jueves, 12 de abril de 2012

Nacionalistas solo hay unos



Moncho Sarriera

Los nacionalistas catalanes tratan de dar una imagen moderada al equiparar sus ambiciones nacionalistas con un pretendido nacionalismo español. La estrategia está bien pensada, poniendo en el mismo plano su ideología nacionalista con la de los que no lo son haciendo ver que sí lo son pero de signo contrario: “Si hay dos nacionalismos, uno catalán y otro español ya no somos tan radicales sino solo una fuerza opositora a otro nacionalismo”.

La realidad, nuevamente, echa por tierra sus planteamientos, pues ninguno de los grandes partidos nacionales es nacionalista ni actúa como tal.

Es nacionalismo celebrar una etapa prologo de la Volta a Cataluña en la italiana población de L’Alguer solo por el hecho de que alli el catalán sea una de las lenguas habladas, ¿Se imagina alguien a alguno de los gobiernos españoles celebrando la etapa prologo de la vuelta a España en Buenos Aires?

Es nacionalismo prohibir el uso vehicular del castellano en las escuelas después de pasarse 40 años reclamando que el catalán fuera también enseñado en los colegios.

Es nacionalismo multar a los comerciantes que no rotulen en catalán.

Es nacionalismo, incluir las previsiones meteorológicas de Perpignan, la aragonesa Franja de Ponent en los telediarios de TV3. ¿Alguien ha visto un telediario que incluya el tiempo en Filipinas, Jerusalén o Guinea Ecuatorial?

Es nacionalismo interesarse solo por las consejerías de cultura cuando no se puede acceder al gobierno de un ayuntamiento.

Es nacionalismo prohibir la Fiesta Nacional con el pretexto de la protección de los animales y blindar los correbous en el Estatut de Cataluña.

Es nacionalismo marginar a los autores catalanes en lengua castellana no dejándoles participar en el festival de Frankfurt como representantes de la literatura catalana.

Es nacionalismo reclamar competencias sabiendo que no por ello van ser mejor gestionadas.

Es nacionalismo interpretar o inventar la historia como a uno le conviene.

Es nacionalismo sembrar cizaña entre los catalanes para crear rencillas con nuestros hermanos del resto de España.

En fin, no nos dejemos engañar, nacionalismo solo hay uno; el de los independentistas que tratan de imponer sus fábulas a costa de lo que sea, y los no nacionalistas, no solo no estamos en el mismo plano, sino precisamente en el opuesto, el de la fraternidad, la igualdad, la verdad y el derecho de las personas.

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