miércoles, 30 de marzo de 2011

Albert Boadella: "soy el traidor nacional de Cataluña"

El actor y director de teatro Albert Boadella ha afirmado que en Cataluña se le considera "el traidor nacional". Boadella, en una entrevista con César Vidal en el programa Es la noche de César, ha explicado que se marchó de Cataluña "porque me convertí en un muerto civil".

Si paseo por Barcelona o cualquier otra ciudad de Cataluña es posible que a los cinco minutos alguien me diga facha o botifler", ha comentado el actor, que también ha denunciado que los medios de comunicación catalanes "prácticamente han sido todos los del régimen y el ataque ha sido feroz, considerándome el traidor nacional de Cataluña".

miércoles, 23 de marzo de 2011

Cataluña independiente

Hoy mi tío Juan, que es un seguidor asiduo de este blog, me ha enviado un email que está corriendo por internet que lleva por título "Cataluña independiente". Se trata de un texto que argumenta que habría que dar la independencia a Cataluña. Yo no estoy de acuerdo, pero el texto en un tono irónico toca muchos temas que dan pie a un buen debate. Este es el email:

Los españoles deberíamos convocar un referéndum para darle la independencia a Cataluña. Seguro que prosperaría, y el resultado sería algo así como esto:

Cataluña se convertiría en un Estado independiente, como es hoy Túnez o Marruecos. No pertenecería a La Unión Europea, ya que, para ello, tendría que solicitar formalmente su adhesión y cumplir con los requisitos previos; esto podría durar años. Además, España tendría que dar el visto bueno para su entrada, y, podría oponerse durante más años todavía. Tendría su moneda propia que podría ser el “catalino”, por poner un ejemplo.

Estarían separados de España y de Francia por una frontera bien definida, controlada por Aduanas, o por los antiguos fielatos, donde tendrían que pagarnos los correspondientes aranceles.

Como no pertenecerían a la Unión Europea para conseguir cualquier mejora en sus relaciones con Europa tendrían que obtener el apoyo de España. Su moneda tendría un cambio flexible con el euro y probablemente se devaluaría con lo que, para evitar una inflación importada, tendrían que trabajar más que ahora, pagar más impuestos que ahora y ser más pobres que ahora.

Los españoles allí residentes tendríamos pocas diferencias con el trato discriminatorio que recibimos hoy. Al estar en un país extranjero tendríamos que educar a nuestros hijos, como ocurre hoy, en catalán. Y si quisiéramos montar negocios, como ocurre hoy, tendríamos que hacerlo en catalán, o sea, que para nosotros los españoles habría poca diferencia con lo que nos ocurre hoy. Pero su trato hacia nosotros mejoraría porque les aportaríamos nuestra divisa, los euros. Y siempre al cambio saldríamos ganando.

Para poder renovar su actual Carnet de Identidad español, los catalanes tendrían que demostrar que tienen una residencia fija en España y que pagan sus impuestos en España. Lo mismo les ocurriría con el Actual Carnet de conducir español, la tarjeta de la Seguridad Social, etc. Incluso les podríamos pedir Visado de entrada cuando quisieran hacer turismo en España.

Nosotros, el resto de los españoles, nos ahorraríamos todo el coste que hoy nos cuesta su Seguridad Social, sus pensiones, su paro, sus vacaciones, etc. Y lo mismo con lo que nos cuesta hoy mantener a los inmigrantes que ahora residen allí, que cada vez son más numerosos, sobre todo los que provienen de países árabes.

Todos los que tenemos el dinero en alguna entidad de allí, podríamos depositarlo en el Santander, o el BBVA o Caja Madrid, que al final revertiría en la empresas españolas; por no hablar de las participaciones que tiene las entidades financieras catalanas en las principales Compañías españolas, habría que obligarlas a devolver las acciones ya que, al no pertenecer a Europa, el gobierno español podría “nacionalizar” las mismas.

