viernes, 13 de julio de 2012

¿Alguna cosa para declarar, Sr. Ausàs?

La detención del exconseller y exalcalde de La Seu d´Urgell, Jordi Ausàs, por presunto contrabando de tabaco ha causado una gran conmoción en la opinión pública catalana y, sobre todo, en su entorno más cercano, en la ciudad donde fue regidor durante 5 años y en el cercano Principado de Andorra, donde fue director de la escuela de Escaldes-Engordany.

A Jordi Ausàs hay que reconocerle entre otras virtudes, su magnetismo, empatía y capacidad de generar entusiasmo entre los suyos ; cualidades que no pasaron inadvertidas en la cúpula de Esquerra Republicana, que no tardó en convertirlo en el hombre fuerte del partido en el Pirineo, junto al entonces alcalde de Puigcerdà, Joan Carretero, ahora dirigente de Reagrupament. En los prolegómenos del tripartito, ERC vivía su momento más dulce con una fuerte implantación territorial, un significativo aumento de votos y mayor presencia en los ayuntamientos.

Tras más de dos décadas de gobiernos socialistas encabezados por el arquitecto Joan Ganyet, La Seu d´Urgell se preparaba en 2003 para un pacto entre ERC y CIU que desbancaría al PSC de la alcaldía. Jordi Ausàs formó un gran equipo de personas a su alrededor y se ganó la simpatía de numerosos conciudadanos para ser el nuevo alcalde. Su carácter afable y su don de gentes seducían, incluso, a sus adversarios políticos e ideológicos.

La primera legislatura estuvo salpicada por la detención del concejal de fiestas David Rueda, por un delito de pornografía infantil. Y a pesar de las cualidades personales de Ausàs, la coyuntura estratégica de ERC en la alcaldía y en el tripartito y la promesa de ambiciosos proyectos para su ciudad; en las elecciones de 2007, Ausàs perdió apoyos y ERC pasó de segunda a tercera fuerza en el ayuntamiento, el PSC volvió a ganar sin mayoría y todo apuntaba una reedición del pacto nacionalista CIU-ERC. A pesar de la pérdida de popularidad, tanto apego sentía Ausàs por el bastón de mando, que pactó con el candidato y ahora alcalde y parlamentario Albert Batalla, repartirse la alcaldía dos años cada uno. Sin embargo, Ausàs abandonaría el consistorio urgellense al año siguiente después de ser nombrado nuevo Conseller de gobernación y administraciones públicas en sustitución de Joan Puigcercós en el segundo tripartito, en un momento en el que ERC empezaba a vivir sus horas bajas. Ausàs demostraba su gran habilidad para prosperar en la cosa pública.

Al margen de su estima por La Seu y el Pirineo, Ausàs basaba sus ambiciones políticas en la independencia, las consultas populares y las veguerías; y no ocultaba tampoco su intención de presidir la futura veguería del Alt Pirineu i Aran, un proyecto vago e inconcluso, ya que un nuevo escalón administrativo empezaba a ser muy mal visto en el inicio de la actual crisis; y otro detalle que no podían ocultar sus impulsores era que las veguerías constituían una forma velada de suprimir las provincias, intento que quedaría en papel mojado, pues no es posible tal abolición si no pasa antes por el Congreso de los Diputados y no cuenta, tampoco, con el suficiente apoyo popular en Cataluña. En este sentido, CIU, siempre ha mirado para otro lado, pues su cota de poder en los entes provinciales es demasiado grande como para aventurarse en un nuevo escenario tan arriesgado como incierto.

Si nos damos una vuelta por algunos foros de opinión locales de La Seu d´Urgell llama la atención el apoyo incondicional de algunos vecinos e, incluso, la justificación de los presuntos actos delictivos desde la soflama independentista o desde la condescendencia hacia el contrabando, que fue la tabla de salvación antaño de varias familias en una situación económica precaria y en años difíciles; situación no equiparable a la del exalcalde y exconseller, quien, aparentemente, no se encontraba en una situación de apuros económicos después de los cargos ocupados durante estos últimos años en la administración pública.

Dicen las últimas investigaciones que en su domicilio había tabaco andorrano valorado en unos 14000 euros; y habría introducido 300.000 euros de forma fraudulenta en España desde el pasado mes de mayo como distribuidor del negocio y con la ayuda de otros seis miembros, también detenidos.

Esta detención coincide con constante ruido provocado por los mantras del tipo “España nos roba” o el “Expolio fiscal”. Cuando aún permanen en el aire numerosos escándalos de corrupción como el Caso Palau; el nacionalismo institucional y mediático deberá apresurarse para crear otra cortina de humo y desviar la atención. En nada se han quedado las mans netes(manos limpias) de un exultante Carod-Rovira en la noche electoral de 2003 en la que ERC conseguía 23 escaños en el Parlament . La senyera, la estelada y la continua intoxicación propagandística en clave nacionalista y de rencor hacia el resto de España no son patentes de corso ni salvoconductos suficientes para ocultar una realidad muy tozuda . En algo sí empiezo a coincidir con los independentistas, España nos roba, en tanto que algunos políticos catalanes ejercen de muy españoles, en este sentido.

José Luis Osorio

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