sábado, 29 de septiembre de 2012

Mayorías silenciosas, héroes silenciados


 
 
En la novela de Víctor Hugo “Los Miserables” recuerdo ahora una de las muchas cosas que el autor escribe y que me hicieron reflexionar. En un momento de la novela Víctor Hugo casi equipara a la policía como uno más de los miserables por el amplio rechazo social que tienen que soportar. Ellos, pagados por todos para que defiendan nuestros derechos, libertades y propiedades, son rechazados por quienes los atacan, pero lo más doloroso es que también tienen que soportar el vergonzante desprecio de aquellos a  quienes protegen. La sociedad, los ciudadanos, los políticos, el gobierno, cuyos derechos, libertades o propiedades son defendidos por la policía, prefieren no relacionarse o que no se les identifique con quienes tienen como profesión defenderles.  

Esta reflexión de Víctor Hugo es aplicable a Cataluña, en donde pasa lo mismo, pero con los catalanes que defienden sus derechos y libertades. En Cataluña hay miles de ciudadanos que se comportan de manera responsable, que defienden la legalidad, que defienden los derechos y libertades de todos los catalanes, de los que hablan una lengua y de los que hablan la otra, de los que son socialistas, liberales, comunistas o cualquier otra ideología, de los que son nacionalistas y de los que no lo son. Esos catalanes que se sientes cómodos en España son, como en los miserables de Víctor Hugo, rechazados por quienes atacan los derechos y libertades que les reconocen las leyes y la Constitución Española, pero tristemente también abandonados por la España a la que defienden. 

A esos catalanes los políticos y periodistas del resto de España les llaman, no sin cierta hipocresía, “la mayoría silenciosa”. Dicen de ellos que ya está bien, que si no quieren nacionalismo o independencia que vayan a votar, que se manifiesten, que vayan a los tribunales (!) Qué manera tan fácil de quitarse de encima su responsabilidad. A un ciudadano de un pueblo del interior de Cataluña le piden que vote, que denuncie ante la policía que en su ayuntamiento han quitado la bandera de España y han puesto una bandera independentista, que organice una manifestación por una Cataluña en España, que vaya a los tribunales y litigue durante años para defender su derecho a que sus hijos estudien en español, en definitiva le piden que sacrifique vivir en paz y ser rechazado socialmente en su pueblo. Rechazado porque la maquinaria nacionalista, engordada con el dinero de sus impuestos, se va a encargar de presionarle hasta que no renuncie a la defensa de sus propios derechos. Prensa local y regional, ayuntamiento, profesores y alumnos de la escuela pública y privada, asociaciones y entidades locales, la misma policía y vecinos se encargarán de hacerle comprender que defender sus derechos es ser un “facha ”. Del mismo modo, aquellos a los que defiende, los españoles, le considerarán un provocador, un ser asocial y en definitiva también un “facha”. Y todo ello por hacer el trabajo para el que pagamos a nuestros políticos y del que no sólo han hecho dejación, si no que además exigen que lo haga el ciudadano al que luego abandonan. 

Es miserable ver como les tratan. Les piden que sacrifiquen vivir como cualquier ciudadano normal para luego esconderlos, menospreciarlos y dejarlos sin defensa. Les piden ir a los tribunales durante años para luego no garantizarles que se cumplan las sentencias, les piden alzar la voz por España, por sus símbolos, por sus libertades para luego no defenderles ni apoyarles, si no todo lo contrario, girar la cara y olvidarse de ellos.  

Un ciudadano de un pueblo de Cataluña ha votado y mantiene a los políticos para que le defiendan, no para que él haga el trabajo de a quienes paga. Es el gobierno de España quien debe defender España, quien debe defender la Constitución. Es una vergüenza que haya que acudir años a los tribunales para que se garanticen los derechos constitucionales y obtenidas sentencias favorables el gobierno de España no las haga cumplir.  

Por eso es miserable pedirles desde el resto de España a todos esos catalanes que sufren el ataque de sus derechos y libertades garantizados por la Constitución Española y a los que se les llama “mayoría silenciosa” que se comporten como héroes, que luchen, litiguen, se manifiesten y voten para luego abandonarles, silenciarles, excluirles de su condición de catalán por defender a España y tener que soportar que sólo se llame catalanes a quienes son nacionalistas y, en definitiva, ser sacrificados por parte de sus propios representantes por el apoyo parlamentario de los nacionalistas.
 
Guillermo Brunet

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