Nos ahorraríamos todo lo que hoy nos cuesta la cantidad de Diputados y Senadores catalanes que nos desprecian. Sus viajes en primera a Madrid, sus estancias en hoteles de lujo, sus dietas, sus vacaciones, sus sueldos millonarios de por vida, sus guardaespaldas, sus comilonas, etc. Y serían sustituidos por Diputados y Senadores españoles que trabajarían por España. Nos ahorraríamos los traductores que ellos nos exigen, cuando solo por buena educación deberían hablar en español, idioma en el que todos nos entendemos. También ahorraríamos en las “embajadas” que tienen por todo el mundo. Dejaríamos de pagar a los Mozos de Escuadra que, por si no lo sabes, no los paga la Generalidad, sino el Ministerio del Interior, como a los Policías y a los Guardias Civiles, sólo que les paga más.

Los ríos que nacen en España y luego entran en Cataluña podrían ser desviados para regar zonas secas de España, y no como ocurre ahora que hay que pedirles permiso para hacerlo así y que siempre lo deniegan. Además podríamos construir un buen pantano en el Ebro en la provincia de Zaragoza y convertir en regadío todo el desierto de los Monegros.

El cava se lo pueden meter por el culo, ya que tendrían que pagar impuestos a la exportación, y no olvidar que el 80% del cava catalán se vende en el resto de España. Nosotros no tendríamos inconveniente en tomar champán francés (que con los impuestos saldría por el estilo de precio) o la buena sidra asturiana , que fresquita está de muerte, y los asturianos son unos chicos muy majos que se sienten orgullosos de haber iniciado la reconquista desde Covadonga.

Si necesitaran dinero para hacer carreteras, para ampliar sus puertos y sus aeropuertos lo podrían pedir prestado a España, claro que, pagándonos los correspondientes intereses y gastos. Podrían tener su selección de fútbol, y el Barca jugaría la liga con el Nastic, el Reus y el Sabadell, así generaría buenos ingresos para futuros fichajes. Además, ganaría siempre la liga, ya que no tendría rival. Lógicamente Messi, Pujol, Busquets, Xavi, Iniesta, Valdés, Pedrito, Alves, etc. buscarían equipos más competitivos en España o Italia, pero esto, a los catalanes de pro, no les importaría mucho, lo importante sería “sus señas de identidad”.

Pero por encima de todo, los españoles, nos liberaríamos de una buena cantidad de gente que nos desprecia, de políticos que solo piensan en su tierra, y de un montón de gente que nos usa según lo que les conviene y que muchas veces lo hacen con el dinero de los impuestos que pagamos el resto de los españoles.

Será divertido verles allí macerándose en catalanismo. Y cómo, mirándose unos a otros, descubrirán con asombro lo pequeños que son al no pertenecer a España.

Cataluña tendría entonces la dimensión que le corresponde: La de un País de paletos provincianos.

martes, 22 de marzo de 2011

Debate entre Miquel Pueyo y José Domingo

Debate en el programa de radio de Isabel Gemio en Onda Cero entre José Domingo vicepresidente de Asociación por la Tolerancia y Miquel Pueyo, secretario general de política lingüística de la Generalidad de Cataluña. 22/01/06

