viernes, 5 de octubre de 2012

Yo no he sido, la culpa es de Madritt

Las declaraciones del ministro de educación José Ignacio Wert , en las que vinculaba el crecimiento del independentismo al sistema educativo en Cataluña , no han tardado en provocar una ola de reproches , indignación y burla hacia el ministro. Desde el propio Artur Mas , hasta la consellera Irene Rigau , pasando por varios opinadores de la prensa y numerosos mensajes procedentes de particulares en las redes sociales.

Curiosamente , quienes tanto han criticado al ministro Wert no esconden su afinidad con el indepentismo , es más , la practican con orgullo. Entonces , es complicado entender esa reacción tan airada , como si fuesen descubiertos in fraganti cometiendo alguna tropelía que quisieran ocultar. No hemos escuchado a ningún militante independentista , a ningún docente separatista (que lo hay ) ni a nadie de los indignados por las observaciones del ministro de educación, que saliera al paso diciendo convencido que sí , que la enseñanza en Cataluña , en tanto que país , transmite a su alumnado los valores de una Cataluña independiente.

Sigo sin entender el porqué de avergonzarse de algo tan evidente. Si seguimos su lógica separatista es normal que aquello que preconizan con insistencia desde los medios de comunicación , desde ayuntamientos , consells comarcals , diputaciones y plataformas , también lo hagan desde la enseñanza y sin ningún rubor.

O bien les queda un pequeño ápice de mala conciencia o quieren guardar las apariencias engañando a la opinión pública y dando a entender que en Cataluña no se utiliza el sistema educativo para adoctrinar, algo bastante poco creíble si tenemos en cuenta las numerosas evidencias que nos demuestran que la educación pública es otro de los bastiones estratégicos que el nacionalismo ha moldeado a medida en los últimos años.

Basta con observar no sólo la adscripción personal de muchos docentes , que sin rubor comparten y pretender transmitir a los alumnos , tenemos como muestra algunos murales en los pasillos de los centros o algunas actividades extraescolares en las que se ensalzan los valores de Cataluña como país y ocultando a España como algo nocivo o lejano.

Como ejemplo tenemos un dibujo de una bandera estelada de un menor que una maestra de Vilassar de Dalt ha colgado orgullosa en la red ,a modo de hazaña personal.También hemos visto varios centros de enseñanza pública como el CEIP Les Escoles de Gurb (Osona , Barcelona) con la bandera estelada colgada en la entrada. Son motivos más que suficientes para poner al descubierto lo ridículo que resulta molestarse con el ministro José Ignacio wert , que ha constadado una evidencia , aunque eso sí , con bastante retraso.

Ese enfado con Wert puede que se deba a que el nacionalismo se mueve en otras coordenadas , no sólo quieren tener un estado propio , puede que hayan construido también una lógica propia que escapa a todo razonamiento universal y sigan atribuyendo siempre la culpa de todo a los demás. Con lo fácil que sería decir que sí , que hay más independentismo gracias a que su sistema educativo tiene esa finalidad , no , vuelven a recurrir al victimismo alegando que la actitud hostil del resto de España o los mensajes de ciertos medios de comunicación no adictos a su causa son “´fabricas de independentistas” ,con lo cual , parece que sus convicciones no son fuertes ni propias , necesitan siempre un enemigo externo a quien culpar.

En el centro del debate político y social tenemos la inmersión lingúistica pero ésta es sólo una ínfima parte , es sólo la punta del iceberg de una inmersión ideológica de mayor calado , llevada a cabo en libros de texto , actividades extraescolares y en los valores que docentes independentistas transmiten a su alumnado.

José Luis Osorio

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