lunes, 3 de octubre de 2011

El plan de ETA para el 20-N: estar en las urnas y no entregar las armas



ETA tiene un claro plan para el 20 de noviembre. Por una parte quiere poder presentar a sus candidatos favoritos en las listas de Bildu, Sortu o Amaiur. Las siglas no importan, lo relevante es que estén llenas de miembros de la izquierda abertzale. Por otra parte no quiere entregar las armas. Para conseguir sus objetivos necesitan la ayuda del Gobierno.
El Partido Socialista no tiene muchas opciones. La economía española es un desastre. El desempleo sigue aumentando. La deuda pública ha crecido enormemente. Ahora ha llegado la hora de reducir la deuda y el Gobierno se ha visto forzado a recortar prestaciones sociales. Han bajado el salario de los funcionarios en un 5%, han eliminado el cheque bebé y han congelado las pensiones. Alfredo Pérez Rubalcaba no puede venderse como un ‘candidato social’, sólo le queda la opción de ser el ‘candidato de la paz’.
Hay dos maneras de conseguir la paz. Se puede derrotar a ETA o se puede ceder ante sus peticiones. La primera opción no es difícil, por estar casi derrotada y por la falta de apoyo social. La segunda opción no gusta a las víctimas. Para entender su postura, estudiemos una de las peticiones de la banda: El acercamiento de presos al País Vasco. Miguel Ángel Blanco fue secuestrado, con la amenaza de que si no se acercaban a los presos de ETA en el plazo de 48 horas, sería asesinado. El traslado de presos etarras al País Vasco convierte la muerte de Miguel Ángel Blanco en una muerte absurda.
Patxi López, ha pedido “el acercamiento progresivo de los penados [de ETA], siempre y cuando favorezca la reinserción”. López ha expresado su deseo de que la violencia en el País Vasco quede “terminada para siempre”. Alfredo Pérez Rubalcaba, ha mostrado su apoyo a la propuesta del lehendakari. La reacción de las víctimas no se ha hecho esperar. Francisco José Alcaraz, ha comentado que la propuesta es un “insulto y un menosprecio a las víctimas del terrorismo. Evidencia que hay un proceso de negociación en el que el Gobierno tiene la necesidad de pagar un precio político”.
Por su parte, ETA sigue intentando influir en estas elecciones. En un reciente comunicado ha recordado que han transcurrido casi 10 meses “desde que ETA declaró el alto al fuego permanente que la comunidad internacional podría confirmar”. ETA se compromete a “colaborar con la Comisión Internacional de Verificación”. La presidenta del Foro de Ermua, Inma Castilla de Cortázar, ha denunciado que se trata de un “proceso de escenificación pactado” con fines electorales. “Esto durará mientras no se le lleve la contraria a ETA y supone vender la libertad para que no te maten”, ha comentado.
ETA ha dado un paso más. Ha disuelto Ekin, que es el responsable de la estrategia de la violencia callejera (kale borroka). Fuentes de la lucha antiterrorista han recordado que Ekin estaba de hecho ya desmantelada gracias a las detenciones de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Sin embargo el ministro del Interior, Antonio Camacho, ha dicho que la banda terrorista ha entrado en un proceso de disolución imparable.
Es importante señalar que estas manifestaciones se están haciendo a dos meses de las elecciones generales. También es importante señalar que ETA no ha entregado las armas, ni ha pedido perdón a las víctimas. Es probable que en el futuro veamos a Bildu, Sortu o Amaiur presentarse a las elecciones.
En la imagen, una señora pasa por delante de una pintada de ETA en el País Vasco.

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