jueves, 12 de enero de 2012

Lo que pensamos y lo que hacemos


Guillermo Brunet

El pasado viernes se estrenó la película “The Iron Lady” (La Dama de Hierro) sobre la vida de la ex primera ministra británica Margaret Thatcher. Una de las cosas que describe a Margaret Thatcher es que era una persona que tenía un ideario y que a pesar de todos los inconvenientes siempre trató de ponerlo en práctica, ya que ese era el mandato que había recibido de las urnas.

Una frase que dijo y que la describe muy bien es: “A mí me importa lo que la gente piensa, no lo que siente; a mí me importa lo que una persona hace, no lo que es”. Creo que esta es una de las claves de lo que nos pasa actualmente. El votante y los políticos están más pendientes de lo que somos y sentimos en vez de lo que hacemos o pensamos. A un político le votamos, o por lo menos debería ser así, para que haga lo que todos pensamos que debe hacer ya sea doloroso o grato; a un político no le votamos por lo que es, si no por lo que hace.

El ideario de los nacionalistas es el máximo exponente de lo que la ex primera ministra pensaba que un político no debía considerar. Para un nacionalista lo importante es lo que la gente siente, en el caso de Cataluña lo importante es sentir la nación catalana, les da igual lo que pensemos, si pensamos que un gobierno es corrupto o despilfarrador, si pensamos que lo lógico es recortar en subvenciones o en embajadas antes que en sanidad, eso les da igual, porque lo importante para los nacionalistas es que nos sintamos cada vez más nación. Del mismo modo, al votante nacionalista le da igual lo que sus gobernantes piensen o hagan, lo que le importa es que sean nacionalistas y sientan la nación catalana.

Es por eso que el nacionalismo no considera lo que hacen grandes escritores, artistas e intelectuales catalanes si no son nacionalistas. Ya pueden escribir la mejor novela, la más reconocida, que se desarrolle en Cataluña, que si no es en catalán nunca será cultura catalana. Ya pueden representar la mejor versión de cualquier obra de teatro que si no es en catalán tampoco será cultura catalana, y si es en catalán, pero no participa del objetivo de “construcción del sentimiento nacional de Cataluña”, tampoco es cultura catalana.

Pienso como Margaret Thatcher que lo importante no es lo que somos, lo importante es lo que hacemos, y en esto nos diferenciamos de ellos. Muchos no somos nacionalistas, pero con nuestro trabajo y nuestra actitud hacemos muchas cosas por Cataluña. Por ello no debemos caer en su trampa y no dejarnos llevar por su lenguaje. Mi escala de medir es totalmente diferente, si no contraria, a la escala que usan ellos, por eso, haga lo que haga, los nacionalistas nunca me considerarán suficientemente buen catalán, porque soy una catalán español, y eso en su escala está en lo más bajo, mientras que en mi escala de medir, el que sea andaluz, castellano o catalán de nacimiento no añade ni quita ningún valor, ya que lo que realmente importa es lo que cada persona hace por Cataluña.

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