jueves, 22 de noviembre de 2012

25-N: o nacionalismo, o libertad



El próximo 25 de noviembre se celebrarán elecciones al parlamento de Cataluña. El presidente de la “Generalitat” de Cataluña convocó de forma anticipada los comicios cuando aún quedaban dos años de legislatura. Hay muchas opiniones sobre las razones de esta convocatoria: esconder la mala gestión de la crisis, tapar los escándalos de corrupción en CiU, pero en cualquier caso la consecuencia más importante es que estos comicios se han planteado como un plebiscito sobre la independencia y creo que esto es lo que los ciudadanos van a tener en cuenta a la hora de decidir.

La mayoría silenciosa

Yo soy de los que pienso que la mayoría de los catalanes no somos secesionistas, como he defendido en algún otro artículo, creo que la mayoría nos sentimos españoles.  Esa mayoría a la que el resto de España llama injustamente y no sin cierto desprecio “la mayoría silenciosa” y que yo creo que simplemente es una “mayoría silenciada”.

Y es injusto y hasta a veces insultante que a esa mayoría se nos eche la culpa del crecimiento del nacionalismo y de sus reivindicaciones por nuestra supuesta inacción. Se olvidan que somos nosotros quienes peleamos todos los días, con nuestras opiniones y nuestro voto, por mantener nuestra identidad española en Cataluña a pesar de los medios de comunicación y de la clase política.

Pero los que nos llaman “silenciosos”, identificándolo con cobarde, los que nos acusan de comodidad y sometimiento, de no luchar por nuestros derechos y nuestra identidad, son en realidad quienes son los verdaderos sometidos al nacionalismo, quienes han aceptado sus presupuestos y sus chantajes y pretenden echar balones fuera culpándonos a los catalanes y absolviéndose ellos mismos del abandono que sufrimos por parte de la España por la que luchamos.

Las mentiras asumidas por España

En Cataluña y en el resto de España se asumen como ciertos dos (entre muchos otros) presupuestos falsos:

Primer presupuesto falso: En Cataluña siempre ganan los nacionalistas. Eso les permite decir que los catalanes tenemos lo que nos merecemos. Totalmente falso. En Cataluña en la mayoría de las elecciones celebradas hasta ahora siempre han ganado los partidos que teóricamente se entendían como no nacionalistas (o al menos no independentistas). En todas las elecciones generales, europeas y municipales la suma del PP y del PSOE en Cataluña siempre ha sido superior a la de CIU y ERC. Sólo en las elecciones autonómicas, en donde la participación es menor, esta situación se invierte, por lo tanto, la verdad es que en la mayoría de las elecciones celebradas en Cataluña hay una mayoría de catalanes que votan a partidos no nacionalistas.

Segundo presupuesto falso: Los catalanes no nacionalistas no luchan por sus derechos e intereses. Otra falsedad y añadiría ruindad. Son los catalanes que se sienten españoles quienes sufren el abandono del resto de España, votamos a partidos nacionales para que no ganen los nacionalistas y no nos puedan imponer sus tesis y sus políticas y les votamos mayoritariamente, y luego en el parlamento español los gobiernos desprecian nuestros votos pactando con la minoría nacionalista (minoría también en Cataluña) para que nos impongan a los votantes mayoritarios no nacionalistas justamente las políticas y los recortes de derechos que silencian nuestras opiniones. Y digo que además es ruin porque nos obligan a ir a los tribunales para defender nuestros derechos y luego el gobierno de España no hace nada para que se cumplan las sentencias que nos amparan. Por eso no somos una mayoría silenciosa, somos una mayoría silenciada por el aparato mediático subvencionado y los pactos entre los partidos nacionales y nacionalistas.

El abandono y la lección del 12 de octubre

Ante lo inútil de votar por la mayoría para finalmente verse sometidos por la minoría muchos han optado por el abandono y no votar en las elecciones autonómicas, incluso algunos han terminado por marcharse de Cataluña para poder ejercer sus ideas en libertad. Como en el libro “La Rebelión de Atlas” de Ayn Rand, prefieren abandonarlo todo e irse a un lugar donde haya más libertad y dejar a los políticos catalanes con sus subvenciones, manipulaciones y corrupción.

Pero en cualquier caso tanto aquellos que viven en Cataluña como los que se han ido a vivir fuera tenemos otra vez un reto este 25 de noviembre. El éxito o fracaso de unos y otros se va a leer en clave referéndum por la independencia sí o no. Este es el motivo oficial por el que se han convocado y ese es el valor de nuestro voto. Luego, como en todas las elecciones anteriores (no somos tontos) nuestros representantes, designados por los partidos en sus listas, usarán nuestro voto y las subvenciones para manejar las instituciones a su conveniencia, pero creo que esta vez es importante que nuestra opinión sea clara y contundente. Para ello es necesario que a diferencia de las elecciones autonómicas anteriores nadie se quede en casa sin votar. Porque al igual que el pasado 12 de octubre, debemos demostrar que quienes no apoyamos la secesión somos muchos más que los que la apoyan, y en todo caso, somos muchos más que los que nosotros mismos nos creemos que somos.

Votar por una opción no nacionalista

En este contexto creo que nos debemos todos involucrar y como mínimo votar. Votar por una opción no nacionalista. Actualmente y dejando de lado tactismos políticos mi opinión personal es que las opciones útiles son el Partido Popular y Ciutadans. Los dirigentes del PSC hace tiempo que nos abandonaron para entregarse en manos del nacionalismo. Me gustaría que volvieran a defender España frente a los nacionalistas, pero pienso que sus dirigentes, a diferencia de muchos de sus votantes, todavía dudan y creen en el presupuesto falso nacionalista que defender la españolidad de Cataluña es franquista y malo.

Seguro que muchos no estaréis de acuerdo en algunas o muchas cosas conmigo, pero lo importante es que todos, desde nuestra propia convicción, valores e ideología defendamos nuestra libertad individual para no ser absorbidos por la uniformidad y exclusión del nacionalismo. Lo importante es que pensemos lo que pensemos nos demos la oportunidad el próximo 25 de noviembre  de votar por una Cataluña en la que como en cualquier país del mundo podamos contrastar opiniones desde la derecha o desde la izquierda sin que nuestra opinión pueda quedar anulada simplemente por no ser nacionalista.

Guillermo Brunet
 

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