martes, 6 de septiembre de 2011

El fallo del TSJC, un éxito de Convivencia Cívica Catalana


Los héroes de la historia de hoy son los tres padres que decidieron acabar con el trato discriminatorio que recibían sus hijos en el colegio hace cinco años. Los chavales vivían en Cataluña y sus edades oscilaban entre los tres años y los diecisiete. En la escuela todas las asignaturas eran impartidas en catalán, excepto la asignatura de Lengua Castellana. Esa situación representaba un agravio comparativo importante, ya que sus hijos tenían una dificultad añadida al aprendizaje que los hijos de las familias catalanoparlantes no tenían. Además, los padres no podían compensar el trato excluyente, ya que ni siquiera podían ayudarles a hacer los deberes, puesto que los libros de texto también estaban escritos en la lengua local. Muchos años han pasado desde entonces y la situación es hoy peor, ya que las horas de enseñanza de la asignatura de Lengua Castellana se han reducido drásticamente.
Los protagonistas de este relato se quejaron a los colegios, sin conseguir ningún resultado. Es habitual en Cataluña que al pedir igualdad de trato para los hijos, te llamen ‘facha’. Pero los valientes progenitores no se dejaron atemorizar y se pusieron en contacto con la asociación Convivencia Cívica Catalana (CCC) para que les ayudase a dar la batalla legal. Primero pidieron a la Generalidad que reconociera el derecho de sus hijos a ser escolarizados parcialmente en castellano, sin ningún resultado. Recurrieron ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña(TSJC), pero éste rechazó el recurso. Acto seguido, reclamaron sus derechos ante elTribunal Supremo (TS), que finalmente el pasado mes de diciembre les dio la razón y exigió a la Generalitat que estableciese los mecanismos necesarios para garantizar un sistema educativo bilingüe. Pero no acaba aquí la odisea.
Irene Rigau, la consejera de Educación, interpreta las sentencias del TS de una forma curiosa. Considera que sólo afecta a los padres que interpusieron el recurso. Defiende que es la Generalitat la que debe establecer la proporción entre el uso del castellano y el catalán como lenguas vehiculares en la escuela, y que va a seguir siendo el catalán la exclusiva lengua vehicular en la escuela.
Tras la desobediencia de la mandataria, los padres han vuelto a recurrir al TSJC para conseguir una educación bilingüe para sus hijos. Esta vez el TSJC ha dado la razón a las familias. Además, da un plazo de dos meses a la Generalidad para llevar a cabo las reformas necesarias. La consejera ha anunciado que presentará un recurso contra el auto del Tribunal.
El abogado de CCC, Ángel Escolano, ha declarado que si Irene Rigau no cumple estos autos, presentarán una querella criminal contra ella por prevaricación y por desobediencia a los tribunales. Lo que podría suponer la inhabilitación para cargo público. La responsable de educación ha contestado: “Si he de salir de la política por el tema de la lengua, evidentemente, saldré, porque entré por este tema”.
Las reacciones de los políticos a la sentencia del TSJC no se han hecho esperar. Por supuesto todos los nacionalistas se han llevado las manos a la cabeza. Para ellos es inadmisible que no les dejen imponer el catalán. Quico Sallés, periodista nacionalista, ha llegado a afirmar “estamos en estado de guerra. Quien pacte con nuestros enemigos [PP] será considerado un traidor; quien resista, un héroe. Si quieren guerra, la tendrán”.
Por su parte, la ministra de Defensa, Carme Chacón, ha defendido el actual sistema educativo catalán, mientras que la responsable del PP en Cataluña, Alicia Sánchez-Camacho, ha afirmado que “si Mas no cumple la sentencia del catalán, actuaremos con firmeza”, insinuando que romperán el pacto de gobierno que tienen con CIU en la Generalitat.
> En la imagen, el presidente de Convivencia Cívica Catalana (CCC), Francisco Caja.

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