domingo, 11 de septiembre de 2011

Argumentos nacionalistas para burlar las sentencias sobre la lengua


Las sentencias del TSJC están creando mucha polémica en Cataluña. Los nacionalistas están enfadados y dispuestos a desobedecer a los jueces. Sienten que se está hiriendo su honor y que en España hay grupos de poder que tienen un especial interés en hacer daño a Cataluña. El presidente de la Generalitat, Artur Mas, ha llegado a afirmar que “llevan muchos siglos tocándonos las narices con el tema del catalán”.
Es fácil caer en la tentación de ignorar los lamentos de los líderes nacionalistas y etiquetarlos de victimismo. Pero no hay que ignorar sus sentimientos. Estiman que se está cometiendo una injusticia muy grande, que se les está arrebatando un derecho. Es primordial hacer un profundo análisis de sus argumentos. Los dividiremos entres tipos: emocionales, tremendistas y sociales.
El primer tipo de argumento es el emocional. Estas explicaciones son las que dan esencia al nacionalismo. Afirman que “la lengua es el nervio de un pueblo”, esta frase ha sido pronunciada en reiteradas ocasiones por Jordi Pujol y por Mas. Además, consideran que “la lengua propia de Cataluña es el catalán”.
Las personas que se oponen al nacionalismo dicen que la lengua no es un nervio. Las metáforas sirven para intentar explicar argumentos emocionales, pero no tienen fundamento lógico. La lengua es un medio de comunicación y nada más. Por otra parte, Cataluña no tiene lengua propia, de hecho ningún lugar tiene lengua propia, ya que las piedras no hablan, ni los ríos, ni los montes. Son las personas las que tienen un habla inherente. Puesto que en Cataluña el 54% de las familias usan preferentemente el español, podría decirse que la lengua propia de Cataluña es el castellano.
El segundo tipo de razonamiento es el tremendista. “Sin la inmersión lingüística, el catalán desaparecerá”, afirman una y otra vez en la televisión pública catalana. Además, aseguran que no hay necesidad de enseñar en español, ya que todo el mundo en Cataluña habla el castellano, puesto que es una lengua omnipresente tanto en la televisión, como en la prensa escrita, como en el cine.
Los defensores de la educación bilingüe aseveran que para que una lengua desaparezca es necesario que nadie la hable. Solo es preciso que dos personas se comuniquen en catalán para que la lengua siga viva. El catalán sobrevivió al franquismo, a pesar de que la administración pública no lo reconocía como oficial. No tiene sentido afirmar que la única manera de que el catalán no desaparezca es imponiéndolo por ley en las escuelas excluyendo al español.
Por otra parte afirman que es cierto que la mayoría de los catalanes conoce el español. Pero se habla mal, de hecho se habla fatal. Utilizar el español con incultura supone una desventaja enorme en el mercado laboral.
El tercer tipo de argumento es el social. “La educación bilingüe provoca segregación y fractura social”, han afirmado en varias ocasiones todos los conselleres de Política Lingüística. Pero sus detractores aseguran que es más bien es al contrario. Cuando la lengua vehicular es exclusivamente la catalana, se está favoreciendo a las familias cuya lengua habitual es el catalán. El aprendizaje escolar es una tarea complicada para los niños. Los castellanohablantes tienen mayor dificultad para aprender cuando la lengua vehicular es el catalán y eso es injusto. El sistema actual es discriminatorio y provoca fractura social. Los hijos de familias castellanohablantes tienen mayores probabilidades de abandonar los estudios, porque para ellos es más difícil aprender.
> En la imagen, Jordi Pujol (izquierda) en conversación con Artur Mas (derecha).

No hay comentarios:

Publicar un comentario