lunes, 21 de marzo de 2011

OBISPOS NACIONALISTAS

Artículo de Alejo Vidal-Quadras publicado en La Gaceta. 20-03-2011

Los obispos de las diócesis catalanas han hecho público un documento pastoral titulado “Al servicio de nuestro pueblo” en el que de forma explícita y rotunda hacen suyas las tesis del nacionalismo político. El texto es un monumento a la consagración de la identidad como valor primordial en una sociedad, sin que en ningún momento se añada que otros valores como la libertad, la justicia o la solidaridad deben prevalecer sobre aquélla, tal como establece la doctrina de la Iglesia y ratifican diversos e inequívocos pronunciamientos de Juan Pablo II y de Benedicto XVI. No se entiende muy bien a qué viene una defensa tan cerrada del “derecho a reivindicar y promover” lo que llaman “rasgos nacionales propios de Cataluña en el sentido genuino de la expresión” como si alguien lo hubiera impedido desde que se aprobó la vigente Constitución, salvo que consideren sus ilustrísimas que la expulsión de la lengua oficial del Estado del sistema educativo y del espacio oficial y público, la apertura de pseudoembajadas en Paris, Rabat o Nueva York, la capacidad para arruinar a la Comunidad creando una administración elefantiásica o la eliminación de cualquier apoyo a actividades culturales en español no sean suficientes herramientas de reivindicación y promoción de la identidad colectiva “genuina”. Por supuesto, siempre se podía mejorar la eficacia de la nacionalización de los habitantes del Principado recurriendo a la expulsión de los que se resistan a la normalización o recluyéndolos en campos de concentración, pero sería poco evangélico. Llama la atención que los prelados cuatribarrados no digan una palabra sobre el respeto al pluralismo en su grey porque se supone que si la identidad es tan crucial para la dignidad humana cualquiera de ellas merecerá igual consideración. El viejo eslogan “Volem bisbes catalans” se ha visto satisfecho, aunque con una ligera pasada de frenada. Ahora lo que hay son obispos pura y duramente nacionalistas.

martes, 15 de marzo de 2011

La cara oculta de Euskadi

ETA ha provocado más exiliados del País Vasco que la Guerra Civil en toda España. Unos doscientos mil ciudadanos vascos han tenido que salir de su tierra en los últimos 30 años huyendo de la extorsión, las amenazas o la presión social del entorno de ETA.

lunes, 14 de marzo de 2011

La memoria borrada

Artículo de Antonio Robles aparecido en Libertad Digital:

