martes, 9 de octubre de 2012

Con todas las novias no se puede casar uno


Cada vez somos más los que hemos dejado de creer en el PP a raíz de las últimas decisiones de los capos de este partido. Como yo, muchos ciudadanos han llegado a la conclusión de que no queremos que nos represente la tibieza del Partido Popular. ¿ Por qué ese ansia de captar votos de cualquier sitio, pactando con unos y otros para arañar votos minoritarios, como ya hiciera ZP en su primera legislatura?. El PP debería definir unas líneas maestras que sirvieran a sus votantes de “ideario”, para adecuarlas luego a cada una de las CCAA, pero sin perder la identidad en ningún caso.

Es curioso que mientras los líderes del resto de partidos se van quitando las caretas y van endureciendo su discurso, hasta ahora un poco ambiguo, el Partido Popular se avergüenza de defender unos ideales cada día más olvidados, aceptando sin pestañear los órdagos independentistas catalanes. Todas estas proclamas independentistas hay que cortarlas de raíz. No sé por qué cuesta tanto decir que no puede haber diálogo sobre asuntos anticonstitucionales. ¿ Quién es Artur Más para convocar un referéndum ilegal?. ¿ No hay nadie en el PP que dé un puñetazo encima de la mesa para dar el tema por zanjado, o es que no se quiere alzar la voz por si se pierden un puñado de votos?. No sólo no se actúa sino que encima invitamos a Artur Más a un desayuno en el hotel Ritz de Madrid para que nos cuente sus planes con asistencia de representantes de la Casa Real incluida. ¡De traca! (la figura del Rey en todo este entuerto es un tema que daría para otro artículo porque no se sabe si está, si se le espera, o ninguna de las dos cosas).

Todo este asunto, que ya viene de lejos, ha dado lugar a la afloración de pequeños partidos como Ciudadanos, de gente descontenta con la situación actual. ¿ Quién iba a decir que en un país tan bipolar como España, políticamente hablando, iban a surgir nuevos partidos dispuestos a dar guerra y a quitar un número bastante importante de votos a los grandes partidos?. Eso es producto de falta de identidad y de la cobardía demostrada por el PP con Mariano Rajoy a la cabeza (por otro lado, tampoco debería resultarnos tan extraño los derroteros que ha tomado el PP en la actualidad ya que, en los 8 años que estuvo Rajoy en la oposición se dedicó a no dar un paso en falso. No luchó por llegar a la Presidencia del Gobierno. Se la sirvió en bandeja el que será recordado como el peor Presidente del Gobierno de España, con una gestión nefasta que duró 8 años y que nos han llevado a la situación en la que nos encontramos ahora).

Rajoy ha conseguido limpiar de sus filas a aquellas personas que por su gallardía, resultaban incómodas dentro del partido, y son muchas: María San Gil, Jaime Mayor Oreja, Carlos Iturgaiz, Alejo Vidal-Quadras, Esperanza Aguirre, etc. ¡¡con lo que han dado estas personas por el partido y por España!!. Unos han abandonado la política activa y a los otros los han mandado a Europa. Allí seguro que molestan menos. En su lugar han llegado Antonio Basagoiti, Alicia Sánchez Camacho y un largo etcétera de fotocopias de Rajoy, que hacen como los avestruces, meten la cabeza en la tierra y dejan pasar el tiempo sin hacer frente al problema del independentismo que tienen en su CCAA. ¿ Para cuándo van a enarbolar una bandera española y van a representar a sus votantes, y conseguir recuperar a los que han perdido?. El triunfo del PP nunca llegará sin aferrarse a sus principios, y si no, vean lo que sucedió en Madrid con Esperanza Aguirre, que hablando claro, llamando a las cosas por su nombre y sin avergonzarse de ser políticamente incorrecta, consiguió en Madrid unas victorias electorales sin precedentes. Ese es el PP que queremos. No se trata de conseguir más votos a costa de perder los que te han ayudado a construir todo lo que tenemos (a los que no les gusten las propuestas del PP, ya tienen otros partidos donde depositar su voto), sino de hacer política de una manera coherente a tus ideales y defender la unidad de España. El resto vendrá rodado, porque una cosa lleva a la otra.

Yo, como dijo Calvo Sotelo, “Prefiero una España roja a una España rota”.

Ramiro De Piñera

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