jueves, 10 de mayo de 2012

Cataluña: mucho estado sin nación que lo soporte



Uno de los eslóganes más utilizados por el nacionalismo catalán es el muy manido “Cataluña es una nación sin estado”. Este eslogan es utilizado constantemente en todo tipo de eventos, ya sea un partido de fútbol del Barça o en cualquier evento deportivo, en una celebración de carácter internacional, concierto solidario o visita papal. El eslogan es recurrente, repetitivo y siempre se estampa sobre la bandera de Cataluña, en su modalidad oficial o en su modalidad onírico-oficial (la que en sueños desearían los nacionalistas que fuera oficial) que incluye un triángulo azul con estrella. Y la pregunta es: ¿Más estado?

Resulta que los nacionalistas no están conformes con el desproporcionado estado que tenemos los catalanes, estado que legisla, regula y reglamenta cada una de las parcelas de nuestras vidas. Según ellos eso no es suficiente, necesitan más.

En Cataluña el estado lo es todo. A parte del estado social, de la seguridad, la justicia, las infraestructuras, en Cataluña tenemos un estado que se mete en nuestra esfera personal, acotando al ámbito de nuestra casa la poca libertad que nos queda. El estado nos dicta, por ejemplo, en cuál de las dos lenguas oficiales deben estudiar los niños, cual de las dos lenguas oficiales debe ser usada en la administración, en la sanidad, en las escuelas y hasta en el recreo. El estado decide qué es cultura catalana y qué no, te indica qué debes leer, opinar o decir para ser un buen catalán. El estado está en todos los ámbitos de la sociedad y hasta de las familias catalanas.

Tenemos un estado enorme con una deuda igual a la portuguesa y en muchos casos, por si fuera poco, tenemos hasta un estado doble, dobles embajadas, dobles y hasta triples o cuádruples subvenciones, triples administraciones locales (diputaciones, ayuntamientos y comarcas), cuatro cuerpos de policía, dobles defensores del pueblo, dobles síndicos de cuentas, y hasta el pasado viernes dobles organismos de vigilancia para la cuenca hidrográfica del Ebro. En definitiva, lo que le sobra a Cataluña es estado. Cataluña tiene demasiado estado.

Por otra parte en España sólo hay una nación que cuente con reconocimiento internacional y en nuestra legislación interna que es la nación española. Tenemos tanto estado que ya no le es suficiente con ser parte de la nación española si no que necesitan buscar otra nación menos libre y más intervencionista con la que puedan justificar el mantenimiento de organismos, departamentos y administraciones. Cataluña es un absurdo ejemplo de nación entendida como “justificante de gastos”. Se necesita una nación adicional para justificar la enorme cantidad de gastos duplicados o inútiles que la Generalitat de Cataluña genera.

Es por eso que Cataluña no es una nación sin estado, realmente es un enorme estado sin nación, porque ese derroche y demostración de gasto, esa intromisión en las vidas de los ciudadanos, esa política de recorte de lo esencial para mantener lo accesorio no hay nación que lo soporte, ni siquiera la sufrida nación española.

Guillermo Brunet

No hay comentarios:

Publicar un comentario