Se puede decir sin lugar a equivocarse que la satanización llevada a cabo en 1981 contra el "Manifiesto de los 2.300" marca el inicio de la hegemonía de la cultura racista del catalanismo a costa de la derrota de la cultura constitucional española en Cataluña. Sella esa deriva el 24 de junio de 1981 la creación de la "Crida a la Solidaritat en Defensa de la Llengua, la Cultura i la Nació Catalanes", como reacción al manifiesto, en el Camp Nou. Al grito de "Som una nació" mostraron su desprecio por lo que no estaban dispuestos a compartir. Desde entonces sabemos que su "nació" sirve para justificar la exclusión.
Han pasado 30 años, se necesitarán 30 más para desenmascarar esta falsa normalización lingüística y mostrarla tal como es: una verdadera omertá justificada por la complicidad y el miedo de una sociedad timorata. En Cataluña hoy se excluye a sus ciudadanos no sólo porque su élite política se comporte como la mafia, sino porque hay demasiados ciudadanos corrientes que son unos cobardes.
Cuando en marzo de 1981 se desaten todos los demonios familiares contra los firmantes del "Manifesto por la igualdad de los derechos lingüísticos de Cataluña", la técnica de estigmatizar al disidente ya estaba muy experimentada, pero sobre todo, los acosadores estaban decididos a que esta vez no hubiera réplica, y si la hubiere, aplastarla, eliminarla, como fuere, incluso violentamente. El debate democrático sobre los derechos lingüísticos sostenido dos años antes a propósito del libro de Jiménez Losantos, "Lo que queda de España", no volverían a permitirlo y mucho menos, que se convirtiera en el centro de un debate social. No podían, porque en el debate democrático de ideas perderían. El fin: la exclusión del castellano de las instituciones para imponer al catalán como única lengua oficial era inconfesable, como inconfesable era el fundamento que lo sostenía: la construcción nacional. Antes lo negaban, hoy alardean de ello. Reparen en la eficacia del acoso de tantos años de catalanismo.
La superioridad moral con que actuaban para impedir el debate libre de ideas (de ahí la aversión al manifiesto), se asentaba en una distorsión histórica maniquea, más propia de grupos sectarios que de sociedades adultas y democráticas. Pero muy eficaz para sus intereses nacionalistas. Aunque parezca mentira, en esta dicotomía simplista y maniquea han basado su superioridad moral. Por entonces,
  • La defensa del catalán, era igual a democracia, progresismo y libertad y estos a catalanismo, nacionalismo y Cataluña.
  • Mientras que la Defensa del castellano, era igual a dictadura, franquismo, españolismo y ultraderecha, y estos, a España.
En la conciencia pública, el franquismo se vinculaba con la negación de la democracia y el rechazo a la autonomía y la libertad lingüística. Cosa evidente. Lo que no era evidente, pero se alimentaba desde el catalanismo, era la identificación del franquismo con España. Eso lo construyeron. Lo construyeron en este tiempo. Por el contrario, Cataluña en su lucha contra la dictadura y a favor de la libertad y el bilingüismo, se convirtió en símbolo de democracia y defensora de la libertad lingüística. Por ende, España y su lengua común eran indefendibles. Y oponerse ahora a la normalización lingüística o a sus abusos, significaba oponerse a la democracia y a la libertad. Una simplificación tramposa que les serviría de ahora en adelante para enmascarar la exclusión lingüística y cultural castellanohablantes.
"El manifiesto de los 2.300", que así acabará siendo reconocido, exponía los temores de la población castellanohablante a ser marginada y convertida en ciudadanos de segunda al comprobar cómo cada día, su idioma era excluido del uso público y oficial con el propósito de convertir al catalán en el único idioma oficial de Cataluña. Frente a la exclusión, proponía libertad, respeto, tolerancia y cooficialidad dentro de un proyecto democrático, común y solidario. La carga contra sus firmantes fue brutal. En "La ciudad que fue", Federico Jiménez Losantos recoge el linchamiento mediático y político con detalle. Inútil resumirlo aquí. Por el contrario, quiero resaltar la raíz totalitaria del catalanismo, que con el andar del tiempo y la recuperación de la memoria de aquellos acontecimientos tendemos a olvidar. No me refiero solo al acoso y estigmatización de aquel manifiesto, sino a la posterior voluntad de borrarlo de la historia como si nunca hubiera existido. Uno que vivió aquellos acontecimientos antes, durante y después a pie de obra, vio como a mediados de los años ochenta ya nadie recordaba su existencia. Los más se habían ido y los pocos que quedaron habían asumido su muerte social. Mientras tanto, se llevaba a cabo una limpieza lingüística generalizada del callejero, de las señales de tráfico, de la documentación institucional, de la escuela.., y se forzó el traslado al resto de España de más de 14.000 maestros castellanohablantes. Con ellos se fueron los que por entonces estaban más sensibilizados para oponerse y resistir.
La sociedad civil no fue ni quiso ser consciente. Pujol le facilitó escudarse en la buena conciencia con una mezcla de victimismo, recuperación de derechos culturales históricos y el engaño del bilingüismo. Todo progresivo y por sectores para evitar el rechazo general. Quienes, aún así, se resistieron fueron perseguidos con saña hasta expulsarlos de la vida social, con la connivencia de los medios de comunicación. Un manto de silencio y complicidades lo cubrió todo. A medida que la década avanzaba hacia los noventa, nadie sabía, nadie se atrevía, todo era oasis. Al fin y al cabo, ¿alguien se podía imaginar a principios de los años ochenta que la lengua oficial de un Estado democrático europeo, sería relegada de las instituciones en una de sus comunidades y excluida como lengua de enseñanza..?
Con la entrada de los noventa, el silencio formaba parte de la sumisión. Atreverse a cuestionarlo era tarea de titanes, tanto por las dificultades para desenmascarar lo que ocultaba, como por la imposibilidad extrema para erosionar la red de complicidades e intereses tejidos por todas las fuerzas catalanistas en el poder. Partidos, sindicatos, organizaciones civiles, todas las cúpulas dirigentes y todos los poderes institucionales y mediáticos, estaban implicados. El presupuesto público de la Generalidad engrasaba toda esa maquinaria nacional.
Reparar en la dimensión real de esa atmósfera asfixiante, nos puede ayudar a intuir el abuso histórico que el nacionalismo hizo con la sociedad civil castellanohablante en los años ochenta y noventa. A pesar de los intentos de rebelión que se dieron, se ocultaron por sistema. (No es lugar, ni el 30º aniversario es cita para ensayos, pero se hará). De hecho, incluso para quienes nunca aceptamos la sumisión, nos fue extremadamente difícil tener información de esos focos de rebelión. Por eso, cuando a finales de los ochenta, principios de los noventa, al quemar las naves para romper ese silencio, los implicados desconocíamos buena parte de una resistencia que no logró nunca salir de la clandestinidad. O para decirlo con crudeza, los esfuerzos de tantas personas anónimas, no existieron nunca, pues el control del nacionalismo no les dejó estar en los medios. Para vergüenza de la democracia recién estrenada, la censura franquista no había sido más eficaz que lo era ahora la censura catalanista. Al menos contra la primera estábamos prevenidos, contra el acoso victimista del catalanismo, no. El riesgo de oponerte a la primera, otorgó en su momento prestigio social, hacerlo contra la segunda, te acarreaba exclusión y estigma. Sólo quedaba la cooperación y el silencio, siempre la censura. El manifiesto y sus firmantes habían pasado al olvido, no habían existido nunca. Fui consciente de ello cuando a principios de los años 90 reuní a un centenar de personas para embarcarles en la resistencia al nacionalismo que un grupo muy reducido habíamos iniciado en torno al "Colectivo Azahara". Les leí el primer borrador de lo que sería meses después el manifiesto "En castellano también, por favor". Todos mostraron su entusiasmo al sentir expresados en palabras los miserables silencios soportados en la intimidad de cada uno. Para mi sorpresa vivieron aquel borrador como si antes nunca nadie lo hubiera expresado. Cuando les hice mención del Manifiesto de los 2.300, nadie lo conocía, ni tenían referencia alguna del secuestro y tiro a Federico Jiménez Losantos. A excepción del rastro borroso en la melancolía de media docena de dirigentes de la Cervantina, todo había desaparecido. Una nueva generación de resistentes habría de nacer de aquella memoria borrada, pero para algunos de nosotros, aquellas ideas del lejano 1981 ya lo habían dicho todo.
Hoy nos puede parecer extraña esa memoria robada, aunque nos debería resultar mucho más lamentable que hubiera tanta gente dispuesta a simular que no existía.
En reconocimiento a la inteligencia de quienes intuyeron el mal y lo nombraron.

