lunes, 11 de junio de 2012

Selección española, pantallas gigantes, alcaldes enanos.




Estos días me ha llamado la atención la negativa de los ayuntamientos de Barcelona y San Sebastián a instalar pantallas gigantes para seguir los partidos de la selección española como han hecho el resto de ciudades españolas. Parece un tema menor, pero no lo es. Demuestra claramente la estrechez de miras de muchos políticos nacionalistas.

En el caso del ayuntamiento de Barcelona, Alberto Fernández Díaz ha reclamado pantallas gigantes para poder seguir a la selección española, con dos argumentos que me parecen indiscutibles: primero la demanda existente y segundo, la ausencia de coste para el ayuntamiento ya que todo estaría pagado por patrocinadores privados.

En la situación en la que estamos el hecho de que haya demanda social para algo no justifica necesariamente que los poderes públicos se tengan que hacer cargo de ello. Tenemos un déficit público desmesurado y parece obvio que debemos ahorrar. Pero en este caso no existe ese problema, ya que no hay coste, ¿No es lógico que nos podamos aprovechar de ello y permitir a los ciudadanos que lo deseen seguir todos juntos a nuestra selección?

La negativa del alcalde de Barcelona a la propuesta de Alberto Fernández demuestra las diferencias entre unos políticos y otros, y el por qué del despilfarro público. Niega la instalación de pantallas para ver a España, sin coste para el ciudadano, y por otra parte subvenciona, con el dinero de todos, a organizaciones y asociaciones que piden las selecciones catalanas. ¿Dónde se ha visto más incoherencia en un político? Rechaza iniciativas que no nos cuestan nada para apoyar otras que nos obliga a pagar a todos, aunque no estemos de acuerdo. Obliga a los españoles a subvencionar a quienes apoyan su ideología en vez de apoyar iniciativas que nos unen a todos.

Creo que los que quieren ver a la selección española son mayoría en Barcelona, yo creo que son muchos más que los que no la quieren ver, pero en cualquier caso son también ciudadanos de Barcelona y pagan sus impuestos igual que los demás. Todos sabemos las razones del alcalde y el nacionalismo, no ponen pantallas porque ellos sólo gobiernan para su único objetivo: la construcción nacional de Cataluña, y todo lo que tenga que ver con España es una barrera en su carrera.

Este es un ejemplo que parece menor pero que es muy significativo de dos clases de políticos: quienes buscan en positivo ideas y soluciones para poder seguir manteniendo algunos actos colectivos en un momento de crisis en contraposición con los políticos nacionalistas, que prefieren negar la Cataluña real y seguir subvencionando con el dinero de todos solo a quienes contribuyan a sus objetivos políticos.

Guillermo Brunet

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