jueves, 12 de enero de 2012

La situación actual del "proceso de paz"

Hace exactamente un año que ETA declaró el alto el fuego permanente, ratificado diez meses más tarde en el cese definitivo de su actividad armada que dio lugar a la pomposa conferencia de San Sebastián sobre el final del terrorismo en la que estuvo el ex secretario general de la ONU, Kofi Annan. La derrota de ETA fue celebrada con lágrimas de alegría en las filas del Partido Socialista y de los partidos nacionalistas, mientras las asociaciones de víctimas se manifestaban pidiendo que no se concediesen privilegios a los asesinos de ETA por dejar de matar. Un año después de esa declaración del alto el fuego  conviene preguntarnos cuál es la situación actual.

ETA ha logrado algunas cosas. Su brazo político ahora ya no es considerado un partido de terroristas y por lo tanto pueden acudir a cualquier elección democrática. En el pasado año se han presentado a las elecciones municipales con la marca Bildu consiguiendo 123 alcaldes y 1.138 concejales, además de la Diputación Foral de Guipúzcoa. También han logrado una amplia representación en las pasadas elecciones generales con la marca Amaiur, obteniendo  por primera vez en la historia un diputado por Álava. En total consiguieron 7 diputados y 3 senadores. Todas las miradas están puestas ahora en los próximos comicios de la autonomía vasca en 2013. Arnaldo Otegi va a ser el candidato de la izquierda abertzale y es probable que termine siendo el lehendakari. Otegi en la actualidad se encuentra en la cárcel por pertenencia a organización terrorista en calidad de dirigente.

Para ETA es esencial la liberación de sus presos. En la actualidad hay encarcelados 703 etarras, de los cuales, 559 están en cárceles españolas. Todo parece indicar que ETA negoció con el Gobierno de Zapatero la liberación de sus reclusos en dos fases. En una primera etapa se concentrarían a todos los etarras en el País Vasco. Concretamente en la prisión de lujo Zaballa de nueva creación, que cuenta con un salón de actos,  gimnasio, un polideportivo cubierto, sala de frontón, y hasta una piscina climatizada. Una vez concentrados todos los terroristas, el Gobierno conseguiría indultos personalizados para terminar liberando a todos los etarras, ya que los indultos generales están prohibidos en la Constitución.

ETA ha conseguido muchas cosas, pero ¿cuáles son sus concesiones?. En los documentos elaborados por la propia banda terrorista para diseñar la estrategia del “proceso” afirman que "ETA no dará nunca las armas al enemigo, ni las romperá, si no que las guardará". En cuanto a su desaparición, dicen que la banda no desaparecerá y “continuará como Organización política dentro de la Izquierda Abertzale”. Es decir, que su intención es seguir aterrorizando a la población.

Por otra parte, cabe preguntarse si hay una brizna de arrepentimiento después de causar tanto dolor, pero de nuevo tropezamos con la cruda realidad. En el último  ‘Zutabe’, publicación interna de la banda, muestran cierta satisfacción en el secuestro de Ortega Lara y en el asesinato de Miguel Ángel Blanco, tíldandolas de "acciones de gran impacto". Y no acaba ahí la cosa, en la última publicación del boletín Ekia, dirigida a sus presos, ETA les exige que se nieguen a pedir perdón a sus víctimas y a reparar el daño causado, llamando a las víctimas del terrorismo "sherpas de la represión que han asumido el papel de alimentadores del conflicto". ¿Cuál es la postura del nuevo Gobierno ante tanta chulería?.

Muchos pensaban que Rajoy participaba de la misma euforia que Zapatero frente al fin de ETA  y daba la sensación de que habría una continuidad en la política antiterrorista. No hay que olvidar que la tibia actitud de Rajoy frente al nacionalismo forzó la dimisión de María San Gil en 2008. Asimismo, Ortega Lara entregó su carnet de afiliado al Partido Popular desencantado con la poca firmeza del PP ante ETA. Pero todo indica que Rajoy no tiene intención de continuar con la política buenista de su predecesor.

El pasado martes el ex presidente Zapatero se reunió en secreto con el nuevo ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, para tratar del tema de ETA. Probablemente el ex presidente pidió que siguieran dándole a los presos de ETA un trato de favor, pero esto es sólo una conjetura. Lo que no es discutible es que el ministro ha frenado en seco todos los acercamientos de presos etarras al País Vasco que habían sido aprobados por el anterior gobierno. Según un portavoz de Instituciones Penitenciarias, el frenazo “responde a la nueva estrategia del Gobierno, anticipada por Rajoy en el Congreso”.


Parece evidente que la política antiterrorista ha dado un giro de 180 grados y que el ejecutivo no está dispuesto a dar ni un paso más si no hay una postura sumisa por parte de los terroristas de ETA. De ser así, debemos estar preparados para una nueva ola de terror. Las dos posibilidades son o bien continuamos con el "proceso" y dejamos que los terroristas se guarden las armas para que puedan rearmarse y seguir amedrentándonos en un futuro, o lo paramos en seco con todas sus consecuencias. Da la sensación que la opción escogida por el Gobierno es la segunda.

Ver crónica en La Voz Libre

No hay comentarios:

Publicar un comentario