jueves, 1 de noviembre de 2012

Las pensiones a los jubilados que no pagará Artur Mas en la Cataluña independiente a la que aspira.




La actitud del presidente de la Generalidad catalana nos recuerda la del egregio Don Quijote de la Mancha en su poca cordura y en su afán por vivir en una realidad que sólo existe en su imaginación. Supongo que muchos lectores estarán ahora revolviéndose en sus sillas, ya que la mayoría de los españoles vemos al loco de Cervantes con cierta ternura, mientras que percibimos al loco de la Plaza de San Jaime con cierta repugnancia. Dejen que me explique.

La locura de Don Quijote es un tema que me ha llamado la atención desde mi adolescencia. Recuerdo que cuando tenía 13 años, mi hermano mayor -que era un poco empollón- decidió hacer un trabajo voluntario en el colegio sobre la locura del famoso hidalgo. Para aprender sobre el tema le escribió una carta al reconocido psiquiatra Juan Antonio Vallejo Nájera, autor del libro "Locos egregios". Para sorpresa de mi hermano, éste le respondió por carta, ya que no había ni emails ni Twitter por aquel entonces. En su repuesta decía que la locura de Don Quijote está tipificada como paranoia, es la misma locura que tienen aquellas personas que se creen Napoleón, son personas que viven en una realidad que sólo existe en su cabeza. Lo más típico es que los paranoicos tengan delirios de persecución. En resumidas cuentas, la paranoia se caracteriza por sus ideas grandilocuentes y las alucinaciones persecutorias. Creo que dicha descripción es también aplicable a Artur Mas.

La Dulcinea del loco catalán es la independencia. De la misma manera que Don Quijote, sólo veía belleza y encanto en aquella aldeana cuyo verdadero nombre era Aldonza Lorenzo, de esa misma manera el demente catalán sólo ve beneficios en la independencia de Cataluña. No importa que le digamos al enajenado presidente que nunca podrá Cataluña pertenecer a la Unión Europea, ya que los países tienen derecho de veto y si España no veta a Cataluña, con certeza Francia lo hará. No importa que la comisaria europea de Justicia y Derechos Fundamentales, Viviane Reding, afirme por carta que la UE no reconocería jamás una independencia unilateral de Cataluña. Eso no tiene ninguna importancia, Cataluña será un país de Europa según este Quijote catalán.

Nuestro "Quixot" quiere arrastrar a toda una sociedad al abismo. La sociedad catalana está idiotizada por las falacias difundidas por la prensa subvencionada. Es posible que esa masa manipulada vote opciones favorables a la independencia, pero carece de validez democrática. En 1947 España votó la ley de sucesión franquista, en la que votó el 89% de la población y se ganó el referendum con el 93% de los votos escrutados. Es obvio que ese referendum no tiene validez porque no había libertad. Hoy en día la situación es mejor, pero en Cataluña tampoco existe libertad. El polítologo Steven Levitsky ha descrito perfectamente lo que suceden en Cataluña: Autoritarismo Competitivo. Afirma Levitsky, que si bien el siglo XX se caracterizó por ser el siglo de las dictaduras, que ahora éstas están muy mal vistas, pero que en países como Venezuela, existe la apariencia de democracia, que no es real. Hay elecciones, pero es como jugar un partido de fútbol en el que un bando tiene 11 jugadores y el otro tiene sólo 6, ya que la radio y la televisión están controladas por las fuerzas gubernamentales. Es imposible derrocar al gobernante.

Al margen de la legitimidad de un referéndum, lo grave son las consecuencias que una independencia de Cataluña podría tener para los ciudadanos. Las empresas catalanas se verían obligadas a pagar elevados impuestos cada vez que vendiesen un producto a un país de la Unión Europea. Es probable que muchas empresas trasladasen sus sedes centrales a otras regiones de España o del resto de la Unión, con la consecuente pérdida de empleo que eso supondría en una población diezmada por los efectos del paro. Las personas que tengan negocios o familiares en el resto de España verían cómo sus tarifas telefónicas se convierten en tarifas internacionales y cómo por arte de birlibirloque sus facturas se multiplican por dos o tres. Pero lo más grave es que los pensionistas se verían obligados a vivir de la caridad de sus familiares, porque no podrían cobrar sus pensiones. El estado español puede ser rescatado por la Unión Europea y con el dinero prestado por ésta puede llegar a pagar sus obligaciones a los pensionistas. La Generalidad está en quiebra técnica y un hipotético estado catalán no sería rescatado por Europa y las pensiones no se pagarían.

Nuestro "Quixot" se ha empeñado en esa independencia, esa Dulcinea que es todo belleza. Pero los que pagarán los platos rotos son los ciudadanos de a pie, sobre todo los pensionistas.


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