martes, 27 de septiembre de 2011

La libertad termina en la plaza de toros de Barcelona y en la del pueblo de Leiza


El nacionalismo catalán se basa en dos pilares fundamentales. Por una parte, la exaltación de las tradiciones catalanas, como los ‘castellets’ o los ‘correbous’. Por otra, en el afán por diferenciarse de España. En ocasiones, ese deseo es tan intenso que se convierte en odio. Eso explica la obsesión por acabar con la fiesta de los toros.
La tradición de los toros en Cataluña es muy antigua. Barcelona ha contado historicamente con tres plazas de toros: El Torín, Las Arenas y La Monumental. De 1914 a 1923 las tres plazas estuvieron activas a la vez. No solo la ciudad condalcontaba con una gran tradición. Otras poblaciones catalanas también tenían una plaza de toros: Tarragona, Gerona, Figueras, Vic, Olot, Tortosa y Caldas de Montbuí.
El Parlamento catalán decidió el año pasado prohibir la fiesta taurina, mientras, permitía y regulaba los 'correbous' por considerarlos fiesta identitaria. Los 'correbous' consisten en colocar antorchas en los cuernos de los toros y hacerlos correr por las calles del pueblo. Con esta práctica, los toros enloquecen y se quedan ciegos o sufren graves daños oculares, por la caída de las brasas en sus ojos.
Las corridas de toros están oficialmente prohibidas desde el lunes. Este domingo se ha lidiado por última vez en La Monumental. Entre gritos de “libertad”, José Tomás, Serafín Marín y Juan Mora salieron por la puerta grande. El concejal del Partido Popular de Barcelona, Alberto Fernández Díaz, ha afirmado que tarde o temprano volverá a haber corridas “bien por una resolución del Constitucional o una ley que pueda aprobar el Congreso”.
Los toros desparecen en Cataluña, pero un fenómeno nuevo sucede en un pueblo donde gobierna Bildu. Este sábado más de cien personas se han concentrado enLeiza (Navarra), para rendir homenaje al guardia civil Juan Carlos Beiro, asesinado en esa localidad nueve años atrás con una bomba colocada por ETA. El acto fue organizado por Voces Contra el Terrorismo (VCT) y estuvo escoltado por la Guardia Civil. Este verano el ayuntamiento permitió un acto de homenaje a los presos etarras en el que se exhibieron pancartas con el lema “no estamos todos”, en referencia a los presos de la banda terrorista.
La secretaria general de VCT, Carmen Álvarez, se preguntaba si a Rubalcaba y a Zapatero “no se les cae la cara de vergüenza porque tengamos que estar en Navarra escoltados por la Guardia Civil” para homenajear a una víctima del terrorismo. No sabemos si les cae la cara o no, lo que sabemos es que se están dando los pasos para que ETA pueda presentar a sus candidatos favoritos en las listas de Sortu o Bildu en las próximas elecciones. La escenificación de pacifisimo mostrada por los presos de ETA es sospechosa y la reacción de Zapatero también.
Los presos de ETA se han adherido al 'Acuerdo de Guernica', condenando la violencia y abogando “por las vías pacíficas” para conseguir un escenario “sin vencedores ni vencidos”. El acto estuvo respaldado por representantes de Bildu y en él se oyeron gritos de “gora euskal presoak!” (¡viva los presos vascos!). El presidente del Gobierno ha manifestado que se trata de un nuevo paso "hacia el final de la violencia".
> En la imagen, dos guardias civiles escoltan a las víctimas del terrorismo en Leiza (Navarra).

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