martes, 8 de marzo de 2011

Román Cendoya habla de nacionalismo

Román Cendoya explica que el problema principal que tiene el nacionalismo es que del sentimiento hacen ideología y del sentimiento no se puede hacer ideología.

jueves, 3 de marzo de 2011

Sobre el Manifiesto de los 2300

Celebración del 30 aniversario del Manifiesto de los 2,300

La asociación Impulso Ciudadano ha organizado un acto para celebrar el 30 aniversario del "Manifiesto por la igualdad de los derechos lingüísticos en Cataluña" -también denominado el Manifiesto de los 2,300- el próximo sábado 12 de marzo a las 11:30H al que asistirán los principales promotores y suscriptores del manifiesto: Amando de Miguel, Santiago Trancón, José Sánchez-Carralero, José María Fernández, Pedro Penalva, José García Dominguez, Daniel Tercero y José Domingo.

El acto estaba acordado realizarlo en el Ateneu Barcelonés, pero al parecer los dirigentes del Ateneu han decidido cancelarlo en el último momento. Este tipo de situaciones es muy típico en Cataluña, no se puede hacer un acto anti catalanista, porque siempre hay alguien dispuesto a boicotear el acto. Al final el acto se celebrará en el Centro Cívico Fort Pienc, C/ Ribes, 14, Barcelona.

