martes, 10 de abril de 2012

Es absurdo afirmar que Cataluña es una nación



Dice Vargas Llosa que el nacionalismo es “un animal proliferante y escurridizo, de muchas cabezas, que adopta comportamientos diversos y adversarios entre sí”. No es fácil definir el nacionalismo, ya que los conceptos de patria, nación, historia, lengua, raza, religión y tradición se conjugan de maneras muy diversas según sea el momento y la zona del mundo en la que se intentamos definirlo. Por ejemplo, para los alemanes de la década de 1930 la definición de nación está intrínsecamente ligada a la raza, mientras que para los palestinos e israelitas del siglo XXI su nacionalismo está unido a sus respectivas religiones.

Esa dificultad para definir el nacionalismo ha hecho que el ex presidente Zapatero al ser preguntado por el uso del término “nación” referido a Cataluña en el Estatuto autonómico, afirmase aquello de que la nación es un “concepto discutido y discutible”. Claramente la calificación de nación es discutible y eso es lo que vamos a hacer a lo largo de este artículo, pero en mi opinión no se ha discutido lo suficiente, simplemente se han aceptado las premisas de los nacionalistas centrífugos como ciertas sin ponerlas en duda. Por ello es obligado empezar definiendo el concepto de nación de tal manera que dicha definición nos sirva de forma inequívoca para estudiar todos los nacionalismos.

Si buscamos en las enciclopedias y en internet encontraremos una amplia gama de definiciones de nación, pero en su mayoría están cargadas de ambigüedad y es difícil usarlas para hacer un profundo análisis sobre el nacionalismo que nos sirva para explicar el fenómeno en todos los rincones de la tierra. La primera persona que se enfrentó a este problema fue Benedict Anderson en su libro “Comunidades imaginadas” en 1983. Hoy en día en las universidades americanas se utiliza la definición incluída en este libro. El autor define la nación como una comunidad imaginada. Es una comunidad imaginada, porque aunque los miembros de la comunidad no se conocen entre sí, se sienten unidos y miembros de una misma comunidad que los nuclea (su nacionalidad), y es imaginada en tanto que los miembros jamás conocerán a todos los integrantes de la nación.

Anderson argumenta que en la mente de los ciudadanos vive la imagen de la comunión que los une con sus compatriotas, a pesar de que nunca verán ni conocerán a la mayoría de ellos. La definición de compatriota suele depender de la raza, lengua, religión o situación geográfica. Por ejemplo podemos sentirnos miembros de la nación española y sentir una gran emoción cuando la selección de fútbol gana el mundial, ya que nos sentimos unidos todos los españoles aunque no nos conozcamos entre nosotros. Otro ejemplo, un nacionalista catalán puede sentirse muy emocionado el 11 de septiembre durante la ofrenda floral a Rafael Casanova, al considerarse unido a él y a todos los catalanes nacionalistas, aunque no los conozca a todos.

Basándonos en la definición de Benedict Anderson, vemos que la historia no es relevante a la hora de definir una nación. Los nacionalistas catalanes argumentan que ha existido una consciencia de resistencia a la "ocupación" desde el final de la Guerra de Sucesión en 1714, con la rendición de Barcelona a las tropas de Felipe V, y que la Generalidad habría sido "restaurada" en 1931 por Francesc Macià, doscientos diecisiete años después de su abolición. En realidad es irrelevante, por eso el filósofo del derecho Francisco J. Contreras afirma que “las identidades nacionales no vienen dadas por la realidad histórico-social, sino que son construidas por la ideología nacionalista y por los Estados”. Lo que define a una nación es el sentimiento de pertenencia, ni su historia, ni su lengua, ni su raza. La nación mexicana es multirracial, la siuza es multilingüística, la estadounidense tiene muy pocos años de historia.

Pero lo esencial es si pueden convivir dos naciones en un mismo territorio. Si el concepto de nación depende del sentimiento de pertenencia de sus ciudadanos, puede haber muchas naciones en un mismo espacio. Vemos que no son excluyentes los conceptos de nación española y nación catalana. Por eso es absurdo afirmar que Cataluña es una nación. Cataluña es un territorio en el que conviven muchas comunidades imaginadas. Las dos comunidades imaginadas mayoritarias son la española y la catalana. O sea que hay básicamente dos naciones conviviendo en el territorio catalán.

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