miércoles, 1 de febrero de 2012

Pacto fiscal y derechos históricos

Guillermo Brunet

Parece que la reivindicación estrella del nacionalismo catalán esta temporada es el pacto fiscal. Cada legislatura se abre con una nueva reivindicación siempre tendente a mantener viva la llama del nacionalismo y calentar a sus bases para que sigan ocupando todos los espacios públicos y privados posibles. Normalmente estas reivindicaciones son apoyadas por movimientos populares llamados “sociedad civil” y que se mantienen y engordan por medio de subvenciones oficiales con el dinero de todos. Estos movimientos además buscan un eslogan llamativo, destinado a los nacionalistas y a los que quieren sentirse integrados, y que es falso. En Cataluña, la pasada legislatura fue dominada por el nuevo estatuto de autonomía y su inconstitucionalidad, con este tema se entretuvo la sociedad catalana durante varios años. Esta legislatura la reivindicación del nacionalismo es el pacto fiscal, y el eslogan: “España nos roba”.

Hay que reconocer la efectividad de los nacionalistas para imponer el orden del día de la discusión política. Desde hace 35 años el tema principal de toda campaña electoral en Cataluña no ha sido la sanidad, el modelo educativo, los gastos sociales o la seguridad ciudadana. Estos temas parece que nunca han interesado de forma prioritaria a la sociedad catalana. Ni siquiera el partido socialista, en el poder bastantes años, consideró estos temas prioritarios. Lo importante ha sido el nuevo estatuto, o si unos papeles deben estar en Salamanca o en Cataluña, el traspaso de ésta o aquélla competencia o si este impuesto debe recaudarse por el gobierno autónomo o el nacional. Nunca se ha logrado imponer en el debate político la valoración de si un gobierno ha gestionado bien o no los servicios públicos, siempre se ha impuesto en ese debate si ha sido buena la gestión del proceso hacia la construcción nacional de Cataluña.

Lo que el pacto fiscal busca es muy simple: trasladar el modelo del País Vasco y Navarra a Cataluña. El sistema del cupo vasco consiste en que son las diputaciones forales quienes recaudan los impuestos y luego se transfiere una cantidad al estado por los servicios que presta en estas comunidades. Es muy claro que este sistema beneficia mucho al gobierno vasco y al navarro. La adopción de este modelo en el resto de comunidades implicaría que se acaba con el principio de solidaridad con las regiones más pobres que consagra la constitución, ya que cada comunidad autónoma se quedaría con lo que recauda.

El modelo vasco-navarro también se recoge en la constitución española para estas dos comunidades autónomas y se justifica por los derechos históricos, que en caso navarro nunca han sido interrumpidos.

Y esta es precisamente la razón por la que los partidos que se oponen al pacto fiscal apoyan su negativa. El modelo de cupo nunca ha existido en Cataluña y en cambio históricamente siempre se ha aplicado en el País Vasco y Navarra, por lo que es una excepción en España basada en el derecho histórico de estas comunidades en mantener su modelo recaudatorio.

Pero ¿Por qué hemos de dar por hecho que todo derecho histórico se debe mantener? Si fuera así nunca se evolucionaría ya que deberíamos haber mantenido los derechos de tantas personas y grupos tan solo porque siempre las cosas fueron así. Está claro que hemos cambiado muchas instituciones medievales porque ya no son útiles o son discriminatorias. Si el modelo de cupo beneficia a esas dos comunidades respecto a las demás y va contra el principio constitucional de solidaridad con los menos favorecidos ¿por qué no aplicarles el mismo modelo que al resto? ¿Por qué la igualdad que se predica en tantos otros ámbitos no se reivindica en este tema también?

Toda discriminación en función del territorio en el que se vive provoca agravios comparativos y justifica a los nacionalistas por eso, y a expensas de mejores argumentos que pudieran hacerme cambiar de opinión, soy partidario de acabar con ellas ¿Por qué simplemente no ponemos como base a los ciudadanos y tratamos como iguales a los que son iguales? Quitaríamos muchas razones a los nacionalistas si en vez de dar prioridad a los derechos de los territorios, ya sean históricos o no, simplemente diésemos prioridad a las personas.

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