lunes, 10 de enero de 2011

EL GRAN TEATRO DEL PUJOLISMO

Artículo de Alejo Vidal-Quadras,publicado en Época 09/01/2011:
El pujolismo ha vuelto al poder. En el balcón ceremonial de la plaza de Sant Jaume, cuadrilátero de piedra de nostalgias medievales en el que el nacionalismo catalán celebra sus fastos patrióticos, el anciano patriarca Jordi ha acompañado a su heredero Artur para que la multitud le aclame. Y la masa de funcionarios, cuadros de partido, pequeños comerciantes, filólogos militantes y jóvenes inflamados se ha congregado una vez más para corear consignas independentistas, para flamear banderas estrelladas, para renegar de España y para exigir su dinero, esos miles de millones que supuestamente le roban a Cataluña andaluces, extremeños y castellanos, gentes ociosas y aprovechadas que tienen la osadía de pretender que se les escolarice en la lengua oficial del Estado, mancillando así el sagrado territorio carolingio de la Marca Hispánica. La broma dura ya más de un siglo y hay que reconocer que no les ha ido mal. Dos guerras mundiales en las que España no participó, una guerra civil que la desangró, dos dictaduras que les combatieron sin piedad, una transición a la democracia, y ahí siguen voceando las mismas idioteces, exudando el mismo rencor, imaginando la misma historia falseada y empobreciendo cultural y materialmente a ese país que tanto dicen idolatrar. Desde que descubrieron a finales del XIX la tremenda eficacia movilizadora del instinto tribal, no han dejado ni un instante de explotar el invento bajo distintas siglas, elaborando variados tinglados doctrinales y siempre aprovechando magistralmente los complejos, la miopía y la ingenuidad de ese ente siniestro y torpón llamado “Madrid”. Pujol fue Español del Año, recibió alabanzas sin fin por su sentido del Estado y practicó impunemente la polisemia y el oportunismo más descarados ante las bocas abiertas de admiración de las elites de la capital del Reino. Fue el dueño de Cataluña durante prácticamente un cuarto de siglo y mangoneó todo lo que quiso en el resto de la Nación. Un maestro jugando con pardillos, un profesional manejando a aficionados. Tras el paréntesis vergonzoso del tripartito, las cosas han regresado a su sitio. Los jornaleros a sus chozas y los dueños de la masía a su mansión, en la que se habilitan unas dependencias para el PSC facción catalanista, que cubre eficazmente un flanco del negocio. Y los socialistas charnegos, los comunistas reciclados y el lumpen radical a su lugar natural, el griterío impotente. En este cuadro tan rico en tradición y rebosante de solera, es fácil imaginar las carcajadas y las chirigotas en las cenas de los mandamases convergentes al escuchar a los dirigentes del PP afirmar su carácter decisivo y reclamar carteras en el futuro gobierno. Por cierto, en el Ayuntamiento de Barcelona sucederá lo mismo, por lo que sería aconsejable que la campaña municipal de los populares prescindiese del cuento de la lechera. Déjà vu.

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