miércoles, 10 de octubre de 2012

El previsible descalabro del PSC causado por su ambigüedad federalista

Artur Mas ha convocado unas elecciones en Cataluña a tan solo 2 años de legislatura. Una vez más, en Cataluña ha primado el interés electoral del Partido que gobierna la Generalidad al interés ciudadano. Y es que este adelanto electoral solo beneficia al Partido de Artur Mas, a ningún otro. Pero de todos a los que perjudica, al que más, sin lugar a dudas, es al PSC.

El PSC se tiene que enfrentar a estas elecciones en pleno proceso de discusión ideológica y renovación de liderazgo que gira en torno a dos cuestiones:

La primera es acometer la debacle que le ha impuesto el electorado al retirarle su confianza, tras el estruendoso fracaso del pacto con separatistas y comunistas en Cataluña y el ruinoso Gobierno nacional, capitaneado por Rodríguez Zapatero. El PSC no solo ha perdido el Gobierno de la Generalidad, también ha sido barrido de la escena Municipal.

Y en segundo lugar, conviene no engañarse, lo que se está debatiendo aquí es la formación de un Partido de Izquierdas progresista para lo que sería una hipotética Nación catalana o una Unión de Federaciones españolas, en cualquier caso, un sujeto político independiente de España, que el PSOE ya da por hecho.

En una maniobra política, habitual en la escena política catalana y bien perpetrada por el Gobierno de la Generalidad, Artur Mas ha convocado elecciones en medio de este proceso, asegurándose una victoria indiscutible, pues se presenta a las elecciones en competición con un PSC dividido, sin un mensaje claro y unos objetivos indefinidos. El previsible nuevo derrumbe electoral del PSC acrecentará, aún más, la división interna que sufre y los vientos de escisión acometerán, aún con mayor fuerza, las paredes de la sede central del Partido.

Los nacionalistas han situado el centro del debate político en la Soberanía nacional, apartando del interés general los graves problemas económicos por los que atraviesa la Comunidad. Es el peor escenario con el que se podía encontrar el PSC en unas elecciones y es consecuencia directa de las políticas separatistas de enfrentamiento a España que protagonizaron cuando gobernaron la Generalidad.

El PSC está obligado a presentar una oferta doctrinal, no solo a los catalanes, también al resto de españoles, que sea clara, firme y creíble. Mal augurio le concedo, pues cualquier postura que adopte llevará consigo una fractura. La unión de ideas y conceptos políticos diferentes se mantenía gracias al reparto socialista de cargos públicos en las diferentes administraciones, sobre todo municipales, y a una ambigüedad ideológica, a la que llaman “federalismo”, muy apartada de cualquier tipo de Principios. Han perdido su capacidad de colocación laboral y han perdido esa comodidad que suponía no tenerse que “mojar” en temas identitarios, pues hasta ahora, lo del federalismo contentaba a unos y otros.

El problema es que cada vez son más los que preguntan en voz alta ¿qué es eso del “federalismo”? y ahora andan buscando unas respuestas que nunca necesitaron. No hay tiempo, Artur Mas les ha pillado con el pie cambiado y el desplome va a ser inevitable. Los 7 años de Tripartito los van a pagar muy caros; un castigo merecido, aunque dramático, porque lo sufriremos los de siempre.

Willi Sánchez

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