trasladar el modelo del País Vasco y Navarra a Cataluña. El sistema del cupo vasco consiste en que son las diputaciones forales quienes recaudan los impuestos y luego se transfiere una cantidad al estado por los servicios que presta en estas comunidades. Es muy claro que este sistema beneficia mucho al gobierno vasco y al navarro. La adopción de este modelo en el resto de comunidades implicaría que se acaba con el principio de solidaridad con las regiones más pobres que consagra la constitución, ya que cada comunidad autónoma se quedaría con lo que recauda.

El modelo vasco-navarro también se recoge en la constitución española para estas dos comunidades autónomas y se justifica por los derechos históricos, que en caso navarro nunca han sido interrumpidos.

Y esta es precisamente la razón por la que los partidos que se oponen al pacto fiscal apoyan su negativa. El modelo de cupo nunca ha existido en Cataluña y en cambio históricamente siempre se ha aplicado en el País Vasco y Navarra, por lo que es una excepción en España basada en el derecho histórico de estas comunidades en mantener su modelo recaudatorio.

Pero ¿Por qué hemos de dar por hecho que todo derecho histórico se debe mantener? Si fuera así nunca se evolucionaría ya que deberíamos haber mantenido los derechos de tantas personas y grupos tan solo porque siempre las cosas fueron así. Está claro que hemos cambiado muchas instituciones medievales porque ya no son útiles o son discriminatorias. Si el modelo de cupo beneficia a esas dos comunidades respecto a las demás y va contra el principio constitucional de solidaridad con los menos favorecidos ¿por qué no aplicarles el mismo modelo que al resto? ¿Por qué la igualdad que se predica en tantos otros ámbitos no se reivindica en este tema también?

Toda discriminación en función del territorio en el que se vive provoca agravios comparativos y justifica a los nacionalistas por eso, y a expensas de mejores argumentos que pudieran hacerme cambiar de opinión, soy partidario de acabar con ellas ¿Por qué simplemente no ponemos como base a los ciudadanos y tratamos como iguales a los que son iguales? Quitaríamos muchas razones a los nacionalistas si en vez de dar prioridad a los derechos de los territorios, ya sean históricos o no, simplemente diésemos prioridad a las personas.