A mi me encantaría asistir, aunque lo tengo un poco difícil porque vivo en los EEUU, pero animo a todo el mundo que pueda, que vaya. Últimamente estoy recibiendo emails de gente que me pregunta ¿Qué puedo hacer para cambiar la situación en Cataluña?, y yo siempre contesto lo mismo. Haz algo, sé activo en tu lucha, porque los nacionalistas no van a ceder ni un centímetro a no ser que se vean forzados. No hay que dejar que un tema tan importante quede en manos de los grupos políticos, es la sociedad civil la que tiene que actuar. No vamos a recuperar los derechos lingüísticos que nos ha hurtado el nacionalismo quedándonos en casa viendo la televisión ... ¡Hay que hacer algo! Si vives en Barcelona o  alrededores  y puedes asistir al acto del sábado 12 de marzo, sería bueno que lo hicieras. Quiero aclarar que no me une ningún vínculo con Impulso Ciudadano, simplemente me parece una buena iniciativa.

Gestación y consecuencias del Manifiesto de los 2,300

El responsable de la redacción del Manifiesto, Santiago Trancón, ha explicado en su blog en el artículo TREINTA AÑOS DE MANIFIESTO o de qué hablamos cuando hablamos de Cataluña, como se gestó el manifiesto y sus repercusiones así como las represalias a las que fueron sometidos los firmantes por parte de la Generalidad de Jordi Pujol. El artículo es un poco largo, pero no tiene desperdicio:
Hace treinta años redacté un Manifiesto por la Igualdad de Derechos Lingüísticos en Cataluña, que se publicó en el Diario 16 el 12 de marzo de 1981 con el aval de 2.300 firmas, por lo que en adelante se conoció como el “Manifiesto de los 2.300”. De los muchos Manifiestos que se han difundido en los últimos años en nuestro país, posiblemente sea el que mayor polémica y repercusión ha tenido. Sin duda, la exagerada reacción del nacionalismo catalán contribuyó a esta difusión, pero también el hecho de que su contenido ponía de manifiesto un problema que hoy, treinta años después, sigue plenamente vigente: el de la desigualdad de derechos lingüísticos en Cataluña.

La gran repercusión nacional que tuvo el Manifiesto hay que explicarla porque la denuncia que en él hacíamos cuestionaba el rumbo que el nacionalismo iniciaba, que no era otro que el ir imponiendo el monolingüismo como paso previo e imprescindible para lograr su principal objetivo: la independencia. La violenta reacción de los medios políticos catalanistas, con casi toda la prensa, la radio y la televisión siguiendo sus consignas, era la mejor prueba de que habíamos desvelado una realidad y una estrategia política que se quería ocultar, tanto dentro como fuera de Cataluña. El ataque fue tan furibundo y unánime, utilizando la descalificación personal y política como único y principal argumento, que ya por sí solo nos cargaba de razón.

Debate en Libertad Digital

En la misma línea, recomiendo que veáis este debate en el que Amando de Miguel, José Pousada, Pablo Yáñez y José Domingo junto a Javier Somalo analizan la vigencia del Manifiesto de los 2300.


martes, 1 de marzo de 2011

Origen del nacionalismo catalán

Hoy el blog El Principat de Catalunya ha publicado un muy buen artículo sobre el origen del nacionalismo catalán, en donde con un amplio surtido de citas, queda claro que:
  1. El nacionalismo catalán es una invención, que inicialmente no tenía apoyo popular.
  2. El nacionalismo catalán tiene un carácter sectario.
  3. El nacionalismo catalán está basado en mentiras y manipulaciones de la historia.
  4. El nacionalismo catalán está fundamentado en el odio. El odio a España.
  5. El nacionalismo catalán en sus inicios era un movimiento esencialmente racista, que intentó asociar a los españoles con la raza judía, ya que los nacionalistas catalanes consideraban que la raza judía era inferior.
  6. El nacionalismo catalán no es una ideología respetable por estar basada en mentiras.
Recomiendo que leáis este artículo: El origen del nacionalismo catalán.

868 ayuntamientos denunciados que no utlizan el español en sus webs

Declaraciones de Pablo Yáñez González, presidente de la Asociación Nacional para la Libertad Lingüística (ANLL), quien ha entregado el informe sobre el bilingüismo al Defensor del Pueblo.